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Isabel Belaustegui, nutricionista: “Lo estamos llamando mal, el cortisol no es la hormona del estrés”

La experta desvela cuál es la función de esta hormona y desmonta una de las creencias más extendidas

El cortisol no es la hormona del estrés
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El siglo XXI es, sin duda, la época de la hiperconectividad. En una sociedad en la que basta una búsqueda para acceder a una enorme cantidad de información y conocer en tiempo real lo que ocurre en cualquier parte del mundo, cada vez son más las personas que sienten la necesidad de desconectar del ritmo constante de estímulos.

En los últimos años, se ha popularizado la palabra cortisol, que es una hormona que se asocia al estrés. Sin embargo, esta idea no es del todo correcta. Isabel Belaustegui, una nutricionista que publica contenido en redes sociales, ha sido muy tajante en uno de los últimos vídeos que ha subido a Instagram (@isabelaustegui).

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“Lo estamos llamando mal. El cortisol no es la hormona del estrés. El cortisol es tu hormona antiestrés. Gracias al cortisol, tu cuerpo consigue deshacerse del estrés que supone una situación de peligro”, explica durante los primeros segundos.

Cómo funciona el cortisol

Para ilustrarlo, la nutricionista pone varios ejemplos de las funciones que desempeña esta hormona en el organismo cuando una persona se enfrenta a una situación de peligro o de elevada exigencia.

Según explica, el cortisol permite que el corazón bombee más sangre para que los músculos reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios para reaccionar con rapidez. Además, también favorece que el cerebro responda con mayor agilidad, ayudando a tomar decisiones o encontrar una salida ante circunstancias complicadas.

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La experta añade que otra de las funciones del cortisol consiste en movilizar las reservas energéticas del organismo. De este modo, el cuerpo puede disponer de la energía necesaria para afrontar ese momento de estrés, en lugar de mantenerla almacenada en forma de grasa de reserva.

En otras palabras, se trata de un mecanismo de adaptación que permite al organismo responder de forma más eficiente cuando la situación lo requiere. Por este motivo, Belaustegui insiste en que el objetivo no debe ser eliminar el cortisol, sino mantener unos niveles adecuados y saludables.

¿Puede la genética determinar tu salud mental? Un gen define cómo respondemos ante el estrés.

En este sentido, asegura que la alimentación y los hábitos de vida desempeñan un papel fundamental para favorecer el equilibrio de esta hormona y evitar que permanezca elevada durante más tiempo del necesario.

Hábitos que ayudan a mantener unos niveles saludables

Mantener unos niveles adecuados de cortisol no depende de un único factor, sino del conjunto de hábitos que forman parte del día a día. Dormir entre siete y nueve horas cada noche favorece que esta hormona siga su ritmo natural, ya que sus niveles suelen ser más elevados al despertar y disminuyen progresivamente a lo largo del día.

Hacer ejercicio físico de forma regular también contribuye a su equilibrio, aunque conviene evitar el sobreentrenamiento, ya que un esfuerzo excesivo puede provocar el efecto contrario. Asimismo, seguir una alimentación variada y equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables, ayuda al correcto funcionamiento del organismo.

A estos hábitos se suman otros como mantener relaciones sociales saludables, contar con una red de apoyo o practicar actividades relajantes, como la meditación o los paseos al aire libre, que pueden favorecer una mejor gestión del estrés diario.

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