Italia reivindica el origen de su ‘gelato’ tras un polémico artículo de la BBC: “La tecnología estadounidense contribuyó a la creación del helado italiano”

Un artículo de la BBC profundiza en la historia del helado italiano y atribuye su popularización a dos congeladores estadounidenses abandonados tras la Segunda Guerra Mundial

Dos tarrinas de helado en las calles de Italia (Pexels)
Dos tarrinas de helado en las calles de Italia (Pexels)
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“El helado es sinónimo de Italia, pero sus orígenes modernos se remontan a una humilde lechería de la Toscana y a un par de congeladores estadounidenses abandonados de la Segunda Guerra Mundial”. Así comienza el artículo de la BBC que ha desatado el debate en los medios italianos. El periódico británico publicaba hace solo unos días un artículo en el que narraba en detalle la historia reciente del ‘gelato’ moderno, con enfoque en un detalle que ha causado revuelo en la Bel Paese.

El artículo en cuestión reconocía el origen 100% italiano de esta receta dulce, pero mencionaba como factor fundamental ese pequeño detalle que “incluso muchos italianos” pasan por alto. “Cada verano, decenas de millones de viajeros internacionales acuden en masa a Italia, y muchos de ellos pedirán al menos un helado en algún momento de su estancia. Pero lo más probable es que muy pocos de estos visitantes —o incluso muchos italianos— se den cuenta de que uno de los dulces más típicamente italianos quizá nunca hubiera despegado de no ser por la tecnología estadounidense”, escribían.

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Los medios italianos no han tardado en hacerse eco, con el correspondiente toque de ironía. La revista In Italia resumía el escándalo en un titular provocador: “¿Está bueno el helado italiano? Según la BBC, el mérito es de los estadounidenses”. La Repubblica, uno de los primeros en comentar el reportaje, resumía en pocas palabras la tesis británica: “La BBC a los italianos: ‘Si vuestro gelato es bueno, es gracias a los estadounidenses’”.

Heladería en una calle de Italia (Pexels)
Heladería en una calle de Italia (Pexels)

El artículo de Repubblica recuerda, además, otras ocasiones en las que otros medios británicos han cuestionado la gastronomía italiana. Equipara “esta especie de lección al estilo británico” con otros titulares como el publicado por el Times cuando el país recibió el reconocimiento de la UNESCO (“La estafa de la cocina italiana”), o la reciente investigación de la BBC sobre la obesidad infantil en Italia.

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Dos congeladores que cambiaron la gastronomía veraniega

El artículo de la BBC hace un repaso por la historia de este postre, desde los tiempos de vinos congelados endulzados con miel hasta los carritos que hoy llenan las masificadas calles de Roma. Ya en el siglo IX, en Sicilia, los gobernantes árabes de la isla mezclaban nieve del monte Etna con cítricos, jazmín y agua de rosas para elaborar sorbetes, un legado que perdura hoy en día en la granita siciliana.

La tecnología heladera fue avanzando con el paso de los siglos. En el Renacimiento, los cocineros del norte de Italia experimentaban con purés de fruta y nieve alpina; y en el siglo XVI, la receta comenzó a enriquecerse con huevos y leche, convirtiendo lo que entonces era poco más que un sorbete en algo mucho más cremoso. En definitiva, las bases del helado moderno.

Las técnicas se difundieron poco a poco por la península, y artesanos de Florencia, Venecia y Sicilia comenzaron a producir helados en pequeñas cantidades, utilizando máquinas manuales y hielo natural. “Estos primeros prototipos de helado eran densos, con un sabor predominante a natillas y poco estables; se derretían rápidamente y requerían una atención constante”, explican en este artículo. El factor artesanal era todo un handicap que convertía el negocio del helado en un oficio hiperlocal, difícil de exportar incluso a otros barrios.

Heladería italiana
Las heladerías italianas tendrían que limitar sus ventas a partir de la medianoche (PhHere)

Fue entonces cuando, según narra la BBC, “la creatividad toscana se encontró con la ingeniería estadounidense”. Todo ocurrió en 1946, en la localidad toscana de Empoli, afectada aún entonces por las consecuencias de los combates de la Segunda Guerra Mundial. Allí, Romeo Bagnoli y sus hijos regentaban una pequeña lechería conocida como bar Sammontana. En los meses de verano vendían porciones pequeñas de helado que elaboraban con un frigorífico “poco fiable”.

Todo cambió cuando los Bagnoli se hicieron con dos congeladores militares estadounidenses de uso industrial. Los heladeros reacondicionaron estas piezas de maquinaria abandonadas por los Aliados para poder así producir lotes de helado de manera más eficaz, con un ritmo estable y una producción continua. Según la BBC, “esta aportación estadounidense tuvo enormes implicaciones”. Los Bagnoli consiguieron un helado más suave y estable, sin cristales de hielo, en lotes lo suficientemente grandes como para venderlo más allá de su barrio.

La heladería Sammontana puso así la primera piedra del modelo en el que se basó la distribución moderna del helado italiano. “Nada de ello habría sido posible sin las piezas sobrantes de la Segunda Guerra Mundial”, asegura la BBC como una de las grandes conclusiones del artículo.

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