De Polonia a Almendralejo: el gesto que salvó la vida de María Amparo

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Ana Picón

Almendralejo (Badajoz), 17 jun (EFE).- La vida de María Amparo Vargas Vargas, una joven de 29 años de Almendralejo (Badajoz), continúa gracias a la solidaridad de un hombre polaco al que nunca ha visto, pero que un día decidió inscribirse como donante de médula ósea.

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Un gesto anónimo que le permitió superar un linfoma de Hodgkin tras casi tres años de tratamientos, ingresos hospitalarios y dos trasplantes.

Por ello, en coincidencia con la Semana Contra la Leucemia y otras enfermedades sanguíneas impulsada por la Asociación para la Donación de Médula Ósea de Extremadura (ADMO), comparte su historia para animar a otras personas a hacerse donantes.

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Todo comenzó en marzo de 2023, según relata a EFE María Amparo, cuando se detectó un pequeño bulto en el cuello y, tras varias pruebas, llegó el diagnóstico: un linfoma de Hodgkin en fase dos.

La enfermedad le obligó a someterse a meses de quimioterapia, un autotrasplante con sus propias células madre, un transplante de médula ósea de su hermano y otros tratamientos que no lograron frenar el avance del cáncer.

Finalmente, los médicos recurrieron al Registro Español de Donantes de Médula Ósea (Redmo), integrado en una red internacional de búsqueda de donantes, y la respuesta llegó desde Polonia.

“Había varias personas compatibles y eligieron la que mejor encajaba conmigo. Nunca conoceré a mi donante, pero sé que gracias a él estoy aquí”, explica.

Las bolsas de sangre viajaron hasta Salamanca, donde recibió un segundo trasplante que consiguió eliminar la enfermedad.

“Le mandé una carta diciéndole que no tenía palabras para agradecerle lo que había hecho por mí. Es muy fuerte que tú salves una vida”, añade.

Aunque el linfoma ha desaparecido, María Amparo continúa recuperándose de las secuelas físicas y emocionales derivadas de años de tratamiento.

Durante ese proceso encontró apoyo en su familia, su marido, los profesionales sanitarios, su comunidad religiosa y también en la atención psicológica facilitada por ADMO.

“A veces no te pueden dar una solución, pero el simple hecho de sentirte escuchada ayuda mucho”, señala.

La joven destaca además el papel que desempeñó la fe durante los momentos más difíciles de la enfermedad: “sin Dios yo no hubiera podido superar esto”.

“Es muy importante centrarse en lo que tienes: tu familia, la actitud y las personas que te quieren”, aconseja ahora a quienes reciban un diagnóstico similar.

La historia de María Amparo sirve también para desmontar algunos de los mitos que rodean la donación de médula ósea.

Según explica a EFE la directora técnica de ADMO, Paqui Tello, no hay que confundirla con la médula espinal, porque “donar médula ósea es donar sangre”.

Para incorporarse al registro basta con tener entre 18 y 40 años y realizar una extracción sanguínea en cualquiera de los hospitales extremeños.

Actualmente, más de 19.000 extremeños permanecen inscritos como donantes activos, después de que más de 23.000 personas hayan pasado por el registro en 30 años desde que nació ADMO, cuando solo había 85 donantes en la región.

La necesidad, sin embargo, sigue siendo constante, porque la probabilidad de encontrar una persona compatible fuera del entorno familiar es de una entre cada 1.400 personas registradas.

En el caso de María Amparo encontraron cinco donantes compatibles en todo el mundo.

“La gente no sabe que con algo tan simple se puede ayudar tanto. Para el donante es muy poco, pero para quien lo necesita significa seguir viviendo”, concluye. EFE

apg/cgr/jlg

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