Así la tecnología redefinió el acto de dejar propina en cafés en Nueva York

La automatización y las sugerencias predeterminadas han causado que muchos se pregunten si la propina tiene el mismo significado

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Un frasco de propinas transparente con billetes de dólar y monedas en la barra de un restaurante. Al fondo, una camarera borrosa trabaja.
El auge de los sistemas digitales de pago en Nueva York modificó los estándares y montos de propina en bares y cafeterías. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La expectativa de propina en bares y cafeterías de Nueva York ha alcanzado nuevos mínimos de claridad en 2026, según un relevamiento realizado por el sitio de noticias local Gothamist entre trabajadores y clientes de locales en el Sur del Bronx, Harlem y Greenwich Village.

Los sistemas digitales de pago, junto con el encarecimiento del costo de vida, han modificado tanto los montos de propina como las reglas de etiqueta sobre cuánto y cuándo dejar propina, tensionando la convivencia entre consumidores y empleados en Estados Unidos.

Dos manos intercambian billetes de dólar sobre un mostrador de tienda; al fondo, estanterías con productos y una calle de Nueva York con taxis amarillos.
El encarecimiento del costo de vida en Nueva York incrementa el debate sobre quién debe hacerse cargo de la sostenibilidad del sistema de propinas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En años recientes, las terminales con opción de “tocar para pagar” y las plataformas de cobro digital han estandarizado la sugerencia de tarifas de 22 % o más incluso para servicios en mostrador, desplazando el estándar previo de 15 % a 20 % en restaurantes y USD 1 o USD 2 por copa en bares, que regía hasta la amplia adopción de las tablets de pago, de acuerdo a Gothamist.

Al mismo tiempo, la posibilidad de dejar solo unas monedas en un frasco de propinas en cafeterías o locales “al paso” ha caído en desuso en buena parte de la ciudad.

La “fatiga de la propina” y el dilema de los clientes

De acuerdo con las entrevistas de la columnista Claudia Irizarry Aponte, de Gothamist, la fatiga de la propina se ha instalado entre trabajadores y usuarios, alimentada por el crecimiento de sugerencias digitales automáticas en locales de todo tipo.

Katie Bishop, propietaria de Principles GI Coffee House en Gowanus —uno de los pocos cafés de Nueva York que no solicita propinas—, explicó que rechaza el sistema de propinas debido a su experiencia familiar y a su percepción de que “las profesiones que siempre han dependido de la propina, como bares y restaurantes, ahora reciben menos porque otras industrias que nunca las pedían empezaron a solicitarlas”.

Una mano con una manga oscura sostiene un billete de dólar sobre una bandeja con dinero en efectivo y monedas en la barra de un bar oscuro y concurrido.
Los sistemas digitales de pago, junto con el encarecimiento del costo de vida, han modificado tanto los montos de propina como las reglas de etiqueta sobre cuánto y cuándo dejar (Imagen Ilustrativa Infobae)

En palabras de Bishop, “se ha salido de control en los últimos años”. Según Bishop, la expansión del hábito de pedir propinas a nuevos rubros no solo reduce su impacto, sino que perjudica a quienes históricamente recibían ese ingreso variable.

La empresaria lo resume así ante Gothamist: “Los lugares que han dependido tradicionalmente de las propinas están recibiendo menos porque ahora todas las demás industrias también las piden”.

En paralelo, la pregunta acerca de si existen situaciones en las que no dejar propina es aceptable gana presencia en los testimonios de neoyorquinos y visitantes.

La columnista de Gothamist recogió voces que sostienen un axioma extendido: “Si no vas a dejar propina, entonces no salgas”. Pero la nota plantea el trasfondo de esa postura: ¿significa esto que quien enfrenta dificultades económicas en una ciudad tan costosa como Nueva York debería privarse de salir?

Jillian Pacheco, gerente de Mottley Kitchen en el Sur del Bronx, manifestó su desacuerdo con la lógica de que la subsistencia de los trabajadores dependa exclusivamente de lo que los clientes estén dispuestos a aportar en cada ocasión. “No tomarlo de forma personal”, resumió su perspectiva Pacheco a Gothamist, porque cada uno vive una situación financiera diferente.

Para la gerente, el acto de no dejar propina es reflejo de los problemas económicos de la ciudad, más que muestra de insensibilidad individual: “Todavía buscamos esa conexión humana a diario. Queremos ver e interactuar con gente. Ese argumento de que ‘si no puedes gastar, no salgas’ tiene un tinte clasista”. afirmó.

Primer plano de una mano con reloj dejando billetes de dólar sobre una barra de madera junto a un vaso con una bebida. Fondo difuminado de bar.
La expansión de los sistemas digitales y la automatización de las solicitudes de propina quitaron humanidad al intercambio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo la tecnología está cambiando las reglas de la propina

La expansión de los sistemas digitales y la automatización de las solicitudes de propina quitaron humanidad al intercambio. El hábito de dejar propina en efectivo, considerado más personal para muchos, fue desplazado por el sistema digital, que “empuja” a elegir un porcentaje ya establecido. Con la digitalización, opinan los entrevistados, se reduce la espontaneidad y aumenta la presión.

Nueva York, una de las ciudades más caras del mundo ya que se convirtió en laboratorio de los nuevos comportamientos en torno a la propina: la proliferación de rubros que la solicitan —desde bares hasta servicios al mostrador— ha debilitado el monto de propinas recibidas allí donde era costumbre, lo que alimenta el debate sobre equidad y sostenibilidad del modelo.

Para Jillian Pacheco, lo necesario hoy son más “terceros lugares”, espacios donde el encuentro social no esté determinado por la lógica de consumo ni por la expectativa obligatoria de dejar propina.