Alertan crisis de salud pública por la adicción al juego en Estados Unidos

Autoridades y especialistas advierten sobre el impacto de las apuestas en línea y los mercados de predicción, mientras crece el debate nacional por la necesidad urgente de nuevas regulaciones

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Primer plano de manos sosteniendo un smartphone con una aplicación de apuestas online activa en la pantalla, mostrando botones y cantidades en dólares.
La proliferación de apuestas en línea y mercados de predicción incrementa el acceso y la frecuencia del juego en Estados Unidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La adicción al juego en Estados Unidos ha alcanzado niveles que requieren una intervención sanitaria urgente, según expertos que advierten sobre el crecimiento de las apuestas en línea y los mercados de predicción. El director de políticas de juego del Public Health Advocacy Institute (PHAI), centro académico de salud pública, considera el fenómeno una “crisis de salud pública” y esto ha impulsado a especialistas y autoridades a reunirse en Boston para debatir la necesidad de nuevas regulaciones en un contexto de avance de plataformas digitales que expanden el acceso y la frecuencia de las apuestas.

Un dato ilustra la magnitud del fenómeno: según información citada por The Guardian, la plataforma de mercados de predicción Kalshi registró más de USD 1.000 millones apostados durante el domingo del Super Bowl, en un contexto en que 39 estados y Washington DC ya han legalizado las apuestas deportivas desde el fallo de la suprema corte de 2018.

Estas cifras reflejan la expansión de la industria, que según una encuesta de la encuestadora internacional Ipsos realizada en noviembre, enfrenta la demanda de casi 40% de los estadounidenses para que el gobierno federal refuerce la regulación del sector.

El auge de las apuestas en línea tras la legalización y el desafío regulatorio

Desde 2018, a partir del levantamiento de la prohibición federal sobre las apuestas deportivas por parte de la suprema corte, la oferta de apuestas online y de mercados de predicción ha proliferado en casi todo el territorio estadounidense. Estas plataformas permiten apostar no solo en deportes, sino también en eventos tan diversos como premiaciones culturales, conflictos armados e incluso detalles de espectáculos en vivo.

Según The Guardian, los promotores de estas plataformas, como Kalshi, insisten en que no constituyen juegos de azar sino instrumentos de trading financiero.

Detalle de una mano colocando una tarjeta de crédito blanca con chip sobre un teclado negro de laptop, cuya pantalla muestra una plataforma de apuestas online.
La plataforma Kalshi registró apuestas superiores a USD 1.000 millones durante el Super Bowl, reflejando el auge del sector (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su denominación formal como “derivados de eventos” los excluye del control de las autoridades estatales de juego y los coloca bajo la regulación federal de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC). Esto ha permitido que cualquier mayor de 18 años pueda acceder, a diferencia de la mayoría de los estados donde la edad mínima para apostar en deportes es de 21.

Desde organizaciones como el Public Health Advocacy Institute (PHAI), representantes como Harry Levant sostienen que el rápido avance de la industria demanda una respuesta equiparable a la que se aplica en otros consumos problemáticos. Levant plantea: “Usted regula la distribución, la velocidad, el tipo, el acceso al producto, porque el peligro está en el producto”. También remarca: “El problema es el producto, no la gente. Tenemos una crisis aquí”.

Una crisis que afecta a jóvenes y familias: la dimensión sanitaria del juego

El fenómeno, según Levant, impacta en jóvenes, hombres adultos y familias, lo que crea un abanico de daños sociales y psicológicos que exceden la experiencia tradicional del juego presencial. Levant, director de políticas de juego en PHAI y quien ha vivido la adicción en carne propia —doce años desde su última apuesta—, subraya la necesidad de abordar esta problemática desde la perspectiva de la salud pública, no solo desde el control individual del jugador.

Sobre este punto, el director ejecutivo de PHAI Mark Gottlieb enfatizó: “Creemos firmemente que el juego debe ser regulado como cualquier otro producto adictivo”.

Un teléfono móvil negro con la pantalla blanca encendida reposa sobre una mesa de madera oscura, rodeado de billetes de dólar de distintas denominaciones, incluyendo un fajo.
El Congreso de Estados Unidos discute la Safe Bet Act, que busca establecer regulaciones federales para apuestas deportivas y su publicidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

La conferencia de Boston, organizada por el Public Health Advocacy Institute (PHAI) y encabezada por Richard Daynard —quien lideró la litigación contra grandes tabacaleras en los años 80—, convoca a especialistas de Estados Unidos, Australia y Reino Unido, incluidos Charles Livingstone, profesor asociado en salud pública de la universidad Monash, y el psicólogo Matt Gaskell, del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.

El aumento de la adicción y sus efectos —ansiedad, endeudamiento, deterioro de relaciones familiares—, junto a la penetración de las apuestas en franjas etarias cada vez más jóvenes, impulsa a la sociedad a debatir políticas públicas de contención.

El Congreso debate nuevas leyes federales ante la presión social

Las demandas de mayor regulación también llegan al Congreso. Según The Guardian, los legisladores Paul Tonko (representante de Nueva York) y Richard Blumenthal (senador demócrata de Connecticut) propusieron la aprobación de la Safe Bet Act (Ley de Apuestas Seguras).

El proyecto apunta a crear estándares mínimos federales para las apuestas deportivas legales, con foco en restricción de la publicidad, mecanismos para verificar la capacidad de pago de los usuarios y limitaciones al uso de inteligencia artificial para perfilar jugadores y sugerir apuestas dentro de las aplicaciones.

El punto clave en el debate es la legitimidad de los mercados de predicción como instrumentos no sujetos a la legislación sobre juegos de azar, por depender del CFTC en vez de autoridades estatales de juego, lo que lleva a quienes exigen un enfoque global e integral a pedir replanteos regulatorios.

Levant señala que el acceso extendido a las plataformas, especialmente las que admiten usuarios desde los 18 años, amplía el espectro de lo que puede apostarse y acelera la normalización social de las apuestas en la vida cotidiana.