El cambio climático amenaza el Uruguay-España del Mundial: el riesgo de jugar con calor extremo se dispara hasta el 70%

Un análisis de Climate Central sitúa este partido como el más condicionado por el aumento de temperaturas capaces de reducir el rendimiento de los futbolistas

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Borja Iglesias se seca el sudor durante un entrenamiento de la Selección española en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, el 31 de mayo de 2026 (Kacper Pempel / Reuters)
Borja Iglesias se seca el sudor durante un entrenamiento de la Selección española en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, el 31 de mayo de 2026 (Kacper Pempel / Reuters)

El futuro de España en el Mundial de 2026 no dependerá solo del balón, la preparación física o una táctica impecable. El cambio climático también podrá condicionar el camino de la Selección desde la fase de grupos: el partido contra Uruguay, previsto para el 26 de junio en México, tiene un 70% de probabilidad de disputarse con temperaturas capaces de reducir el rendimiento de los futbolistas, según un nuevo análisis de la organización Climate Central. La organización calcula que esa probabilidad es 37 puntos porcentuales mayor debido al calentamiento global, el mayor incremento registrado entre los 104 partidos del campeonato.

El dato no significa que el Uruguay-España vaya a ser necesariamente el encuentro más caluroso del torneo, sino que es el que más acusa el efecto del cambio climático. En un escenario sin calentamiento global, la probabilidad de que ese partido alcanzara el umbral de calor analizado sería del 32%. En el clima actual, esa posibilidad se dispara hasta el 70%.

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El partido se disputará a las 20:00 horas en Guadalajara, las 02:00 del 27 de junio en horario peninsular español. La ciudad mexicana aparece entre las sedes más expuestas en el análisis de Climate Central, que estudia el calendario completo del Mundial de 2026, organizado en Estados Unidos, México y Canadá.

Casi todos los partidos, más expuestos al calor

El informe concluye que el cambio climático aumenta la probabilidad de sufrir calor capaz de afectar al rendimiento en 97 partidos de los 104 programados. Casi la mitad de los encuentros, 49, tienen al menos un 50% de probabilidad de alcanzar ese umbral, y en 26 partidos el calentamiento global eleva esa posibilidad en al menos 10 puntos porcentuales.

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Climate Central toma como referencia los 28 ºC, una temperatura que puede afectar al rendimiento de los futbolistas. Por encima de ese umbral, las investigaciones citadas por la organización apuntan a una reducción de la frecuencia de los sprints, de la distancia recorrida y de la capacidad de recuperación durante el partido.

Ese impacto puede ir más allá del desgaste físico. Menos intensidad, menos carreras y peor recuperación pueden alterar el ritmo del juego, condicionar la presión de los equipos y modificar la estrategia durante el encuentro. En la práctica, el calor puede obligar a jugar de otra manera. Una que no beneficia ni al deportista ni al aficionado.

Para estimar el impacto del calentamiento global, Climate Central compara la probabilidad de alcanzar ese umbral en el clima actual con la que existiría en un mundo sin cambio climático. La diferencia entre ambos escenarios permite calcular cuánto ha aumentado el riesgo en cada partido.

El monarca se ha convertido en la gran sorpresa de la Federación Española de Fútbol, que en ocasiones anteriores contó con otros rostros como Antonio Banderas o Carolina Marín

Dallas, Houston y Miami, con más opciones de superar los 28 grados

El Uruguay-España destaca por ser el partido donde más aumenta el riesgo por efecto del cambio climático, pero no por ser el que tiene mayor probabilidad de alcanzar el umbral de 28 ºC. En ese indicador aparecen por delante varias sedes de Estados Unidos, especialmente Dallas, Houston y Miami, donde algunos encuentros alcanzan porcentajes cercanos al 100%.

Según los datos del análisis, el partido del 14 de julio en Dallas tiene un 99% de probabilidad de disputarse con temperaturas capaces de afectar al rendimiento. Otros encuentros en esa misma sede alcanzan el 98%, mientras que varios partidos en Houston se sitúan entre el 96% y el 97%. En Miami, algunos encuentros llegan también al 95% o al 98%.

La diferencia es que esas ciudades ya partían de una exposición muy alta al calor. En Guadalajara, el salto respecto a un escenario sin cambio climático es mucho mayor. Por eso el Uruguay-España aparece como el encuentro más condicionado por el calentamiento global en términos de aumento del riesgo.

La final también se verá afectada

El impacto del calor no se limita a la fase de grupos. La final del Mundial, prevista para el 19 de julio en la sede de Nueva York/Nueva Jersey, tendrá un 47% de probabilidad de alcanzar temperaturas capaces de reducir el rendimiento de los futbolistas, 17 puntos porcentuales más por efecto del cambio climático.

Menos intensidad y más pausas para hidratarse

El calor también puede convertirse en un problema de seguridad. Climate Central advierte de que las altas temperaturas, especialmente cuando se combinan con humedad elevada, pueden suponer un riesgo para jugadores, aficionados y personal del torneo. Entre los efectos asociados figuran la deshidratación, el agotamiento por calor y, en los casos más graves, el golpe de calor.

Los organizadores del Mundial han previsto algunas medidas de adaptación. El informe menciona más partidos en horario de tarde-noche en las ciudades más calurosas, pausas obligatorias de hidratación en los 104 encuentros y la posibilidad de aplazar partidos si el índice WBGT, una medición del estrés térmico que tiene en cuenta calor, humedad, radiación solar y viento, alcanza los 32 ºC.

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