Los fondos de inversión arrasan en rentabilidad a los depósitos: dan 2.100 euros más por 10.000 € invertidos durante diez años

Los españoles ahorran con miedo y sacrifican rendimientos para huir del riesgo, pero la inversión a largo plazo reduce la probabilidad de incurrir en pérdidas y aumenta la de obtener retornos positivos, según un estudio de Inverco

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Un bróker analiza en su ordenador la evolución de un valor del índice Ibex-35 de la Bolsa española. (EFE/Chema Moya)
Un bróker analiza en su ordenador la evolución de un valor del índice Ibex-35 de la Bolsa española. (EFE/Chema Moya)

Durante años, los depósitos bancarios fueron el refugio por excelencia del ahorro de los hogares españoles. Seguridad, sencillez y una rentabilidad modesta eran suficientes para convencer a millones de familias de mantener inmovilizado su dinero en las entidades financieras. Sin embargo, el prolongado periodo de tipos de interés cercanos a cero, la elevada inflación registrada tras la pandemia y el creciente desarrollo de los mercados financieros han cambiado el panorama. Los fondos de inversión se han consolidado como el principal vehículo de ahorro financiero de los españoles y, según un nuevo informe elaborado por la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), también como una alternativa claramente más rentable a largo plazo.

Los expertos de Inverco sostienen que una inversión de 10.000 euros realizada en un fondo de inversión doméstico hace diez años habría alcanzado un valor de 12.975 euros al cierre de marzo de 2026. En el mismo periodo, esa misma cantidad depositada en un producto bancario tradicional apenas habría crecido hasta los 10.862 euros. La diferencia asciende a 2.113 euros, un 21% más de patrimonio acumulado.

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Esta diferencia se debe a que el tiempo es el mejor aliado del inversor, por lo que mantener las posiciones durante varios años reduce significativamente el riesgo de pérdidas. Según los analistas de Inverco: “Los datos históricos muestran que cuanto mayor es el horizonte temporal, mayores son tanto la probabilidad de rentabilidad positiva como la magnitud de las ganancias. Simétricamente, la probabilidad de incurrir en pérdidas se va reduciendo si el partícipe va aumentando su horizonte de inversión”.

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El tiempo como principal factor de rentabilidad

El informe analiza el comportamiento de los fondos de inversión españoles de gestión activa acogidos a la normativa europea UCITS, considerada el estándar comunitario para este tipo de productos. Para ello, estudia su evolución en horizontes temporales de uno, tres, cinco y diez años utilizando indicadores como la rentabilidad anualizada, la volatilidad, el ratio de Sharpe —que mide la rentabilidad obtenida por cada unidad de riesgo asumido— y el indicador sintético de riesgo.

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La fotografía que dibujan los datos rompe con una de las ideas más extendidas entre los pequeños ahorradores: que invertir durante largos periodos implica asumir riesgos crecientes. Según Inverco, ocurre precisamente lo contrario. A medida que aumenta el horizonte temporal, disminuye la probabilidad de obtener pérdidas y mejora la relación entre rentabilidad y riesgo.

Las cifras utilizadas en el informe abarcan veinte años de evolución, entre 2006 y 2025. En ese periodo, un inversor que hubiera permanecido invertido únicamente durante un mes habría registrado pérdidas en el 36,3% de los casos analizados. Sin embargo, manteniendo la inversión durante cinco años, esa probabilidad se reduce al 3,2%. Y a partir de un horizonte de diez años no existe ningún periodo histórico en el que el resultado haya sido negativo.

La renta variable gana protagonismo

La composición de la cartera es un elemento decisivo para explicar las diferencias de rentabilidad entre países. España continúa siendo uno de los mercados europeos con un perfil más conservador. El 40,4% del patrimonio de los fondos nacionales está invertido en renta fija, mientras que únicamente el 17,2% corresponde a renta variable, según datos de Inverco.

En tanto que en Europa, la renta variable representa de media el 34% del patrimonio de los fondos, prácticamente el doble que en España. En Estados Unidos, ese porcentaje asciende hasta el 59,7%, reflejo de una cultura financiera mucho más orientada hacia la inversión bursátil.

Esta diferencia de composición tiene consecuencias directas sobre la rentabilidad obtenida por los inversores. Según los cálculos de Inverco, si los fondos españoles tuvieran una estructura similar a la europea, una inversión inicial de 10.000 euros habría generado una rentabilidad real —descontando el efecto de la inflación— de 3.667 euros en diez años. Si la distribución de activos hubiera sido equivalente a la estadounidense, el beneficio ascendería hasta los 5.007 euros.

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La asociación considera que el peso todavía predominante de la renta fija responde al tradicional perfil conservador del ahorrador español, mucho más preocupado por preservar el capital que por maximizar la rentabilidad. Esa preferencia limita, sin embargo, el crecimiento potencial del patrimonio a largo plazo.

