Madrid, 11 jun (EFE).- Este 2026 se conmemora el centenario de la creación de las confederaciones hidrográficas, un organismo pionero en la gestión del agua que cuenta con una serie de funciones significativas y con una gobernanza singular que es referente internacional.
Las confederaciones hidrográficas son un organismo autónomo de carácter público, dependiente del Estado, que funcionan como administrador de las cuencas de aquellos ríos que se extienden por más de una comunidad.
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Su objetivo primordial es, como indica el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), el de "aprovechar de forma ordenada y rigurosa los recursos hidráulicos", con funciones en el ámbito jurídico, técnico y estratégico.
Desde el punto de vista jurídico, las confederaciones son "entes de derecho público con autonomía funcional y presupuestaria" dependientes del Miteco.
En el ámbito técnico, su función es la de "medir, planificar, regular y controlar" el uso del agua, garantizando su disponibilidad para todos los sectores al tiempo que preservan el ecosistema acuático.
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En cuanto a las funciones estratégicas, estas están sujetas a la aplicación de los principios europeos de sostenibilidad en la gestión del agua.
Las confederaciones hidrográficas son las responsables de crear los planes hidrológicos de cuenca, que son la hoja de ruta que establece los objetivos ambientales, asigna recursos y crea los programas de medidas.
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Se encargan además de la gestión del dominio público hidráulico y de controlar la calidad de las aguas, pudiendo iniciar procedimientos sancionadores en caso de incumplimiento de la normativa.
Una de sus funciones más importantes -que ha estado en boca de todos tras la trágica dana de Valencia de octubre de 2024-, es la de preservar la seguridad de las infraestructuras hidráulicas.
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En sus normativas, cada confederación hidrográfica cuenta con planes de emergencia y protocolos de actuación ante situaciones críticas.
Además de ser un sistema de gestión de aguas pionero en Europa -en el año 2000 la Unión Europea aprobó la Directiva Marco del Agua, que estableció la demarcación hidrográfica como el ámbito de referencia para la planificación y gestión del agua en los Estados miembros-, las confederaciones hidrográficas cuentan con una gobernanza singular.
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Al abarcar varias administraciones, tanto estatales como autonómicas e incluso internacionales, el sistema de confederaciones obliga a todos los organismos implicados a mantener una estrecha colaboración y una comunicación continua.
Según explica el Miteco, el organigrama se conforma por un órgano de gobierno, con un presidente y una Junta de Gobierno, y un órgano de gestión (Asamblea de Usuarios, Comisión de Desembalse, Juntas de Explotación y Juntas de Obras).
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Además, las confederaciones cuentan con un órgano de participación y planificación (Consejo del Agua de cada demarcación) y otro de cooperación (Comité de Autoridades Competentes).
En total, España cuenta con 9 confederaciones hidrográficas intercomunitarias: la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (para los ríos que desembocan en el mar Cantábrico), Miño-Sil, Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Segura, Júcar y Ebro (la más caudalosa y extensa de España).
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Además, también existen cuencas intracomunitarias (que fluyen por una única región), cuya gestión no recae en el Estado, sino en los organismos autonómicos correspondientes, como Aguas de Galicia, la Agencia Catalana del Agua o la Agencia Vasca del Agua.
Por otro lado, cada archipiélago cuenta con su propia confederación: la Agencia Balear del Agua y la Calidad Ambiental (ABAQUA) y el Consejo Insular de Aguas para las Canarias. EFE
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