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Juan José Ebenezer, mecánico: “Te puedes cargar un coche por echarle más aceite de la cuenta”

Un exceso de lubricante puede provocar daños graves en el motor y comprometer su funcionamiento adecuado

Ebenezer sostiene que sobrepasar el máximo de aceite en el motor puede generar sobrepresión y fallos mecánicos
Según el mecánico Juan José Ebenezer, el nivel de aceite adecuado debe estar siempre entre la mitad y tres cuartos de la varilla (Composición Infobae)
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El aceite es un elemento esencial para el correcto funcionamiento de cualquier motor de automóvil. Su nivel debe situarse dentro de los márgenes recomendados por el fabricante, ya que tanto la falta como el exceso pueden provocar averías graves.

La comprobación y el mantenimiento adecuados del aceite forman parte de las tareas básicas de cuidado del vehículo, pero errores aparentemente menores pueden desencadenar daños costosos o irreversibles. El caso siguiente, relatado por un mecánico profesional, ilustra los riesgos de sobrepasar el límite superior.

Un exceso de aceite puede averiar un coche tanto como circular con el nivel por debajo del mínimo, según ha explicado el mecánico Juan José Ebenezer en su TikTok (@juanjoseebenezer) al relatar el caso de un familiar que acabó llenando en exceso un Nissan hasta dejar la varilla “cuatro dedos por encima del máximo” tras añadir “10 litros”.

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El riesgo de añadir aceite sin comprobar bien

Entre el mínimo y el máximo de la varilla, “lo máximo que se puede comer normalmente” un coche suele ser “un par de litros”, y “tres, si es un coche muy grande, muy grande, muy grande”, ha precisado Ebenezer. Su advertencia es clara: si no se ha encendido la luz de presión, el motor “por lo menos tiene aceite dentro”, aunque la varilla no manche al sacarla.

El episodio que describe arranca cuando ese familiar revisó la varilla, vio que apenas se manchaba y decidió seguir rellenando. “Le voy a echar aceite”, se dijo, según el relato de Ebenezer, y después de una primera carga volvió a introducir la varilla “hasta abajo”, comprobó que “manchaba un poquito la puntita” y añadió otra cantidad más hasta dejarla “prácticamente en el máximo”.

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Una persona vierte aceite de motor a su coche. (Canva)
Una persona vierte aceite de motor a su coche. (Canva)

Ahí dio por terminada la operación. “Correcto, comiendo”, resumió el mecánico al reproducir la conclusión equivocada a la que llegó el conductor antes de usar el coche y comprobar más tarde, ya en su casa, el alcance real del error. La explicación técnica que ofrece Ebenezer se apoya en una idea sencilla: “Es tan malo como que tenga poco”. En su relato distingue entre las consecuencias de quedarse corto y las de pasarse, y subraya que ambas comprometen la lubricación correcta del motor.

“Si tiene poco, el coche puede coger aire y puede no lubricar”, ha señalado. Aun así, matiza que “mientras no se te encienda la luz de presión de aceite, en teoría, por poco aceite que tenga, está lubricando”; puede trabajar “con más temperatura”, pero sigue lubricando.

El exceso también daña el motor

El problema cambia de escala cuando el nivel se dispara por encima de lo debido. “Si tenemos un exceso de aceite, vamos a hacer que tenga sobrepresión, que se pase la cuba antioleaje, que el pistón pueda... es decir, dependiendo de la cantidad de aceite, podemos tener un problema u otro, pero problemas, da”, ha advertido.

Por eso insiste en que “el máximo es el máximo”. Su formulación no deja margen a interpretaciones: “No es para que te pases, es para que no te sobrepases de ahí”. La referencia de la varilla, sostiene, marca un límite que no debe rebasarse, no un objetivo a superar.

Frente a la costumbre de apurar hasta la marca superior, Juan José Ebenezer ha defendido un margen más conservador. “Lo ideal siempre es tener el aceite entre la mitad y tres cuartos”, ha dicho, y añade que ese es el nivel que deja “a mis clientes” y el que lleva “en mi coche”. La razón, según su explicación, es evitar tanto el defecto como el exceso. “Ni al máximo ni al mínimo, entre medio, si ese es el nivel ideal”, ha resumido al fijar el punto que considera más seguro para trabajar con normalidad.

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El caso que utiliza como ejemplo acabó confirmando la magnitud del error cuando el familiar volvió a medir correctamente. “Te voy a pasar una foto para que veas que llevas razón”, le dijo antes de comprobar que el coche estaba “cuatro dedos por encima del máximo”, una imagen que, siempre según el relato del mecánico, ya ni siquiera hizo falta enviar.

La cifra final es la que da sentido a toda la advertencia. “La respuesta de cuánto le echó: 10 litros de aceite. Diez, diez, uno, cero, diez litros”, ha contado Ebenezer, que también recuerda que, al rellenar, “tienes que darle un tiempo a que baje” y “tienes que asegurarte que el coche esté plano”, porque “tan malo es estar por encima que estar por debajo”.

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