La inflación cambia las reglas

Otro de los aspectos destacados del estudio es el efecto de la inflación sobre el ahorro. Los depósitos bancarios recuperaron parte de su atractivo con las subidas de tipos de interés impulsadas por el Banco Central Europeo, pero esa mejora no ha sido suficiente para compensar completamente el incremento del coste de la vida.

Los fondos de inversión, por el contrario, no solo habrían preservado el poder adquisitivo del ahorro durante la última década, según el informe, sino que además habrían generado una rentabilidad adicional una vez descontada la inflación. Ese comportamiento resulta relevante en un contexto en el que la rentabilidad nominal ya no basta para medir el éxito de una inversión.

El estudio enmarca esta evolución dentro de la estrategia impulsada por la Comisión Europea para fomentar una mayor participación de los ciudadanos en los mercados de capitales. La denominada Savings and Investment Union busca transformar progresivamente al tradicional ahorrador europeo en un inversor de largo plazo capaz de canalizar parte de sus recursos hacia la economía productiva.

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Permanecer invertido frente a anticiparse al mercado

Uno de los mensajes más insistentes del informe es la importancia de evitar decisiones precipitadas durante los episodios de volatilidad. Advierte de que muchos inversores reducen su rentabilidad intentando anticipar las caídas de los mercados mediante estrategias de entrada y salida continuas.

La evidencia histórica apunta a lo contrario. Permanecer invertido permite participar en las recuperaciones que suelen producirse tras los momentos de mayor incertidumbre. En cambio, abandonar temporalmente el mercado aumenta el riesgo de perder algunas de las jornadas de mayores subidas, que suelen concentrar buena parte de la rentabilidad acumulada.

Los datos del informe respaldan esa afirmación. Incluso las categorías tradicionalmente más volátiles, como los fondos de renta variable europea o estadounidense, eliminan prácticamente la posibilidad de registrar pérdidas cuando el horizonte de inversión supera la década. Aunque las oscilaciones a corto plazo pueden resultar muy intensas, el paso del tiempo suaviza sus efectos y favorece la acumulación de rentabilidades positivas.

Rentabilidad y riesgo

Los expertos de Inverco también comparan las distintas categorías de fondos atendiendo no solo a la rentabilidad obtenida, sino al riesgo asumido para conseguirla.

Los fondos de renta variable encabezan la clasificación tanto a uno como a tres, cinco y diez años. Son también los que presentan mejores ratios de Sharpe, lo que significa que compensan de forma más eficiente el riesgo soportado por el inversor.

En el extremo contrario aparecen los fondos de renta fija y los garantizados. Su comportamiento resulta mucho más estable, pero esa menor volatilidad se traduce también en retornos significativamente inferiores, especialmente cuando el horizonte temporal se amplía.

Los fondos globales y los mixtos con mayor exposición bursátil ocupan posiciones intermedias y muestran una evolución especialmente favorable cuando la inversión se mantiene durante varios ejercicios consecutivos.

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De ahorrador a inversor

La economía española está viviendo un cambio estructural en los hábitos financieros de los hogares españoles. Los fondos de inversión han incrementado de forma sostenida su patrimonio durante los últimos años hasta convertirse en uno de los principales activos financieros de las familias.

Ese crecimiento responde a varios factores. Por un lado, la mayor oferta de productos disponibles y la digitalización han facilitado el acceso de pequeños inversores a mercados que antes quedaban reservados a patrimonios elevados. Por otro, la creciente educación financiera, aunque todavía insuficiente, ha favorecido una mayor diversificación del ahorro.

Inverco considera que esa transformación aún tiene margen para profundizar. Sostiene que aumentar progresivamente el peso de la renta variable dentro de las carteras permitiría mejorar la rentabilidad de los inversores españoles sin necesidad de asumir riesgos extraordinarios, siempre que las inversiones se mantengan durante horizontes temporales suficientemente amplios.

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Ello se debe a que el comportamiento de una inversión depende mucho más del tiempo que del momento exacto en el que se entra en el mercado. Mientras el corto plazo continúa dominado por la volatilidad y la incertidumbre, los datos históricos muestran que el interés compuesto actúa como un mecanismo capaz de multiplicar progresivamente el patrimonio y reducir el impacto de las oscilaciones de los mercados.

Para una generación de ahorradores acostumbrada durante décadas a priorizar la seguridad absoluta de los depósitos, el cambio cultural sigue siendo considerable. Sin embargo, la evolución de los mercados y la persistencia de la inflación están impulsando una transformación que parece difícil de revertir.

Los autores del informe reconocen que el mayor riesgo para muchos inversores no consiste en asumir una mayor exposición a los mercados, sino en abandonar demasiado pronto sus inversiones. Inciden en que, cuando se trata de invertir, el tiempo suele ser un aliado mucho más poderoso que cualquier intento de anticipar los movimientos del mercado.

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