
En cono o en tarrina, de supermercado o de heladería; de chocolate, fresa, limón o vainilla; con cuchara o a lametones... Como pasa cada vez que ponemos debates gastronómicos sobre la mesa, la cuestión de los helados también divide a España en varios frentes. No hay en todo el país dos pedidos iguales, pues cada cual tiene sus preferencias y manías al consumir el dulce por excelencia del verano. Pero si en algo estamos todos de acuerdo es que los helados nos gustan (y mucho).
De hecho, los datos demuestran que los españoles consumimos más helado cada año, un crecimiento comprobado gracias al análisis del consumo doméstico de los últimos 12 meses por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). En el año registrado, los hogares españoles adquirieron 151,97 millones de litros de helado, un 11,7% más que el año anterior. Un incremento que ha elevado además el valor del mercado hasta los 762,68 millones de euros.
PUBLICIDAD
Un dato general que se ve reflejado en nuestro consumo cotidiano. Cada residente en España consumió una media de 3,23 litros de helado durante estos doce meses, y destinó 16,2 euros a su compra. Pero el estudio no solo ha tenido en cuenta cuántos helados consumimos; también cuándo, dónde y por qué disfrutamos de esta delicia veraniega tan a menudo.

Más calor, más helado
Como era de esperar, los datos demuestran que el consumo de helados presenta una marcada estacionalidad y concentra su mayor intensidad durante los meses de primavera y verano. Según los datos, el 81,6% del volumen total de helados se consume entre abril y septiembre, coincidiendo con el periodo de temperaturas más elevadas. Más concretamente, julio es el mes con mayor peso en el consumo anual, al concentrar el 20% del volumen total, seguido de junio (17,8%) y agosto (17,1%). A partir de entonces, la demanda desciende progresivamente.
PUBLICIDAD
Esta evolución también se refleja en el consumo per cápita mensual. En julio, cada persona consume una media de 0,65 litros de helado, mientras que en agosto la cifra alcanza los 0,56. Durante los meses de invierno, el consumo desciende hasta situarse entre 0,06 y 0,09 litros por persona.
Preferimos el súper (y cada vez es más caro)
Este crecimiento en el consumo sucede incluso a pesar de la subida de precios: el coste medio del helado ha alcanzado los 5,02 euros por kilo o litro, casi 40 céntimos por encima de lo que costaba en el mismo período de 2024 (4,63 €/l).
De entre todas las opciones que ofrece el mercado, el supermercado registra el precio medio más competitivo, con 4,77 euros por kilo o litro, por debajo de la media del mercado. Quizá es por ello que los supermercados se mantienen este año como el principal canal de compra de helados para los hogares españoles, concentrando el 87,6% del volumen total adquirido. Por el contrario, las tiendas tradicionales presentaron el precio medio más elevado, con 7,72 euros por kilo o litro.
PUBLICIDAD
Quién, dónde y por qué
Más allá de las compras en supermercados, destinadas al consumo en el hogar, el plan de salir a tomar un helado fuera de casa sigue conquistando a los españoles. En total, se consumieron 31,24 millones de kilos en heladerías y establecimientos, un 5,2% más que en 2024. En términos individuales, el consumo medio alcanzó los 0,87 kilos o litros por persona al año, un 4% superior al del ejercicio anterior.
De este total, un 61,3% del consumo se realiza en el propio establecimiento, mientras que un 18,6% tiene lugar en la calle. Por momentos de consumo, la merienda (31,8%) y la comida (30,5%) concentran la mayor parte de las ocasiones, seguidas de la cena (15,9%) y el consumo posterior a la cena (10,1%).
PUBLICIDAD
Desde el punto de vista territorial, el consumo presenta una mayor intensidad en comunidades autónomas como Castilla-La Mancha, Región de Murcia, Illes Balears y Canarias, mientras que, en otras, como la Comunidad Foral de Navarra y el País Vasco, el consumo es inferior al que cabría esperar por su peso poblacional.

Por perfil de consumidor, la compra de helados es más intensa en los hogares formados por tres o más personas y con presencia de niños. Pero no es el único perfil que se suma a esta delicia dulce: los datos también destacan un alza en el consumo en hogares cuyo responsable de compra supera los 50 años, así como las parejas con hijos de edad media o mayores y las parejas adultas sin hijos.
PUBLICIDAD
Los motivos para disfrutar de un buen cucurucho o tarrina son diversos. El 32,3% responde a ‘compras por impulso’ o para satisfacer el apetito en ese momento, mientras que un 29,1% está vinculado a celebraciones, encuentros sociales o salidas. El ‘placer’ y el ‘momento de relajación’ representan otro 22,6% de las ocasiones de consumo. De hecho, los datos demuestran que el helado mantiene un marcado componente social. En una de cada dos ocasiones se consume en compañía de la familia, mientras que el 20,9% de las ocasiones tiene lugar con amigos y el 17,9% con la pareja.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Premios Princesa de Asturias 2026, en directo: última hora de la ceremonia de entrega, alfombra roja y discursos
La edición número 46º es la primera en la que la princesa Leonor entregará los premios en solitario

Interior detecta un llamamiento yihadista a atacar a policías y manifestantes en España
Los extremistas identifican las protestas en Francia, Italia y Portugal como el contexto propicio para atentar

El menú que los reyes, Leo Messi y Patti Smith han disfrutado antes de los Premios Princesa de Asturias 2026: milhojas, fabada y un postre de carbayones
Tras las audiencias previas a la ceremonia de entrega, se ha celebrado un tradicional almuerzo a base de recetas asturias y postres típicos de Oviedo

RTVE cancela la emisión de ‘La Promesa’ y ‘Valle Salvaje’ este viernes 23 de octubre: así queda la parrilla televisiva de La 1
Las dos series favoritas del público no tendrán ninguna entrega hasta la semana que viene

Natalia Lara, asesora financiera: “Esta es la razón por la que gastas más cuando pagas con tarjeta en vez de en efectivo”
Un estudio con más de 32.000 participantes confirma el efecto psicológico de no pagar con dinero físico


