
Madrid esconde entre sus barrios una red de parques, jardines y espacios verdes que la convierten en una de las capitales europeas con mayor variedad de zonas naturales. Desde bosques de casi 1.500 hectáreas hasta jardines de inspiración andaluza en pleno Chamberí, la ciudad ofrece un catálogo verde tan amplio como heterogéneo.
Algunos de estos espacios son conocidos en todo el mundo. Otros permanecen ocultos a pesar de guardar búnkeres de la Guerra Civil, cascadas y estanques en su interior, o jardines diseñados por el mismo arquitecto que participó en el Palacio Real. Esta es la guía de los parques y jardines más notables de Madrid, desde los más visitados hasta los que merecen más atención de la que reciben.
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El Retiro, el parque que lo tiene todo
El parque del Retiro aparece en todas las guías turísticas de Madrid y sigue siendo insuficientemente descrito en todas ellas. Acoge la Feria del Libro, alberga exposiciones, monumentos con enigmas, un castillo de apariencia medieval y un mirador con vistas privilegiadas sobre la ciudad. Declarado Patrimonio de la Humanidad junto al Paseo del Prado, es el parque de referencia de la capital y uno de los pulmones verdes más visitados de Europa.
El Capricho y su búnker de la Guerra Civil

El parque de El Capricho es uno de los jardines históricos más singulares de Madrid, y su mayor rareza no está en la superficie, sino bajo tierra. El Búnker de la Posición Jaca, nombre en clave del Cuartel General del Ejército Republicano del Centro, es una de las construcciones militares de la Guerra Civil mejor conservadas de Europa. Fue edificado en mayo de 1937, cuando la Junta de Defensa de Madrid decidió trasladar el alto mando republicano desde los sótanos del Ministerio de Hacienda a un emplazamiento más seguro. El espacio se extiende unos 15 metros bajo tierra y ocupa cerca de 2.000 metros cuadrados.
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Parque de la Fuente del Berro
Con más de 13 hectáreas, el parque de la Fuente del Berro es uno de esos lugares de Madrid que desconciertan a quienes los visitan por primera vez. Sus cascadas, estanques, fuentes y palacete generan una imagen tan alejada del entorno urbano que resulta difícil situarlos en la capital. El parque alberga además un monumento a Bécquer y una estatua al poeta ruso Pushkin, dos presencias literarias que añaden carácter a un espacio verde poco frecuentado en comparación con su calidad.
Jardines del Museo Sorolla
Los jardines del Museo Sorolla, en la calle General Martínez Campos 37, son lo primero que recibe al visitante al entrar en la que fue la casa del pintor valenciano. Están divididos en dos espacios inspirados en el Jardín de Troya del Alcázar de Sevilla y en el Generalife granadino, respectivamente. Un tercer jardín con estanque, grupo escultórico y pérgola era el lugar donde Sorolla solía sentarse con su familia, y hoy lo hacen los visitantes del museo. Un oasis recogido en pleno distrito de Chamberí que aísla del ruido de la calle desde el primer paso.
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Casa de Campo

Con más de 1.500 hectáreas, la Casa de Campo es el parque público más extenso de Madrid. Alberga una amplia variedad de ecosistemas y biodiversidad, y cuenta con instalaciones como el Lago de la Casa de Campo, el Parque de Atracciones y el Teleférico, además de zonas deportivas. Un espacio que va mucho más allá del parque urbano convencional y que funciona como un territorio natural en el interior de la ciudad.
Jardines de las Vistillas
Diseñados en los años 30 en pleno Madrid de los Austrias, los Jardines de las Vistillas son el espacio verde más castizo de la capital. Cada San Isidro, miles de chulapas y chulapos celebran las fiestas patronales en sus laderas, donde se instalan los puestos de entresijos y gallinejas y el escenario principal. La plaza de Gabriel Miró, en lo alto de la escalinata central, es el corazón de la fiesta. Las vistas sobre el Manzanares y la Casa de Campo, la escultura de la Violetera y la basílica de San Francisco el Grande con su jardín de dalias completan un espacio que al atardecer ofrece algunas de las mejores puestas de sol de la ciudad.
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Jardines de Sabatini
Los Jardines de Sabatini deben su nombre al arquitecto italiano Francesco Sabatini, que participó en el diseño del Palacio Real. Su característica más reconocible son las vistas a la fachada norte del palacio, enmarcadas por esculturas de mármol blanco que en origen estaban destinadas a decorar el propio edificio. La disposición simétrica y las formas geométricas del conjunto refuerzan su estilo neoclásico y los han convertido en uno de los rincones más valorados por quienes buscan tranquilidad en el centro de Madrid.
Jardines del Campo del Moro

Detrás del Palacio Real, los Jardines del Campo del Moro son uno de los espacios verdes más señoriales de Madrid y, paradójicamente, uno de los menos masificados. Con una sola entrada y horario de 10:00 a 19:30 horas, el jardín esconde los pabellones del siglo XIX y el Chalé de la Reina, construcciones de aire centroeuropeo poco habituales en la ciudad. Los pavos reales que deambulan libremente por sus caminos añaden un toque de extravagancia a uno de los rincones más bucólicos de la capital.
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Dehesa de la Villa
Al noroeste de Madrid, en el entorno de Ciudad Universitaria, la Dehesa de la Villa suma 64 hectáreas de vegetación autóctona con chopos, fresnos, olmos, retamas, romero y jaras. Es uno de los grandes desconocidos del verde madrileño: un espacio acondicionado con bancos y mesas para pícnics, con carriles para ciclistas, pistas de baloncesto y petanca, y miradores como el del Cerro de los Locos. Una ingente variedad de aves habita entre sus árboles y sobrevuela el parque a lo largo del día.
Madrid Río
Madrid Río se extiende a lo largo de más de 10 kilómetros por las dos riberas del Manzanares, con carriles para correr, patinar, pasear y montar en bicicleta. Entre sus elementos más reconocibles están los puentes que lo atraviesan: el Puente de Toledo, el Puente de Segovia y los gemelos de Matadero e Invernadero. Es uno de los espacios más utilizados para el deporte al aire libre en la ciudad y cuenta con zonas específicas para actividades infantiles.
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Real Jardín Botánico
El Real Jardín Botánico fue fundado hace más de 200 años y trasladado a su ubicación actual, en el Paseo del Prado, durante el reinado de Carlos III. Sus herbarios, con colecciones adquiridas en expediciones científicas del siglo XIX, tienen valor internacional reconocido. Abre todos los días a las 10:00 horas, salvo el 1 de enero y el 25 de diciembre. La entrada cuesta 4 euros la mayor parte del año, con un suplemento de 2 euros para acceder al pabellón de exposiciones, aunque existen algunas fórmulas para visitarlo de forma gratuita.
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