Los grupos gastronómicos latinoamericanos se enamoran de Madrid: “Es la puerta de Europa por su turismo y por el nivel de sus restaurantes”

Empresarios al frente de grupos gastronómicos mexicanos y chilenos explican en ‘Infobae’ los motivos que les llevaron a elegir Madrid como sede para sus nuevos restaurantes

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Planta baja del restaurante Li-Onna (Cedida)
Planta baja del restaurante Li-Onna. (Cedida)

Quien esté al tanto de las aperturas gastronómicas en la ciudad de Madrid, puede que haya empezado a notar algo. No es una tarea fácil, dada la cantidad y frenetismo de estas. Pero hay ciertos patrones que llaman la atención. La explosión de los grandes grupos gastronómicos es una de las más evidentes: potentes empresas capaces de financiar restaurantes con espacios extensos, decoraciones llamativas y aperturas que acaparan titulares.

Muchos de estos grupos han nacido y crecido en Madrid, pero no todos. A nadie se le escapa que otro gran porcentaje de las últimas aperturas tiene acento latino. Son grupos que ya lideran imperios en sus países de origen, pero que escogen esta como su primera parada para llegar a Europa. Componen la lista algunos como el mexicano MCK Hospitality, tras la apertura del restaurante Osaka Nikkei, en pleno Paseo de la Castellana; Grupo Costeño, también llegado desde México para abrir conceptos como Hotaru o Ichikani; o Grupo Tanaka Hospitality, encargados de la apertura de Li-Onna.

“Creemos que Madrid es la puerta de Europa”, afirma Jose Eduardo Paleo, director de marca de Tanaka Hospitality. Esta compañía nació de la fusión de dos socios mexicanos con una amplia trayectoria a sus espaldas: Jorge Ureña, fundador del grupo Kampai, con 20 restaurantes en su país, y la familia Altamirano, al frente de Mandala, que atesora más de 100 locales en México.

Salón del restaurante Li-Onna, en Recoletos (Cedida)
Salón del restaurante Li-Onna, en Recoletos. (Cedida)

El grupo mexicano inició su andadura en Monterrey con la apertura de Señora Tanaka, un concepto que replicaron en Guadalupe y en la Ciudad de México, pero que quisieron transformar para llegar a Europa. “Aquí en Madrid la oferta gastronómica es muy buena; tienen conceptos muy diferentes a los que se manejan en México. La intención era hacer algo pensado y adaptado exclusivamente para Madrid, una marca nueva que podamos expandir”.

Por eso, en Li-Onna optaron por fusionar su cocina con la cultura japonesa, una tendencia que parece reinar en estos saltos de charco. “La intención era crear algo que se adaptara al mercado de Madrid, que los madrileños pudieran adoptar, pero que el cliente extranjero que viene también pudiera. Y decidimos hacer una marca nueva para podernos salir de lo que ya veníamos haciendo”. Conociendo el absoluto auge de la cocina nipona en Madrid y en el mundo, la decisión parecía evidente.

Las características de Madrid como ciudad ofrecen grandes atractivos para los directivos de estos grupos, que ven en la ciudad una oportunidad de negocio única. “Para nosotros fue un punto muy importante el tema del turismo, por el nivel gastronómico, por la competencia que se puede llegar a tener y por el conocimiento que puedes adquirir al conocer a los demás grupos y restaurantes. Es muy enriquecedor”.

No obstante, Paleo destaca que han encontrado algunas dificultades en su aterrizaje: “La forma de trabajar, el personal, el tema de las leyes, los costes, las jornadas laborales son muy diferentes a como trabajamos en México... Ha sido un proceso de adaptación y de aprendizaje”. Un primer paso que, según planean desde este grupo, es solo el principio de una expansión que pretende continuar por Europa con Barcelona, Londres o Francia, pero también por otros puntos del mapa como Miami.

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De México al barrio de Salamanca

España no siempre ha sido el destino predilecto de los mexicanos, más afines a países como Estados Unidos, mucho más próximo al suyo, tanto para viajar como para migrar. Sin embargo, como señala la periodista Ana del Barrio en El Mundo, la pandemia ha acelerado la llegada de turistas de esta nacionalidad a la capital: en 2024, más de 709.850 mexicanos llegaron a Madrid, un récord histórico que coronó a esta ciudad como su destino favorito de Europa, por encima de París, Londres o Barcelona.

Los mexicanos no solo vienen de turismo, sino que muchos de ellos llegan a estudiar, a trabajar o a montar sus empresas (en la Comunidad de Madrid viven 23.985 mexicanos, según el INE). También a consumir, como bien corroboran restauradores como Jose Eduardo. “Hemos notado que nos visita mucho cliente latino que viene de turismo o que reside aquí. Algunos ya nos conocían en México y cuando vienen de vacaciones nos buscan para conocer qué es lo que abrimos acá. También muchos que ya viven aquí y frecuentan el barrio de Salamanca”.

También desde Chile y Argentina

México no es el único lugar del que migran las propuestas. El holding gastronómico Grupo Los Lirios, por ejemplo, lleva ya tres años asentado en Madrid con La Cabrera, un restaurante argentino que ellos se han encargado de franquiciar hasta la capital. “La situación sociopolítica en Chile se deterioró a fines del 2019. Este hecho fue crucial para decidir expandir internacionalmente el negocio”, cuenta el chileno José Luis Ansoleaga, al frente de este grupo chileno. Con diez restaurantes en el país, Los Lirios es ya uno de los tres más grandes de Chile.

Salón de La Cabrera Madrid (Cedida)
Salón de La Cabrera, Madrid. (Cedida)

“Madrid era una de las ciudades más dinámicas en aperturas gastronómicas y tenía un dinamismo económico importante. Esta razón, sumada a mi ascendencia española, fue crucial en la decisión”, explica el empresario, antes de concluir: “Me atrevería a decir que se ha transformado en la principal capital gastronómica del mundo”.

A sus ojos, hay varios motivos por los que estas grandes compañías apuestan por Madrid. “El madrileño gasta mucho en ocio; gran parte de su vida social la hace en un restaurante, taberna o bar. Además, hay mucho turismo y eso hace que exista un mercado grande”, cuenta el chileno como puntos positivos. No todos lo son, señala, pues hablamos de uno de los mercados más competitivos en lo culinario. “Madrid premia a quienes logran propuestas bien definidas, con personalidad, entretenidas y, sobre todo, donde se come bien”.

La clave para seguir abiertos, dice el empresario, tiene que ver con la propuesta de valor. “Me refiero a la relación precio/experiencia que entregas. Este punto es muy sensible para los madrileños, son muy exigentes en esto. Puedes tener un ticket alto, pero debes cuidar hasta el más mínimo detalle y nunca puedes fallar en las preparaciones”. En cuanto a la clientela que reciben en La Cabrera, observan un relativo equilibrio: “Un tercio españoles, un tercio argentinos residentes que encuentran un pedacito de Buenos Aires en Madrid y un tercio turistas de paso”.