Un nudo en la investigación del incendio de Los Gallardos: Endesa y Red Eléctrica se desentienden del poste del bar Anita y la Guardia Civil ve “evidencias claras de corriente”

El fuego se inició junto al establecimiento, cerrado desde 2009. Un cable desprendido cayó sobre la cuneta y prendió la vegetación seca

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Los equipos de extinción aprovecharon la "ventana de oportunidad" este sábado, de tiempo favorable, para atacar el fuego.

El incendio de Los Gallardos, en Almería, declarado el pasado jueves a las 16:35 horas, se ha llevado 12 vidas, el más letal en la historia de Andalucía. Este domingo, tras arrasar 6.600 hectáreas, las autoridades han anunciado su próxima estabilización definitiva y el progresivo regreso de las más de 1.400 personas desalojadas.

Según los investigadores, comenzó junto a la antigua carretera N-340A, a la altura del kilómetro 511, junto al antiguo restaurante Anita, en las inmediaciones de la pedanía de Almocáizar. Un cable desprendido de un poste de madera en avanzado estado de deterioro cayó sobre la cuneta y prendió la vegetación seca. No debiera haber tensión, ya que el establecimiento estaba cerrado desde 2009.

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El servicio de emergencias 112 recibió más de 150 llamadas en los primeros minutos. Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico, primeros en llegar, encontraron el cable partido entre dos postes y dos focos activos a ambos lados de la calzada. Los bomberos sofocaron el frente de la carretera, pero el viento, con rachas de hasta 50 kilómetros por hora, empujó las llamas hacia el norte con una velocidad que nadie previó.

Inmediaciones del restaurante Anita, punto en el que se inició el incendio de Los Gallardos, en Almería. (EFE/ Carlos Barba)
Inmediaciones del restaurante Anita, punto en el que se inició el incendio de Los Gallardos, en Almería. (EFE/ Carlos Barba)

″Una bomba de relojería”

En dos horas, el fuego recorrió 15 kilómetros. La orografía quebrada del terreno, la extrema sequedad del monte bajo, el pinar y el esparto, y el viento formaron una combinación que Juanma Moreno, presidente de Andalucía, describió como “una bomba de relojería”. Las llamas cercaron varios núcleos de población diseminados -Almocáizar, Bédar, Fuente del Albarico, Los Pinos, La Serena y el Pinar de Bédar- y alcanzaron también un complejo turístico de la zona. La carretera principal de salida de Bédar quedó bloqueada desde los primeros momentos, lo que obligó a desviar la evacuación hacia Lubrín.

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Las 12 víctimas mortales fueron localizadas en su mayoría en una pedanía del municipio de Bédar, en dos escenarios distintos. Cuatro aparecieron en el interior de un vehículo calcinado con el volante en el lado derecho, lo que apunta a ciudadanos británicos. Otras siete personas murieron a pie, tras abandonar sus coches para huir de las llamas por una ruta alternativa que se convirtió en una trampa sin salida.

La mayoría de los fallecidos son extranjeros, principalmente británicos y belgas, en una zona del interior almeriense, a unos 12 kilómetros de la costa, con una importante comunidad de residentes y turistas de esas nacionalidades. Los doce cuerpos permanecen sin identificar formalmente. El servicio de Criminalística de la Guardia Civil obtuvo durante la noche del sábado al domingo los perfiles genéticos de todos los fallecidos, pero la identificación oficial requiere el cotejo con muestras de los familiares, muchos de ellos residentes en el extranjero que viajaban a España.

Caseta calcinada junto al restaurante Anita en Los Gallardos, en Almería. (EFE/ Carlos Barba)
Caseta calcinada junto al restaurante Anita en Los Gallardos, en Almería. (EFE/ Carlos Barba)

La hipótesis principal

Durante el jueves por la noche, el Plan Infoca se elevó a situación operativa 1. Con la llegada del viernes y el fuego sin control, se activó el nivel 2, el de máxima emergencia, y se incorporó la Unidad Militar de Emergencias (UME). El dispositivo llegó a movilizar a 464 efectivos. La superficie calcinada pasó de unas 3.200 hectáreas en la madrugada del viernes a 4.000 al final de esa jornada. La autovía A-7 permaneció cortada entre los kilómetros 709 y 714 durante las primeras jornadas, y el número de desalojados fue escalando hasta alcanzar las 1.405 personas. Unas 450 fueron atendidas en albergues de emergencia habilitados en Garrucha y Lubrín; el resto encontró acomodo en segundas residencias o establecimientos hoteleros, cuyo coste asumirá el Gobierno central.

El sábado, los medios aéreos se reincorporaron al operativo al amanecer y la situación comenzó a mejorar. La superficie calcinada se estabilizó en 6.600 hectáreas. La mejora de las condiciones meteorológicas desde la tarde del sábado -con descenso del viento y aumento de la humedad- permitió consolidar gran parte del perímetro. El consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, autorizó esa noche el regreso a sus hogares de más de 600 evacuados y levantó el confinamiento que afectaba al municipio de Lubrín. La Guardia Civil, tras revisar 250 viviendas en la zona afectada, constató que la inmensa mayoría estaban intactas. Dos personas fueron detenidas por desobedecer las órdenes de desalojo.

La investigación sobre el origen sigue abierta. La hipótesis principal, sostenida por la Guardia Civil y el Seprona, apunta al poste de madera podrido y al cable caído junto al antiguo bar Anita, a la vera de la N-340A, cerca de un restaurante cerrado desde 2009. Las pesquisas del Seprona afirman haber hallado “evidencias claras de que la línea tenía corriente”, según informa La Voz de Almería. Sin embargo, tanto Endesa como Red Eléctrica descartaron ser propietarias de esa instalación y aseguraron que se trata de una acometida privada dada de baja desde hace décadas.

Vehículos calcinados en el municipio almeriense de Los Gallardos. (Guardia Civil)
Vehículos calcinados en el municipio almeriense de Los Gallardos. (Guardia Civil)

“Se exigirán todas las responsabilidades”

Esa contradicción -si el cable tenía o no tensión y quién era el responsable de su mantenimiento- es el nudo central que deberá resolver la instrucción judicial abierta. Juanma Moreno ha sido explícito: “Si se confirma que el incendio fue provocado por el mal estado de esa instalación, se exigirán todas las responsabilidades que correspondan”.

Este domingo, con ocho denuncias formales por desaparición registradas ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) y 23 personas aún no localizadas -cifra que las autoridades piden no equiparar a desaparecidos, dado que muchos son extranjeros con los que sus familias llevaban tiempo sin contactar-, los equipos de búsqueda continúan los rastreos en cortijos, caminos y terrenos calcinados del entorno de Bédar. La identificación de los doce fallecidos y el esclarecimiento del origen del fuego son las dos tareas pendientes con las que el incendio más grave de la historia de Andalucía cierra su fase de emergencia activa.

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