Lorca se ‘reinventa’ en un espectáculo de danza feminista escrito por Paula Ortiz: “El baile es algo que nos pertenece de manera atávica y liberadora”

La cineasta aborda una relectura coreográfica del clásico lorquiano en ‘Las hijas de Lorca’, que supone su debut en la escritura de textos dramatúrgicos

Guardar
Una umage de 'Las hijas de Lorca', danza TAIAT, con textos de Paula Ortiz
Una umage de 'Las hijas de Lorca', danza TAIAT, con textos de Paula Ortiz

En 2015, la directora Paula Ortiz dirigió La novia, basada libremente en Bodas de sangre de Federico García Lorca. Una película que supuso un punto de inflexión entre el “viejo” y “nuevo” cine español y que consolidó a la cineasta como una de las voces más personales de nuestro panorama.

Paula Ortiz no ha dejado de experimentar. Ha adaptado a Ernest Hemingway en Al otro lado del río y entre los árboles, y también la obra teatral de Juan Mayorga en torno a Santa Teresa de Jesús en Teresa. También llevó a la pantalla la historia de Hildegart, la niña prodigio de la II República que fue asesinada por su progenitora en La virgen roja.

Ahora, con su espíritu indómito e inquieto, se introduce en un nuevo territorio que se conecta a la perfección con su universo: dramatizar para danza texto de Lorca.

“Ha sido una cosa muy bonita. Taiat Dansa me contactaron porque habían visto La novia y me dijeron si quería escribir los textos para uno de sus espectáculos de ballet. Y yo pensé: no creo que sea capaz. Pero al final, ha sido un proceso que no ha tenido nada que ver con las rigideces del cine, porque ellos trabajan desde las investigaciones del cuerpo, ese es su laboratorio”, cuenta Paula Ortiz a Infobae.

Una propuesta feminista e indómita

Se trata de una colaboración entre Les Arts y Dansa València que ha cristalizado en la coproducción de Las hijas de Bernarda, una creación de la compañía Taiat Dansa que aborda una relectura coreográfica del clásico lorquiano. El estreno absoluto se celebrará el 17 de abril de 2026 en el Teatre Martín i Soler, y contará con funciones adicionales los días 18 y 19 de abril en plena celebración del festival.

Así Las hijas de Bernarda convierte el texto de Federico García Lorca en una propuesta de danza contemporánea que plantea un diálogo entre el principio de autoridad y el deseo de libertad, explorando cuestiones como la opresión, la injusticia social, la hipocresía y la violencia estructural sobre las mujeres.

Paula Ortiz
Paula Ortiz, cineasta de películas como 'La novia' o 'Teresa' que debuta como dramaturga

“Yo pensé que querían de mí ciertos textos contextuales del propio Lorca o del momento sociocultural. También de la República, que me interesa muchísimo. Así que empecé con textos de autores y autoras, de poetas, de políticos. Y hubo un momento en que empecé a hacer notas al margen absolutamente abstractas que me generaban una serie de sensaciones según iba investigando. Y cuando las leyeron, fue lo que más les gustó: queremos que sigas por ahí. Y así surgió todo, algo menos narrativo, menos dramático, menos sólido, más aéreo. Es un texto para acompañar tanto en el ritmo como a los cuerpos”, dice Paula Ortiz.

La directora y escritora cuenta que quería investigar en torno a las hijas de Bernarda Alba, mujeres jóvenes encerradas en un estado de duelo, de dolor, pero también de deseo y de explosión en el momento más excitante de sus vidas. Y cómo el amor, se convierte en odio.

“Creo que Lorca supo capturar de forma profética el espíritu de su tiempo, el del enfrentamiento entre gente de una misma sangre, y es algo que resuena en nuestro tiempo. Por eso, Lorca no se acaba nunca, siempre está ahí, siempre se repite como una letanía. Y en La casa de Bernarda Alba hay mucho de la condición ancestral femenina, de la juventud, de las frustraciones, del deseo, del odio”.

Este proyecto, codirigido por Meritxell Barberá e Inma García, sitúa el encierro de las cinco hijas como motivo central, recuperando así una mirada escénica que, según los impulsores, llevaba décadas pendiente desde que Mats Ek estrenara La Maison de Bernarda en mil novecientos setenta y ocho.

Una imagen de 'Las hijas de Lorca', danza TAIAT, con textos de Paula Ortiz
Una umage de 'Las hijas de Lorca', danza TAIAT, con textos de Paula Ortiz

La puesta en escena de Taiat Dansa prescinde de la presencia física de Bernarda Alba. En esta versión, el personaje principal se sustituye simbólicamente. Así, Bernarda representaría el principio de autoridad de una España negra, ‘castradora’, que r’eprimíria’ la libertad de las mujeres y les negaría cualquier capacidad de decisión.

Siete bailarinas, Lara Misó, Julia Cambra, Irene de la Rosa, Mariona Jaume Camps, Eila Vals, Wilma Puentes y Celia Sandoya, asumen los papeles de las cinco hijas, mientras que la propia escenografía estructura la acción como un encierro entre palabras: la hoja monumental, escrita con tipografía infantil, junto al tul ‘gobelín’ en primer término, crea una atmósfera de encierro, como si se encontraran en una institución psiquiátrica.

La composición musical, a cargo de Caldo (David Barberá), suma guitarra eléctrica, flamenco insinuado y voz lírica en directo, con la participación en escena del propio Caldo, el bajista Miguel Villanueva y la soprano Èlia Casanova, especialista en música barroca y antigua.

El vestuario se aleja del luto tradicional y de la estética rural de los años treinta, vistiendo a las intérpretes con ropa cómoda y contemporánea en tonos grises, evocando la piedra y la arquitectura del franquismo.

Lorca nunca se acaba

El estreno de Las hijas de Bernarda tiene también dimensión conmemorativa, ya que en 2027 se cumple el centenario de la reunión de la Generación del 27 en el Ateneo de Sevilla, encuentro al que asistió Federico García Lorca.

Como decíamos, Lorca no se termina nunca. Lo demuestra que este año, en la Sección Oficial de Cannes esté a concurso La bola negra, adaptación de una de las obras inacabadas del autor por parte de Los Javis. “Que Lorca llegue a Cannes me parece brutal, y un auténtico orgullo”, dice Ortiz.

Trailer de Teresa

Sobre la polémica de Timothée Chalamet y la danza, la directora se muestra rotunda. “Fue torpe, yo creo que ni él si imaginaba el nivel de bocachancla que tuvo. En nigua caso puedes usar las artes contra otras artes, es ridículo, porque unas beben de las otras. El cine es literatura, el cine es música, el cine es movimiento, es movimiento de los cuerpos, es mirada. No se puede ignorar la danza. El baile es algo que pertenece a los seres humanos de manera atávica y liberadora. Todos bailamos, todos"