Descubren 24 nuevas especies y una superfamilia animal en el fondo del Pacífico

Un equipo de científicos halló sorprendentes formas de vida en la Zona Clarion-Clipperton, justo cuando crece el interés por explotar sus metales y la biodiversidad aún es un misterio

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Un grupo de dieciocho personas sonriendo, de pie frente a la entrada de un edificio moderno de la Universidad de Lodz, Polonia, con letreros en polaco
El equipo liderado por Tammy Horton y Anna Jażdżewska identificó veinticuatro especies inéditas en la Zona Clarion-Clipperton del océano Pacífico. (Zookeys)

Un equipo internacional de científicos liderado por Tammy Horton y Anna Jażdżewska identificó una nueva superfamilia animal en la Zona Clarion-Clipperton del océano Pacífico, en un contexto de explotación minera acelerada por la Agencia Nacional Atmosférica y Oceánica de Estados Unidos (NOAA).

La expedición reunió a especialistas del reputado centro de investigación oceanográfica británico National Oceanography Centre de Southampton y la universidad polaca de prestigio Universidad de Łódź, quienes identificaron una superfamilia de anfípodos abisales —bautizada Mirabestia maisie— junto a 24 especies inéditas que homenajean a sus protagonistas.

Los crustáceos, parecidos a camarones y habitantes exclusivos de las profundidades a más de 4.000 metros bajo la superficie, evolucionaron en completa oscuridad durante millones de años. Tammy Horton señaló a Mother Jones que el descubrimiento “sería comparable a encontrar perros como un nuevo grupo entre los mamíferos carnívoros”.

Biodiversidad desconocida en la zona Clarion-Clipperton

El trabajo taxonómico de Horton y Jażdżewska fue resultado de una colaboración internacional comprimida en una semana de taller intensivo, ante el ritmo creciente de la explotación minera. Según Mother Jones, la Agencia Nacional Atmosférica y Oceánica de Estados Unidos (NOAA) ha recibido una solicitud de The Metals Co. para operar sobre más de 65.000 kilómetros cuadrados donde residen las nuevas especies.

La Zona Clarion-Clipperton, situada entre Hawái y México, abarca 4,4 millones de kilómetros cuadrados con extensos yacimientos de nódulos de manganeso, que concentran metales como níquel, cobalto y cobre, claves para fabricar baterías.

Mapa del océano Pacífico mostrando las costas de Estados Unidos y México, las islas de Hawái, y la Zona Clarion-Clipperton resaltada en violeta
Un mapa del océano Pacífico muestra la Zona Clarion-Clipperton, un área rica en metales de tierras raras donde se han descubierto nuevas especies marinas y se tramitan permisos de minería profunda. (National Geographic)

En 2026, la NOAA (por sus siglas en inglés) actualizó el régimen de permisos de minería profunda mediante la Deep Seabed Hard Mineral Resources Act, legislación que permite tramitar licencias de exploración y explotación comercial simultáneamente, omitiendo algunos requisitos previos de investigación científica, según indicó Mother Jones.

Esta flexibilización, definida por Neil Jacobs, administrador de la NOAA, como una “modernización” bajo la premisa America First, facilita que hábitats inéditos puedan alterarse antes de ser estudiados científicamente. De los seres vivos que habitan estas profundidades, más del 90% permanece sin nombre ni descripción oficial, lo que impide la protección efectiva.

Efectos de la minería en la biodiversidad marina

Las consecuencias de abrir estos ecosistemas a la minería industrial ya se evidenciaron. Un análisis del importante museo científico británico Natural History Museum del Reino Unido, citado por Mother Jones, verificó que dos meses después de pruebas con maquinaria sobre el lecho marino, la abundancia de especies cayó un 37% y la biodiversidad se redujo cerca de un tercio. Los especialistas advierten que evaluar el daño real será muy complejo si la mayor parte de las especies afectadas aún no ha sido catalogada.

Múltiples crustáceos anfípodos de diversos colores como amarillo, naranja, verde y blanco, con diferentes formas y tamaños, sobre un fondo negro
La nueva superfamilia de anfípodos abisales, Mirabestia maisie, fue descubierta a más de 4.000 metros de profundidad por científicos internacionales. (National Oceanography Centre, Southampton via Inside Climate News)

Describir formalmente una especie no se limita a clasificarla científicamente. Anna Jażdżewska explicó a Mother Jones: “Dar nombre a una especie le concede un ‘pasaporte para vivir’. Hasta que no se las nombra oficialmente, ni la ciencia ni la política pueden considerarlas en medidas de conservación”.

El bloque central del hallazgo: un equipo de científicos encabezado por Tammy Horton y Anna Jażdżewska descubrió 24 nuevas especies de anfípodos y una superfamilia inédita en la Zona Clarion-Clipperton, mediante esfuerzo colaborativo internacional y en coincidencia con la aceleración de la actividad minera en esa región de metales raros. Esto genera incertidumbre sobre el futuro de una biodiversidad en gran parte desconocida.

La carrera por identificar 1.000 nuevas especies antes de 2030

El descubrimiento de la superfamilia Mirabestia maisie subraya la complejidad del desafío pendiente en biología marina. Jażdżewska indicó a Mother Jones que comprender el modo de vida, reproducción y dieta de estos animales sigue sujeto a hipótesis; asimismo, señaló que lo alcanzado hasta hoy representa apenas un primer avance frente al vasto trabajo necesario.

La nueva superfamilia de anfípodos abisales, Mirabestia maisie, fue descubierta a más de 4.000 metros de profundidad por científicos internacionales.
Más del 90% de los seres vivos de las profundidades de la zona Clarion-Clipperton aún no tiene nombre ni descripción oficial. (Horton T., Valls Domedel G., Hendrycks E.A. (2026))

Horton y Jażdżewska participan en la Iniciativa de Conocimiento Sostenible de los Fondos Marinos de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, cuyo objetivo es identificar mil nuevas especies en esta región antes del año 2030.

Hay que destacar que la denominación de los nuevos anfípodos, como los nombres Byblis hortonae y Byblisoides jazdzewskae en honor a las dos investigadoras, busca visibilizar y resguardar formas de vida aún no descritas ante amenazas asociadas a la minería submarina.