Cuatro errores de pensamiento que pueden influir en la salud mental, según una psicóloga

La especialista Aroa Granados explica cómo determinadas interpretaciones automáticas de la realidad pueden generar malestar emocional

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Los errores de pensamiento pueden influir en la salud mental. (Freepik)
Los errores de pensamiento pueden influir en la salud mental. (Freepik)

Las palabras que una persona se dirige a sí misma no siempre son inocentes. A menudo pasan desapercibidas por formar parte de una conversación interna constante, pero pueden influir en la manera en que se interpretan los acontecimientos cotidianos. La forma de pensar, de explicar lo que ocurre alrededor y de valorar las propias capacidades acaba configurando una determinada visión de la realidad.

La psicología lleva años estudiando cómo esos patrones mentales afectan al bienestar emocional. Determinadas interpretaciones de los hechos pueden favorecer una percepción más equilibrada de lo que sucede, mientras que otras tienden a reforzar sentimientos de frustración, ansiedad o inseguridad. No se trata únicamente de lo que ocurre, sino también de cómo se procesa y se explica internamente.

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En este contexto, el lenguaje adquiere un papel relevante. Las expresiones que utilizamos para describirnos a nosotros mismos o para interpretar las acciones de los demás pueden revelar estados emocionales, creencias y formas de afrontar los problemas. Analizar ese discurso interno es una de las herramientas que utilizan los profesionales de la salud mental para comprender el malestar psicológico.

Las distorsiones cognitivas son formas erróneas de interpretar la realidad. (Freepik)
Las distorsiones cognitivas son formas erróneas de interpretar la realidad. (Freepik)

La psicóloga Aroa Granados (@aroagranadospsicologia en TikTok) señala que la manera en la que una persona se habla a sí misma puede ofrecer numerosas pistas sobre su estado emocional. “¿Sabías que la forma en la que te hablas dice mucho sobre tu salud mental? Esto es algo que analizamos muchísimo en terapia, porque el lenguaje es una ventana que nos muestra cómo estamos interpretando el mundo. Y cómo interpretamos el mundo influye directamente en nuestra salud mental”, explica.

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Según la especialista, muchas de las dificultades emocionales se sostienen a través de lo que denomina errores de pensamiento. “Los errores de pensamiento son filtros mentales que hacen que interpretemos la realidad de una forma que nos hace daño, que nos genera emociones negativas innecesarias y que limita nuestro mundo”, afirma.

Los efectos de los errores de pensamiento

Uno de los mecanismos más frecuentes es la denominada inferencia arbitraria, que consiste en extraer conclusiones sin disponer de pruebas objetivas. Granados lo ejemplifica con una situación cotidiana: “Tardan tres horas en responderte a un WhatsApp y piensas: ‘Le ha sentado mal lo que le dije y pasa de mí’”. Sin embargo, la realidad puede ser mucho más simple. “Se ha dejado el móvil en el coche”, añade.

Algunos errores de pensamiento son la sobregeneralización o el etiquetado. (Freepik)
Algunos errores de pensamiento son la sobregeneralización o el etiquetado. (Freepik)

Otro de los errores habituales es la sobregeneralización, una tendencia a convertir un hecho aislado en una regla universal. “Coger un hecho aislado y convertirlo en una ley universal usando palabras como ‘siempre’, ‘nunca’, ‘todos’ o ‘nadie’”, explica la psicóloga. Como ejemplo, menciona a quien, tras una entrevista laboral fallida, concluye: “Nunca me va a salir nada bien en esta profesión”.

La especialista también advierte sobre el etiquetado, una práctica que simplifica en exceso la identidad de una persona a partir de una circunstancia puntual. “Clasificar una conducta compleja o a una persona con un solo adjetivo simplista y descalificativo”, resume. Así, alguien que atraviesa una tarde poco productiva debido al cansancio puede terminar diciéndose: “Soy una vaga”, en lugar de reconocer simplemente que ese día le ha costado concentrarse.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

A estos patrones se suma el pensamiento dicotómico, conocido popularmente como pensamiento de blanco o negro. Se trata de una forma de interpretar la realidad en términos extremos, sin matices intermedios. Granados lo describe como la tendencia a “clasificar la realidad en categorías extremas. Si algo no roza la perfección absoluta, pasa a ser un fracaso total”. Un ejemplo sería la persona que rompe una pauta alimentaria durante una noche y concluye: “Ya lo he tirado todo a la basura, ya no tiene sentido seguir cuidándome”.

Para la psicóloga, la presencia continuada de estos filtros mentales puede tener consecuencias en el bienestar emocional. “Abusar de estos filtros es señal de una mente rígida con alta necesidad de control, lo que suele traducirse en más conflictos y bloqueos”, sostiene. Por ello, insiste en la importancia de prestar atención al diálogo interno. “Los pensamientos no son inocuos: son variables que mantienen tu malestar”.

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