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Francisco Rius, jurista: “La gente no sabe que la normativa castiga a la persona que recibe dinero falso y, conociendo que es falso, lo pone en circulación”

Quien recibe un billete falsificado sin saberlo es víctima, pero si decide usarlo a sabiendas, pasa a ser autor de un delito que puede acarrear prisión o multa

Primer plano de dos manos en un mostrador de madera, intercambiando billetes de veinte, diez y cinco euros, además de monedas.
Dos manos intercambian billetes y monedas de euro en el mostrador de un comercio, donde se realiza una compra con efectivo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El dinero en efectivo sigue formando parte de muchas operaciones cotidianas, desde pequeñas compras hasta pagos de mayor importe. Precisamente por su circulación constante entre particulares, comercios y entidades financieras, un billete puede pasar de unas manos a otras sin que su autenticidad se compruebe de inmediato. El problema aparece cuando el receptor descubre posteriormente que ese dinero no era legítimo y debe decidir qué hacer con él.

En un video publicado en su perfil de TikTok (@metodorius), el jurista Francisco Rius lanza una advertencia que muchos desconocen: recibir un billete falso sin saberlo no es delito, pero intentar deshacerse de él sí lo es.

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La trampa legal está en el artículo 386.3 del Código Penal español, que castiga específicamente a quien recibe moneda falsa de buena fe y, una vez que descubre la falsificación, decide ponerla en circulación de todas formas. No hace falta ser el falsificador para acabar ante un juez. La propia norma establece que quien haya recibido de buena fe moneda falsa y la expenda o distribuya después de conocer su falsedad puede ser castigado con prisión de tres a seis meses o multa de seis a 24 meses. Si el valor aparente no supera los 400 euros, la pena prevista es de multa de uno a tres meses.

Qué dice exactamente la ley

“Si te colocan un billete falso, te lo vas a comer”, explicó Rius, en alusión a que la víctima inicial de la estafa no tiene salida legal para recuperar su dinero. “No vas a poder ponerlo en circulación para intentar conseguir el cambio y no comerte ese billete falsificado”. El jurista reconoció el malestar que genera esta realidad: “Yo sé que es un fastidio lo que te estoy diciendo, pero es que no puedes ponerlo en circulación”.

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La diferencia fundamental está en el momento en que el receptor conoce la falsedad. La recepción accidental no convierte por sí misma a la víctima en responsable penal, pero continuar utilizando el billete una vez conocida su naturaleza sí puede encajar en el delito. El Banco de España mantiene la misma recomendación práctica: si se sospecha que un billete es falso, no debe entregarse a otra persona y debe ponerse a disposición de la Policía, una entidad de crédito o una sucursal del Banco de España.

La picaresca y sus riesgos

Rius también anticipó el razonamiento que muchos afectados podrían tener. “Aquí llega la picaresca”, advirtió: “Bueno, pues voy a hacerme el tonto, voy a colocar ese billete de cincuenta euros, de veinte euros, y si me pillan, diré que yo no sabía que el dinero era falso”.

El jurista no descartó que esa estrategia funcione en algunos casos. “Si te funciona, fantástico”, dijo. Pero añadió la advertencia que cambia el cálculo: “Como se demuestre que sí que tenías conocimiento de esa falsedad, pues puedes estar cometiendo un delito”.

En esta ilustración, tomada el 24 de marzo de 2026, se pueden ver billetes de euro. REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración
En esta ilustración, tomada el 24 de marzo de 2026, se pueden ver billetes de euro. REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración

Por eso, ante un billete sospechoso, la alternativa legal no consiste en intentar recuperar su valor mediante una compra. El Banco de España permite entregarlo para que sea examinado. Si tras la peritación resulta auténtico, su valor se recupera; si se confirma que es falso, no es canjeable y el propietario pierde ese importe.

Penas de prisión o multa según la cantidad

Las consecuencias no son menores. Según explicó Rius, quien sea condenado por este delito puede enfrentarse a pena de prisión o pena de multa, y la diferencia entre una y otra dependerá de la cantidad de dinero falsificado que se haya intentado poner en circulación. La clave del tipo penal es, por tanto, el conocimiento previo de la falsedad. Sin ese elemento, no hay delito. Con él, la excusa de la ignorancia deja de ser una defensa válida.

Para evitar llegar a esa situación, el Banco de España recomienda comprobar los billetes mediante el método “toque, mire, gire”, que permite revisar sus principales elementos de seguridad sin necesidad de dispositivos especiales. Entre otras medidas, también aconseja comparar un billete sospechoso con otro cuya autenticidad esté garantizada.

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