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Postura del ave del paraíso: un ejercicio de yoga que fortalece piernas, glúteos, mejora el equilibrio y la concentración

Hacer bien esta asana supone todo un reto

El deporte contribuye a la felicidad
Mujer sonriendo. (Magnific)
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El yoga es una de las disciplinas que más popularidad ha ganado en los últimos años. En una sociedad en la que el estrés y la ansiedad cada vez ganan más protagonismo, esta actividad actúa como escudo para evadirse y despejar la mente.

Muchas personas lo eligen por los numerosos beneficios que tiene, tanto a nivel físico como mental. Uno de los más destacados es que ayuda a conciliar el sueño, pero, dependiendo de la postura que practiques, puedes potenciar otros aspectos.

Una de las grandes ventajas de esta disciplina es que no requiere de mucho material ni de espacios grandes para practicarla. Si estás buscando una postura diferente para incorporar a tu rutina, la postura del ave del paraíso es una gran opción.

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Beneficios de la postura del ave del paraíso

Esta postura, conocida también como Svarga Dvijasana, es una de las asanas más completas del yoga, ya que combina fuerza, equilibrio y flexibilidad en un mismo ejercicio. Al mantenerse sobre una sola pierna, obliga a activar la musculatura estabilizadora, lo que contribuye a mejorar el equilibrio y la coordinación, dos capacidades fundamentales tanto para la práctica deportiva como para las actividades cotidianas.

Además, esta postura fortalece las piernas, los glúteos y el core, ya que estos grupos musculares permanecen activos durante todo el tiempo que se mantiene la posición. Al mismo tiempo, favorece la flexibilidad de las caderas, los isquiotibiales y los hombros.

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Ilustración de mujer en ropa deportiva sosteniendo una pierna estirada verticalmente con ambas manos, mientras se equilibra sobre la otra pierna.
Postura de yoga ave del paraíso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo hacer la postura del ave del paraíso paso a paso

  1. Comienza desde una posición estable. Colócate de pie con los pies separados a la anchura de las caderas y mantén la espalda recta. Antes de iniciar el movimiento, activa el abdomen para mejorar la estabilidad.
  2. Flexiona una de las piernas y pasa el brazo por debajo del muslo para sujetarla con ambas manos por detrás de la espalda. Haz este movimiento de forma lenta y sin forzar la articulación.
  3. Incorpórate poco a poco. Lleva el peso del cuerpo a la pierna de apoyo y elévate lentamente hasta quedar de pie, procurando mantener el equilibrio en todo momento.
  4. Cuando te sientas estable, estira la pierna de forma progresiva hasta donde te permita tu flexibilidad. No es necesario llegar a la extensión completa para obtener los beneficios de la postura.
  5. Mantén la posición durante unos segundos. Fija la mirada en un punto para facilitar el equilibrio, respira de forma lenta y mantén el pecho abierto y los hombros relajados.
  6. Flexiona de nuevo la pierna elevada, deshaz el agarre lentamente y vuelve a la posición inicial. Después, repite el ejercicio con la otra pierna para trabajar ambos lados del cuerpo.

Cuándo conviene evitar esta postura

Aunque la postura del ave del paraíso ofrece numerosos beneficios, no es recomendable para todo el mundo. Las personas con lesiones recientes en las rodillas, los tobillos, las caderas o los hombros deben evitarla hasta recibir el visto bueno de un profesional. Tampoco es aconsejable para quienes tengan problemas de equilibrio o sufran mareos frecuentes, ya que existe riesgo de caída.

Si eres principiante, lo más recomendable es practicarla bajo la supervisión de un instructor y respetar siempre los límites del cuerpo, sin forzar la postura. Por último, si estás embarazada, especialmente en fases avanzadas de la gestación, es recomendable consultar con un profesional antes de realizar esta postura.

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