
La declaración de una joven testigo incorpora un dato relevante al señalar que la puerta de la furgoneta utilizada en la huida tras el asesinato se abrió desde el interior mediante una patada, aspecto que, según detalló Europa Press, favorece la posición de la acusación particular. La parte acusadora sostiene que, además del conductor, existían otras personas en el interior del vehículo, supuestamente pertenecientes a la banda Dominican Don’t Play (DDP), lo que supondría la implicación de más individuos aparte de los menores ya condenados por la autoría material del crimen cometido en Fuenlabrada en octubre de 2022.
El medio Europa Press informó que el juicio por el asesinato del joven de 21 años se desarrolla en la Audiencia Provincial de Madrid y se centra ahora en la posible participación de hasta cuatro acusados que, según la acusación, habrían actuado como autores intelectuales del delito. Dos de los procesados son identificados como presuntos cabecillas de DDP, señalando la acusación particular que todos ellos habrían estado presentes en el interior de la furgoneta blanca utilizada para trasladar a los menores que perpetraron el asesinato. No se dispone de prueba directa que relacione a los procesados con el interior del vehículo en el momento de los hechos, aunque la declaración de la testigo y la reconstrucción de los hechos sustentan la hipótesis acusatoria.
Durante la sesión judicial, la joven testigo explicó ante el tribunal que la madrugada del ataque se encontraba en la discoteca CañaBrava de Fuenlabrada acompañada de un grupo de amigas. Poco después oyó varios disparos. Acto seguido, la testigo observó a más de una persona vestida con ropa oscura, los rostros cubiertos y portando armas: una pistola y un machete. Esas personas, según relató, se dirigieron precipitadamente hacia una furgoneta blanca cuya puerta fue abierta desde dentro de un golpe. Europa Press publicó que este detalle refuerza el planteamiento de la acusación sobre la presencia de más implicados, ya que la apertura interior de la puerta excluiría la posibilidad de que solo el conductor facilitara la huida de los ejecutores.
La investigación policial en torno al vehículo resultó determinante para los avances en la instrucción del caso. Según relató Europa Press, la furgoneta utilizada había sido robada en la zona de Colonia Jardín y posteriormente localizada el 5 de octubre en un taller del distrito madrileño de Latina. En el lugar fue hallada una plaza de matrícula con huellas dactilares, comprobando los investigadores que esta pieza también figuraba entre objetos robados en el mismo barrio.
Otro aspecto tratado durante la vista oral ha sido el contenido hallado en los teléfonos móviles incautados a la víctima. Un agente del Grupo V de Homicidios declaró que, si bien no se encontraron documentos relevantes, se localizaron capturas de pantalla provenientes de la red social Instagram. Estas imágenes correspondían a una cuenta llamada 'La Fabrica' que dirigía amenazas específicas contra la víctima, incluyendo la expresión “70 filazos”. Uno de los móviles contenía también capturas de conversaciones con otra cuenta denominada 'La Mafia 333'. En estos mensajes, la víctima era advertida de que su ubicación era conocida y se adjuntaba una fotografía de él realizando un gesto atribuido a la banda rival Trinitarios, adversarios de DDP, tal como reportó Europa Press.
En el marco del proceso judicial, varios agentes pertenecientes a los Grupos XXI y XXIII de Homicidios comparecieron como testigos, detallando los registros que permitieron la detención de algunos de los cuatro acusados. Según publicó Europa Press, durante las investigaciones en los domicilios de los acusados se hallaron objetos que los vinculan directamente con la banda DDP, como ropa y accesorios característicos en los colores azul y negro, además de imágenes en poses o realizando gestos identificativos de la organización. Se intervino además dinero en efectivo, sustancias estupefacientes y una libreta con anotaciones.
La intervención de los agentes incluyó el registro de la vivienda del acusado considerado supuesta cabeza del Coro de Campamento de los DDP. En ese domicilio los agentes recuperaron una bandana azul que, al ser incautada, provocó una reacción exaltada en el sospechoso. Previamente, la confiscación de dinero y otros objetos no había suscitado ningún tipo de respuesta.
Los acontecimientos que hoy se juzgan se produjeron en la madrugada del 3 de octubre de 2022 en las inmediaciones de la discoteca CañaBrava tras la celebración de un concierto relacionado con contextos de bandas juveniles. Europa Press detalló que la investigación atribuye el ataque a una represalia por un tiroteo previo supuestamente perpetrado por miembros de los Trinitarios. Entre los acusados en el actual proceso se encuentran quienes son señalados como autores intelectuales, incluido el presunto 'Suprema' del mencionado Coro de Campamento, junto a otros miembros intermedios de la banda.
Ya han sido condenados dos menores de edad por la autoría material de los hechos, específicamente por los disparos que provocaron el fallecimiento del joven a las puertas de la discoteca. Los cuatro acusados presentes en el banquillo niegan cualquier implicación y sostienen que no se encontraban cerca del lugar y a la hora de los hechos, según informaciones recogidas por Europa Press. No obstante, la acusación particular mantiene que cámaras de seguridad habrían captado a los procesados en los alrededores del escenario del crimen el día anterior, lo que sugeriría que estuvieron planificando la acción.
El proceso judicial se desarrolla mientras las partes aguardan nuevas pruebas y declaraciones que permitan esclarecer la autoría y el papel desempeñado por los distintos acusados, cuya supuesta pertenencia a la banda DDP se apoya en evidencias gráficas y objetos incautados, junto a las declaraciones recabadas durante la instrucción y las sesiones del juicio, según precisa Europa Press.


