La encrucijada del BCE: subirá los tipos de interés para frenar la inflación a pesar del débil crecimiento de la eurozona

Los mercados dan por descontado un aumento del precio del dinero de 25 puntos básicos este jueves, el primero desde 2023, y prevén otra subida antes de que acabe el año

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. REUTERS/Heiko Becker/Fotografía de archivo
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. REUTERS/Heiko Becker/Fotografía de archivo

A los miembros del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) que se reúnen mañana jueves para ver qué estrategia siguen con los tipos de interés se les presenta una disyuntiva. Por un lado, tratarán de atajar la subida de la inflación de la zona euro, que en mayo escaló hasta el 3,2%, y la forma de hacerlo sería subir el precio del dinero, que ahora está en el 2%. Por otro lado, pueden optar por mantener los tipos congelados para no ahogar más el débil crecimiento económico de la eurozona.

Las quinielas de los analistas apuestan por la primera opción. Los mercados descuentan que el eurobanco se decantará por una política monetaria más restrictiva y subirá los tipos de interés 25 puntos básicos hasta colocar la tasa de depósitos en el 2,25%. Sería el primer aumento desde septiembre de 2023.

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Este movimiento ya lo vaticinó a finales de mayo Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, al señalar que el supervisor debía subir los tipos en junio y no descartó aumentos posteriores. Además, las proyecciones de marzo ya apuntaban a una subida total de 50 puntos básicos antes de final de año.

Una subida descontada

Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa, prevé un encarecimiento del precio del dinero: “Esperamos que el BCE suba los tipos en 25 puntos básicos el jueves. Dado que el shock energético es ahora más intenso y duradero de lo que se asumía en las previsiones de marzo, y que sus efectos sobre los precios parecen algo más persistentes, lo lógico sería que el BCE ejecutará la subida ampliamente anticipada por el mercado”.

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También Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, espera que el guardián del euro incremente los tipos un 0,25%. A su juicio, “es probable que el Consejo de Gobierno plantee la medida no como el inicio de un ciclo de alzas de tipos, sino como una recalibración para reafirmar su compromiso con la estabilidad de precios”.

No obstante, el impulso al alza de los tipos podría coger al BCE con el “paso cambiado” si en breve se produce un acuerdo de paz en Oriente Medio, asegura Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad. Cree que si la presidenta del BCE, Christine Lagarde, opta por subir los tipos “para no ser acusada, como en 2021, de ir por detrás del mercado, podría ser un error con efectos relevantes sobre el crecimiento en la Eurozona”.

Hace referencia a que en ese año los bancos centrales tardaron en reaccionar ante el aumento de la inflación, argumentando que las presiones inflacionistas eran temporales.

En un "escenario de incertidumbre", el Gobierno actualiza su cuadro macroeconómico. Carlos Cuerpo detalla que la evolución de los precios obliga a un ajuste automático al alza de la inflación, elevando el deflactor del PIB del 2,1% al 3,1%.

Las previsiones del BCE

El foco estará el jueves en la comunicación del BCE. Las previsiones son que su Consejo de Gobierno combine la subida de 25 puntos básicos con una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de la eurozona y unas proyecciones de inflación más elevadas, sin especificar una senda definida para futuras subidas de tasas.

“No creemos que el Consejo de Gobierno se comprometa de antemano a una nueva secuencia de subidas de tipos. Es probable que las orientaciones sigan dependiendo de los datos, con el BCE poniendo el foco en las perspectivas de inflación, la inflación subyacente, la evolución de los salarios y la fortaleza de la transmisión de la política monetaria”, apunta Annalisa Piazza, gestora de carteras de renta fija de MFS Investment Management.

Por su parte, Rubén Segura-Cayuela prevé que la comunicación mantenga un sesgo “restrictivo”, aunque sea implícito, dada la mayor persistencia del shock inflacionario. A partir de ahí, “creemos que el énfasis se situará en la incertidumbre, la dependencia de los datos, la ausencia de compromisos previos y la necesidad de decidir reunión a reunión”.

¿Dos o tres subidas de tasas en 2026?

La subida de tipos prevista para junio no será la única este año, vaticinan los analistas. Todo dependerá de cuándo acabe el conflicto de Oriente Medio y cómo afectará a los precios de la energía que han lastrado el consumo y la inversión en la eurozona.

En este escenario, los mercados descuentan que se van a producir dos subidas en el año. “Seguimos contemplando una subida de 25 puntos básicos en junio, seguida de otra en julio de 2026”, estima Segura-Cayuela.

En su opinión, que la segunda subida se produzca en julio o en septiembre dependerá en gran medida de la evolución de los precios energéticos. Considera que una subida en julio requeriría cierta “sensación de urgencia”. Sin embargo, reconoce que un precio del petróleo próximo a los 90 dólares por barril podría retrasar el movimiento al alza hasta septiembre. No obstante, estima que las bajadas de tipos “terminarán llegando”.

Aunque la mayoría de los analistas apuestan por dos subidas en 2026, Raphaël Thuin, director de estrategias de mercados de capitales de Tikehau, señala que tres subidas no son “imposibles”, dependiendo de cómo evolucione la situación.

Una tercera remontada estaría justificada, en su opinión, si los precios de la energía se mantienen elevados durante más tiempo, trasladándose a unos servicios más caros, a salarios más altos y a una nueva aceleración de la inflación.

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