Cristiano, Messi, Sergio Ramos o Courtois, los futbolistas se pasan al negocio del fútbol: “La pasión te puede restar más que sumar”

El analista de mercados de XTB, Francisco Javier Cabrera, explica en ‘Infobae’ por qué los jugadores están cambiando sus planes de inversión

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El futbolista Sergio Ramos (EFE/José Manuel Vidal)
El futbolista Sergio Ramos sigue en negociaciones para comprar el Sevilla FC. (EFE/José Manuel Vidal)

Durante años, el destino habitual del dinero de los futbolistas parecía escrito de antemano: restaurantes, hoteles, casas, marcas de ropa... Era la típica inversión del deportista de élite. Sin embargo, algo parece estar cambiando. Ahora son cada vez más los jugadores que deciden apostar sus inversiones directamente en el fútbol.

En España, desde la compra total de la Unió Esportiva Cornellà por parte del argentino hasta la entrada de Courtois en el accionariado del CD Extremadura, pasando por la inversión de Cristiano en la UD Almería o el intento de Ramos de liderar el rescate financiero del Sevilla FC, parece que lo que era una rareza se está convirtiendo en la norma.

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Francisco Javier Cabrera, analista de mercados de XTB, lo ve con naturalidad: “Invertir en lo que conoces le da al futbolista más confianza”, señala en conversación con Infobae. Según destaca, el jugador moderno empieza a pensar cada vez más como un empresario.

Thibaut Courtois se convierte en copropietario del CD Extremadura. (Europa Press)
Thibaut Courtois se convierte en copropietario del CD Extremadura. (Europa Press)

Del ladrillo al fútbol

Y esta nueva tendencia se explica por dos grandes razones. La primera tiene que ver con la evolución del propio asesoramiento financiero en el fútbol. Durante mucho tiempo, muchos jugadores gestionaron sus fortunas apoyándose más en la confianza personal que en el criterio profesional. “Probablemente muchos de ellos no tuvieran un asesor profesional y tuvieran a alguien que consideraban de confianza y con eso les servía”, apunta Cabrera. Incluso recuerda que, en muchos casos, eran los propios familiares quienes organizaban las finanzas del jugador, algo que “todavía ocurre con algunas figuras importantes”.

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La segunda razón es el acceso a la información financiera. La inversión se ha popularizado y ahora los deportistas tienen mucha más capacidad para formarse por sí mismos. “El mundo de las inversiones se ha hecho más atractivo”, declara Cabrera. Y eso desemboca en que los futbolistas quieran poner dinero en aquello que conocen desde pequeños. “Se han criado en ese ambiente, han vivido en ese ambiente”, expone el analista, lo que genera una confianza natural que antes no existía con el ladrillo.

Mucho más que pasión

En algunos casos, además, entra en juego el componente emocional. La operación de Sergio Ramos con el Sevilla tiene mucho de vínculo sentimental con el club donde se formó. El de Camas se despidió declarando que “el sevillismo no se negocia, se lleva en vena desde que se nace” y regresó dos años después para intentar rescatar a la entidad de una deuda de 90 millones de euros y una situación deportiva límite. La operación, valorada en 450 millones junto al fondo Five Eleven Capital, todavía no se ha cerrado por la retirada de sus socios financieros mexicanos días antes del plazo límite del 31 de mayo.

Cabrera admite que la pasión siempre influye en cualquier decisión económica, aunque advierte de sus riesgos. “La pasión te puede restar más que sumar”, afirma. “El mundo de la inversión se trata de visión a largo plazo y de números”. Aun así, admite que hay situaciones donde el componente emocional funciona como detonante. “Ver a un club en una situación que no le está gustando, se ve con el capital necesario o con posibilidades de realizar una inversión y se lanza a ello”, razona.

Vinicius Ramos
Sergio Ramos y Vinícius Jr. (REUTERS/Marcelo Del Pozo)

Tener a Messi no basta

Otro de los factores a tener en cuenta es que la llegada de una estrella mundial te genera titulares (e ingresos) prácticamente de inmediato. Pero Cabrera insiste en que eso no garantiza automáticamente que esos ingresos sean millonarios ni una avalancha de patrocinadores. “Que un jugador de fútbol compre un equipo no está respaldando nada”, asegura.

La diferencia aparece cuando el propietario se involucra activamente en la promoción del equipo. El contraejemplo que propone es el del luchador Ilia Topuria, que adquirió la promotora de boxeo Wow y se implicó desde el primer día en su proyección pública. “Está siendo activo, está yendo a las veladas, está moviéndolo mucho más. Eso ya sí que incrementa la exposición”. Comprar, por tanto, no es suficiente.

Un grupo de jóvenes de espaldas sentados en una sala observan a Lionel Messi en una pantalla de televisión. Una cámara profesional en trípode está a la izquierda
Messi envía un saludo al UE Cornellà.

El riesgo de caer

Pese a su atractivo, el negocio tiene un talón de Aquiles. “El principal riesgo está ligado al deportivo”, advierte Cabrera. Una mala temporada puede alterar toda la estructura económica de un club: los ingresos televisivos caen, los patrocinadores pagan menos y la exposición mediática se desploma. “Se reducen todos los ingresos y tú tienes unos costes fijos”, dice. Incluso ajustando gastos, muchas entidades terminan entrando en pérdidas tras perder una categoría.

Con todo, Cabrera tiene claro que un club puede convertirse en una inversión muy rentable si la gestión es buena. Y pone como modelo al Borussia Dortmund: “Un jugador que tú has fichado por un millón lo estás vendiendo por 60, 70, 80 millones de euros, pues ahí está tu prima”. A eso se suman los ingresos por títulos y la revalorización progresiva del propio club.

Invertir por dividendo en el IBEX puede dar a los pequeños accionistas una rentabilidad del 10%, el triple que las letras.

Para Cabrera, el fenómeno no ha hecho nada más que empezar. “Los futbolistas son mucho más conscientes que antiguamente de que el dinero, si no lo invierten, van a perder poder adquisitivo”. Y el movimiento tampoco se limitará solo a los futbolistas. “No lo cerraría solo a nivel futbolista, sino también a deportistas e incluso influencers”, concluye.

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