Emiliano García-Page lamenta que el PSOE “ya no es el que conocían los ciudadanos”: “El proyecto de Sánchez es Pedro”

En una entrevista con ‘El Mundo’, el presidente de Castilla-La Mancha sostiene que el PSOE atraviesa “el momento más grave para la credibilidad” de la democracia y reclama devolver la palabra a los ciudadanos

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El presidente de Castilla La-Mancha, Emiliano García-Page, durante un desayuno informativo de Europa Press (Carlos Luján - Europa Press)
El presidente de Castilla La-Mancha, Emiliano García-Page, durante un desayuno informativo de Europa Press (Carlos Luján - Europa Press)

Emiliano García-Page ha dado un paso más en su distanciamiento con Pedro Sánchez. El presidente de Castilla-La Mancha, una de las voces más críticas dentro del PSOE, considera que el partido atraviesa una crisis de credibilidad sin precedentes en democracia y que la acumulación de casos de corrupción ha terminado por agravar un desgaste que, a su juicio, venía gestándose desde mucho antes.

En una entrevista que el dirigente socialista concede este domingo a El Mundo, asegura que “la corrupción se ha destapado cuando ya muchos españoles nos habían dado la espalda por los incumplimientos electorales y por las alianzas contra natura”, convencido de que las investigaciones judiciales han llegado cuando una parte importante del electorado ya había empezado a alejarse del PSOE. “Es muy triste: los ciudadanos entienden que este no es el PSOE que conocían”, añade.

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El presidente castellanomanchego no atribuye, por tanto, el deterioro del partido únicamente a los casos de presunta corrupción. En su relato, estos son el último episodio de un proceso que comenzó hace tiempo y que ha desembocado, dice, en “el momento más grave para la credibilidad del PSOE en todo lo que llevamos de democracia”.

A partir de ese diagnóstico, García-Page rechaza que la dirección continúe prolongando la legislatura. “La única solución digna es afrontar el veredicto de los ciudadanos y después actuar en consecuencia. No tener miedo a las urnas, no tener cobardía”, afirma. A su juicio, mantenerse en el poder sin convocar elecciones proyecta una imagen de debilidad y de resistencia que acaba alimentando aún más el desgaste del partido.

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De hecho, sostiene que dentro de la propia dirección socialista existe la convicción de que el PSOE sufriría una derrota muy severa si los ciudadanos fueran llamados ahora a las urnas. Según explica, el argumento que escucha “sotto voce” es que habría “una hecatombe electoral” y que retrasar la convocatoria sólo sirve para aplazar ese escenario. “Es una forma de retrasar la hecatombe, no otra cosa”, resume.

No cree, además, que el partido haya hecho autocrítica tras los sucesivos reveses electorales. “Todavía estoy por ver una sola explicación de un resultado electoral y una sola autocrítica del secretario general”, lamenta. Para García-Page, los grandes líderes son precisamente quienes asumen responsabilidades cuando las cosas no salen como esperaban.

Ese clima, añade, también se refleja puertas adentro del PSOE. Denuncia que existe “una calima asfixiante” para quienes discrepan de la dirección e indica que expresar opiniones críticas resulta cada vez más complicado dentro del partido.

Del desgaste del PSOE al liderazgo de Sánchez

Ese análisis sobre la situación del PSOE desemboca inevitablemente en una valoración sobre el liderazgo de Pedro Sánchez. Preguntado por si el presidente gobierna más pensando en sí mismo que en los ciudadanos, responde con una frase tan breve como contundente: “El proyecto de Sánchez es Pedro”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page (Lola Pineda / Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page (Lola Pineda / Europa Press)

Después matiza su reflexión. “No tengo duda de que él, como presidente, quiere que España vaya bien”, asegura. Sin embargo, cree que el debate político ha dejado de girar alrededor del socialismo para hacerlo alrededor del propio presidente. “Ocho de cada diez españoles no hablan de socialismo, hablan de sanchismo. Lo disocian del PSOE”, denuncia.

A su juicio, esa identificación entre el partido y el líder explica buena parte de la crisis actual y obliga al PSOE a replantearse su futuro una vez concluya esta etapa. “Después de Sánchez, lo hará. El PSOE volverá a su espacio natural, sin ningún ‘ismo’. Sólo socialismo”, señala.

El “búnker”, la corrupción y las responsabilidades

La corrupción ocupa una parte central de la entrevista y sirve de hilo conductor a buena parte de las críticas que García-Page dirige a la dirección federal. En su opinión, el PSOE ha optado por responder a cada nuevo avance judicial reforzando el cierre de filas alrededor del Gobierno en lugar de asumir responsabilidades políticas.

“No se puede estar permanentemente en un búnker”, afirma. Es más, sostiene que “a cada sentencia o cada imputación, la dirección del PSOE está respondiendo ahondando una planta más el subsuelo del búnker”. Y remata la idea definiéndolo como “un búnker moderno, con plató de TV”, una estrategia que, en su opinión, “sólo conduce a la incoherencia absoluta”.

En ese contexto, advierte de que una eventual imputación del propio PSOE supondría cruzar una línea inédita en la historia del partido. “Estaríamos abriendo una etapa absolutamente inédita en el PSOE”, insiste. Y añade que, si ese escenario llegara a producirse, “muchos exigiríamos responsabilidades directas”.

Aunque evita concretar qué medidas deberían adoptarse, sí deja entrever que le resultaría difícil entender una imputación de la organización sin que también alcanzara a quienes ocupan sus máximos órganos de dirección. “La máxima expresión de la organización es la dirección. Los que firmaban”, recuerda.

El dirigente socialista también se pronuncia sobre el caso de Leire Díez. Si los hechos investigados terminan confirmándose, considera que requieren “una doble condena: una por el fondo y otra por la forma”. Al mismo tiempo, admite que “me parece bastante difícil de entender que el cerebro de todo lo malo del PSOE fuera Santos”, asegura, aunque evita ir más allá y deja claro que prefiere “sujetarse a las pruebas, nada más”.

El presidente de Castilla-La Mancha hace una referencia velada a la situación nacional y de su partido en el día de su región.

Pese a la dureza de sus críticas, García-Page marca distancias entre las distintas investigaciones judiciales que afectan al entorno del presidente del Gobierno. Sobre los casos de Begoña Gómez y David Sánchez considera que presentan “una intensidad jurídica bajísima”. En el primero recuerda que “para condenar se necesitan pruebas muy verosímiles”, mientras que sobre el hermano del presidente argumenta que “se le ha acusado y se le ha puesto la lupa por ser el hermano” y cree que las resoluciones judiciales todavía pueden cambiar en instancias superiores.

La entrevista concluye con una referencia al caso que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. García-Page reconoce que las informaciones conocidas le han causado una profunda decepción. “Es de las cosas que más me han disgustado desde que soy militante”, admite. Sobre las joyas atribuidas al expresidente afirma que “a priori es difícil de explicar” haber recibido regalos de ese valor y agrega que, desde un punto de vista moral, “eso no tiene vuelta de hoja”, al tiempo que lamenta el impacto que este episodio puede tener sobre la imagen histórica del PSOE y sobre varias generaciones de militantes socialistas.

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