
La llegada de la primavera convierte a Madrid en un escenario vibrante, donde parques y jardines despliegan todo su esplendor. Los días se alargan, la ciudad se llena de luz y la naturaleza despierta, invitando a madrileños y visitantes a redescubrir rincones llenos de historia y color. Entre todos los espacios verdes de la capital, pocos ofrecen un espectáculo tan efímero y cautivador como el Real Jardín Botánico, que por unas semanas se transforma en una auténtica fiesta floral.
Cada año, el corazón de Madrid acoge un fenómeno que transporta a los paseantes a otros paisajes: la floración de miles de tulipanes convierte el jardín en una pequeña Holanda, repleta de matices y aromas. El paseo entre estos bulbos en flor se ha consolidado como uno de los rituales imprescindibles de la estación, sumando al encanto de la capital una nota de elegancia y exotismo propia de los grandes jardines europeos.
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El Real Jardín Botánico: la «pequeña Holanda» de la capital
En la plaza de Murillo, a un paso del bullicio urbano, el Real Jardín Botánico-CSIC se prepara cada primavera para su cita más esperada. El espectáculo de la floración de los tulipanes transforma el recinto en un tapiz de colores, donde los visitantes pueden pasear entre variedades como los ‘Royal Virgin’ de intenso blanco, los ‘National Velvet’ o los delicados ‘Hugs and Kisses’.

Según los expertos del jardín, esta semana se espera el momento álgido de la floración, con miles de flores abriéndose al mismo tiempo. El resultado es un escenario digno de postal, con senderos bordeados de tulipanes donde el tiempo parece detenerse. La preparación de este evento comienza muchos meses antes.
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El equipo de la Unidad de Jardín y Arbolado plantó en diciembre 23.000 bulbos de tulipán, una labor minuciosa que garantiza el estallido de color justo al inicio de la primavera. El esfuerzo y la planificación se ven recompensados cuando, en cuestión de días, el jardín se cubre de flores que solo pueden disfrutarse durante unas semanas.
Más allá de los tulipanes: un festival de bulbos y colores
Aunque los tulipanes son los grandes protagonistas, el Real Jardín Botánico ofrece mucho más en esta época. Las praderas se salpican de narcisos dorados, jacintos de tonos intensos y nazarenos que añaden pinceladas de azul al conjunto. Cada especie aporta su aroma y su textura, invitando a descubrir el jardín desde nuevas perspectivas en cada visita.
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El horario de apertura se adapta a la mayor afluencia de público que busca disfrutar del colorido espectáculo. En marzo, el jardín abre de 10 a 19 horas, y en abril prolonga su horario hasta las 20 horas, permitiendo aprovechar la luz y la suavidad de las tardes primaverales.
El paseo entre las flores es también una oportunidad para observar la variedad botánica y aprender sobre el trabajo de conservación, investigación y educación que lleva a cabo el RJB-CSIC. Los visitantes pueden recorrer los distintos “peines” de la plantación principal, detenerse ante cada variedad y dejarse envolver por el ambiente sosegado y estimulante de este enclave histórico.
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