La calidad del aire amenaza la final del Mundial en Nueva York: qué niveles obligarían a suspenderla o aplazarla

El humo de los incendios forestales en Canadá ha cubierto gran parte del país, generando uno de los peores episodios de contaminación del aire registrados en los últimos años que podría afectar a la final de la cita mundialista

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La ciudad de Nueva York (REUTERS/Mike Segar)
La ciudad de Nueva York (REUTERS/Mike Segar)

A tan solo dos días de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, que se jugará en Nueva Jersey, Estados Unidos se enfrenta una grave amenaza ambiental: el humo de los incendios forestales en Canadá ha cubierto gran parte del país, generando uno de los peores episodios de contaminación del aire registrados en los últimos años. Este fenómeno ha provocado alertas sanitarias y preocupación entre ciudadanos estadounidenses y los aficionados que van a asistir al partido.

El avance del humo, originado en más de 800 incendios activos en Canadá, ha afectado especialmente a ciudades del norte y el noreste estadounidense. Nueva York presenta niveles considerados “peligrosos” o “insalubres” por organismos oficiales. Las imágenes de cielos anaranjados o grisáceos parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Los expertos tratan de conocer cómo estará el domingo y cuáles pueden ser sus efectos. Hasta el momento, en la FIFA nadie habla de una suspensión del partido. Sin embargo, las autoridades sanitarias sí han mostrado preocupación ante la calidad del aire que reina en Nueva York.

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El índice AQI (Air Quality Index) se ha convertido en el principal foco de atención en los días previos a la final del Mundial, debido a los altos niveles de contaminación registrados en el área de Nueva York y Nueva Jersey. Las autoridades han emitido advertencias por la calidad del aire, aconsejando limitar el esfuerzo físico al aire libre y adoptar precauciones adicionales, especialmente entre quienes presentan patologías respiratorias. Este índice, que mide la cantidad de partículas contaminantes en la atmósfera, puede experimentar variaciones significativas en poco tiempo, ya que el viento influye directamente en su comportamiento.

Una densa capa de humo procedente de los incendios forestales en Canadá reduce la visibilidad sobre el río Detroit, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá (REUTERS/David Peinado)
Una densa capa de humo procedente de los incendios forestales en Canadá reduce la visibilidad sobre el río Detroit, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá (REUTERS/David Peinado)

El desarrollo de la final no depende de la visibilidad reducida ni del olor a humo que se percibe en distintas zonas metropolitanas, sino de los valores concretos que marque el AQI. Cuando este parámetro sobrepasa ciertos umbrales, los organismos de salud pública consideran que las condiciones dejan de ser aptas para el ejercicio intenso. Durante la jornada del jueves, varias estaciones reportaron valores que oscilaron entre “insalubre para grupos sensibles” y “peligrosa”, según la zona y el momento del día en Nueva Jersey. Esto plantea un interrogante de cara al Mundial, ya que la FIFA no ha establecido públicamente qué nivel de contaminación sería suficiente para suspender o postergar un encuentro. Por ese motivo, la decisión quedaría bajo la responsabilidad de las autoridades sanitarias y meteorológicas, que evaluarían si se llega a un escenario crítico.

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Aunque la FIFA no ha publicado un protocolo específico para la actual Copa del Mundo, el AQI suele ser el estándar para tomar decisiones. Cuando los niveles superan los 100 puntos, se incrementan las pausas para hidratación y se refuerzan las medidas para proteger a los futbolistas más vulnerables. Si el índice rebasa los 150, se exige la disponibilidad de oxígeno en el área técnica y una coordinación estrecha con los servicios sanitarios. Al acercarse a valores entre 180 y 200, se estudia posponer el partido tras una valoración médica en el terreno de juego. Si el AQI sobrepasa los 200 puntos, la indicación es clara: suspender o aplazar la disputa del encuentro.

La lluvia solucionaría el problema

Aunque la inquietud por la contaminación persiste, la previsión meteorológica resulta alentadora para los organizadores. Los reportes anticipan lluvias intensas el sábado y el avance de un frente frío en las primeras horas del domingo, elementos que contribuirían a disipar el humo que afecta a la región antes del inicio de la final. Por esta razón, ninguna de las partes involucradas contempla por el momento la opción de postergar el partido. No obstante, los expertos insisten en que el viento puede modificar el panorama en poco tiempo, por lo que las mediciones del AQI se revisan y actualizan de forma permanente.

Mundial 2026 - Inglaterra 1 - Agentina 2 - ES

La perspectiva médica también es clara. “Son deportistas de élite que mueven enormes cantidades de aire por sus pulmones. No deberían entrenar al aire libre cuando la calidad del aire alcanza niveles peligrosos. Buscaría una instalación cubierta con aire limpio”, advirtió la doctora Courtney Howard, médica de urgencias y representante de la Global Climate and Health Alliance, en declaraciones a AP tras el entrenamiento de la selección española en East Hanover bajo condiciones de humo denso. De momento, ni España ni Argentina han hablado sobre esta cuestión. Tampoco lo ha hecho la FIFA. Ni nadie ha tomado aún ninguna decisión a la espera de que la calidad del aire mejore y se pueda disputar la final del Mundial 2026.

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