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La propina divide a los españoles: solo uno de cada cuatro la deja siempre y el 77% quiere eliminarla

Seis de cada diez comensales consideran inapropiado sugerir un importe y la mayoría defiende que el gesto siga siendo completamente voluntario

Una mujer con cabello rizado y bufanda de leopardo entrega billetes de euro a una camarera sonriente con delantal negro y bandeja con café. Fondo con jamones colgados.
Una clienta deja propina a la camarera de un restaurante español. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Dejar propina no es una costumbre arraigada en España. Solo uno de cada cuatro comensales, el 25%, asegura que deja dinero extra siempre que sale a comer o cenar a un restaurante. En el extremo contrario, un 15% afirma que no lo hace nunca. La mayoría, sin embargo, se mueve en un terreno intermedio: el 58% decide en cada ocasión si deja o no propina, principalmente en función de la experiencia vivida durante la comida.

Los datos proceden de la última encuesta de TheFork Lab sobre los hábitos del comensal español y dibujan una relación muy ligada al servicio. Para el 57% de los encuestados, disfrutar de una buena comida acompañada de una buena atención es el principal motivo para añadir una cantidad a la cuenta. Otro 36% señala específicamente el trato recibido por el personal de sala. Solo un 5% asegura que deja propina por costumbre, independientemente de la experiencia.

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Entre quienes no dejan propina, la razón más extendida es clara: el 61% considera que el precio que figura en la cuenta ya incluye el servicio. Un 20% apunta a las dificultades que puede plantear el pago con tarjeta, mientras que un 19% entiende que los trabajadores de sala ya reciben un salario y que, por tanto, no es necesario añadir una cantidad extra.

Cuando sí se deja dinero, las cantidades suelen ser contenidas. El 63% de los clientes que da propina aporta menos del 5% del importe total de la cuenta. Un 35% se sitúa entre el 5% y el 10%, mientras que solo un 2% supera este último porcentaje. La decisión, por tanto, parece responder más a la valoración del servicio que a una expectativa de realizar un determinado desembolso.

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Infografía de propinas en España con gráficos de porcentaje, iconos de clientes, camarero, monedas, taberna y factura tachada.

Los restaurantes tradicionales, donde más se deja

El tipo de establecimiento también influye. Los restaurantes tradicionales son los locales donde más españoles reconocen dejar propina: el 58% señala estos establecimientos como el escenario principal para hacerlo. A mucha distancia aparecen los restaurantes de alta gastronomía, con un 17%, los establecimientos informales, con un 16%, y los bares y cafeterías, con un 9%.

La encuesta muestra que la propina continúa asociada en España a una experiencia concreta y no tanto a una obligación social. El cliente parece reservarla para aquellos casos en los que considera que la atención y el conjunto de la experiencia merecen una recompensa adicional.

La propina sugerida en la cuenta no convence

Una de las prácticas que más rechazo genera es la inclusión de una sugerencia de propina en la cuenta. El 60% de los encuestados considera inapropiado que el restaurante proponga de antemano un importe. Un 23% acepta esta fórmula siempre que quede claro que se trata de una opción voluntaria, mientras que un 17% reconoce sentirse incómodo ante la situación, aunque comprende que pueda plantearse.

El rechazo es todavía más contundente cuando se pregunta por el futuro de esta práctica en España. El 77% de los participantes apuesta directamente por eliminar las propinas de la restauración, frente al 22% que considera que deberían mantenerse como hasta ahora. Apenas un 1% defiende que deberían aumentar.

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¿Quién debería quedarse con la propina?

También existe una opinión mayoritaria sobre el reparto del dinero. El 61% considera que debería distribuirse de manera equitativa entre todo el equipo, tanto de sala como de cocina. Un 33% cree que tendría que recibirlo íntegramente la persona que atendió la mesa y solo un 7% apuesta por destinarlo exclusivamente al personal de sala.

Los resultados del estudio reflejan una cultura de la propina voluntaria y condicionada por la experiencia. En España, más que una norma asumida, continúa siendo un gesto que el comensal decide conceder —o no— según cómo haya sido atendido. Y, a juzgar por la encuesta, la mayoría no parece partidaria de convertirlo en una obligación más al final de la cuenta.

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