El error más común con el aire acondicionado que te hace pagar más: bajar la temperatura de 26 a 24 grados eleva hasta un 16% el consumo

Fijar el climatizador a 21,6 ºC en lugar de los 24 ºC aconsejados puede suponer hasta 41 euros adicionales en la factura eléctrica a lo largo de los tres meses de verano

Guardar
Google icon
Una persona enciende un aire acondicionado. (Eduardo Parra / Europa Press)
Una persona enciende un aire acondicionado. (Eduardo Parra / Europa Press)

Con la llegada de las olas de calor, el aire acondicionado se convierte en uno de los grandes protagonistas del consumo eléctrico de los hogares españoles. Sin embargo, el confort térmico no siempre depende de enfriar más. De hecho, muchos usuarios ajustan el termostato varios grados por debajo de la temperatura recomendada, una decisión que apenas mejora la sensación de frescor, pero sí incrementa de forma notable el consumo de electricidad. Mantener el equipo entre los 24 y los 26 ºC permite ahorrar decenas de euros durante el verano sin renunciar al confort, según expertos en climatización consultados por Raisin.

Los hogares españoles fijan el termostato del aire acondicionado a una temperatura media de 21,6 ºC, casi tres grados por debajo del rango de 24-26 ºC recomendado por los expertos. Ese margen, aparentemente pequeño, se traduce en un sobrecoste de hasta 41 euros por temporada en las viviendas donde el equipo funciona durante muchas horas al día, según el II Barómetro del Futuro de la Climatización en España de Daikin, recogido por la Confederación Nacional de Asociaciones de Instaladores y Fluidos (CONAIF).

PUBLICIDAD

Cada grado de menos dispara el consumo

La explicación está en el funcionamiento del propio equipo. Por cada grado que el termostato baja de los 24 ºC, el consumo energético aumenta aproximadamente un 8%.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calcula que utilizar el aire acondicionado unas cuatro horas al día supone un gasto de alrededor de 36 euros al mes. Si el aparato se ajusta a 21,6 ºC en lugar de 24 ºC, el consumo se incrementa cerca de un 19%, lo que equivale a 21 euros más durante los tres meses de verano.

PUBLICIDAD

El impacto económico aumenta conforme se prolonga el uso diario del equipo, como se puede ver en estos ejemplos:

  • 4 horas al día: unos 21 euros adicionales por verano.
  • 6 horas al día: alrededor de 31 euros más.
  • 8 horas al día: el sobrecoste puede alcanzar los 41 euros por temporada.

El problema no es usar el aire acondicionado, sino cómo se utiliza

Durante los episodios de calor extremo, el aire acondicionado deja de ser un lujo para convertirse en una herramienta de confort e incluso de protección frente a las altas temperaturas. El verdadero problema aparece cuando se combina con hábitos poco eficientes que obligan al equipo a trabajar más de lo necesario.

Descubre por qué la percepción de la temperatura varía tanto de una persona a otra. La ciencia explica cómo factores como la genética, la grasa corporal y el estrés influyen en si eres más propenso a sentir frío o calor.

Corregir estas prácticas permite reducir el consumo sin perder comodidad. Los especialistas recomiendan, además de mantener el termostato entre 24 y 26 ºC, cerrar puertas y ventanas mientras el equipo está en funcionamiento y apagar el aire acondicionado cuando no haya nadie en la vivienda, o utilizar temporizadores si el equipo dispone de ellos.

Otros pequeños gastos ‘invisibles’ que se acumulan

Más allá del aire acondicionado, otros hábitos cotidianos también tienen un impacto relevante en la economía doméstica. Un análisis de Raisin España estima que estos pequeños desembolsos pueden sumar cerca de 5.000 euros al año por hogar.

Entre ellos destacan:

  • El desperdicio de alimentos, con un coste estimado de 625 euros anuales por vivienda.
  • El consumo de agua embotellada, que ronda los 310 euros al año pese a que el 99,5% del agua del grifo en España es apta para el consumo.
  • El llamado consumo fantasma de los aparatos en modo stand by, que añade unos 67 euros anuales a la factura eléctrica.

Comisiones, seguros y suscripciones

Otros gastos silenciosos proceden de las finanzas y el ocio. Mantener 10.000 euros en una cuenta sin remuneración supone dejar de ganar unos 295 euros al año en intereses. A ello se suman las comisiones bancarias, que pueden alcanzar una media de 160 euros anuales en cuentas no bonificadas.

También influyen otros gastos recurrentes, como renovar el seguro del coche sin comparar ofertas, las suscripciones a plataformas de streaming, las cuotas del gimnasio o pequeños desembolsos cotidianos, como el café fuera de casa, que terminan teniendo un impacto significativo en el presupuesto anual.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD