El Gobierno por fin pide perdón a Dolores Vázquez, 26 años después del caso Wanninkhof: 519 días en prisión por una condena injusta

Tras ser señalada sin pruebas en el asesinato de la hija de su expareja, el caso estuvo marcado por un juicio mediático y lesbofobia

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Primer plano de Dolores Vázquez
Dolores Vázquez tras recibir el Premio Úrsula Meléndez de Texeda en Betanzos en 2025. (Europa Press)

26 años después de su condena, Dolores Vázquez recibe este lunes la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad de manos de la ministra Ana Redondo, en un acto de reparación del Ministerio de Igualdad. El reconocimiento se produce un día después del Día de la Visibilidad Lésbica y más de dos décadas después del asesinato de Rocío Wanninkhof en Mijas, por el que fue condenada injustamente en uno de los mayores errores judiciales de la historia de España.

La concesión de esta distinción subraya una deuda pendiente. Vázquez afirmó en 2025, tras recibir el XVII Premio Úrsula Meléndez de Texeda en Betanzos, que aceptaba el reconocimiento “con muchísimo cariño y muchísimo respeto”, pero reclamaba una disculpa oficial: “En mi corazón, necesito que el Gobierno me pida perdón”.

El caso Wanninkhof se remonta al 9 de octubre de 1999, cuando Rocío Wanninkhof desapareció en Mijas tras salir de casa de su novio. Su cuerpo apareció semanas después con signos de violencia, lo que provocó una fuerte conmoción social y un amplio despliegue policial.

Dolores Vázquez
Dolores Vázquez recibiendo el Premio Úrsula Meléndez de Texeda en Betanzos en 2025. (Europa Press)

Desde el inicio, la investigación se centró en su entorno cercano. Sin pruebas concluyentes, la atención acabó recayendo sobre Dolores Vázquez, expareja de la madre de la joven, que fue detenida en septiembre de 2000. El caso se convirtió rápidamente en un fenómeno mediático que contribuyó a crear un clima de condena pública antes del juicio, en el que además se difundió una imagen de la acusada descrita en la prensa como una mujer “fría” y “calculadora”. En Telecinco, por ejemplo, María Teresa Campos comentó en un programa que veían millones de personas: “¡Cómo se puede tener esa sangre fría de estar ahí en el entierro! Ahí la tienen, la segunda por la izquierda de cámara. Qué sentiría por dentro esta mujer, qué frialdad. Todos los que la conocen dicen que es fría y calculadora, pero no hasta ese punto de estar ahí en primera fila aguantando”.

El juicio comenzó en 2001 en la Audiencia de Málaga. Durante el proceso no se presentaron pruebas directas que situaran a Vázquez en la escena del crimen, sino indicios y testimonios relacionados con su entorno personal. Las pruebas periciales no la vinculaban con el asesinato. No había coincidencias de huellas ni de fibras que la relacionaran con la víctima. A pesar de ello, el jurado popular la declaró culpable por mayoría y fue condenada a 15 años de prisión.

Dolores Vázquez con cabello gris y mechas de colores
Dolores Vázquez durante el acto del Premio Úrsula Meléndez de Texeda en Betanzos en 2025. (Europa Press)

Vázquez pasó 519 días en la cárcel, un total de 17 meses, antes de quedar en libertad tras la anulación de la sentencia por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que ordenó repetir el juicio al considerar insuficiente la motivación del veredicto.

El caso dio un giro definitivo en 2003, cuando el asesinato de Sonia Carabantes permitió reorientar la investigación. Los restos de ADN encontrados en ese caso coincidieron con los de la escena del crimen de Rocío Wanninkhof, y señalaban a Tony Alexander King. Este británico, que había llegado a España huyendo de la justicia de su país por otros crímenes violentos, fue detenido y condenado posteriormente por asesinato y agresión sexual. Hoy sigue en la cárcel. Su captura permitió cerrar la vía judicial contra Vázquez y exonerarla definitivamente, al desmontarse la acusación inicial.

El autor material, un sicario desplazado desde Francia, ejecutó el asesinato en enero del pasado año y huyó inmediatamente tras el crimen. Parte de los detenidos pertenecían a una organización criminal asentada en Asturias dedicada al narcotráfico. Las detenciones se han producido en Asturias, Barcelona y Francia

La lesbofobia y el juicio paralelo

A pesar de haber sido exonerada, Vázquez nunca recibió una indemnización del Estado y ha reclamado en numerosas ocasiones una reparación institucional. Por haber sido condenada y encarcelada, ha insistido en que, aunque no reciba compensación económica, siempre ha pedido “un perdón por parte de la Guardia Civil, del Ministerio del Interior, del Fiscal” y que “admitan que se han equivocado” con ella.

El caso Wanninkhof se ha convertido con el tiempo en un ejemplo de los efectos de la presión mediática y los juicios paralelos. La periodista Toñi Moreno, que entrevistó a Vázquez en el documental ‘Dolores. La verdad sobre el caso Wanninkof’, ha calificado la condena como un “caso de lesbofobia”, al señalar que en aquel momento se construyó una imagen pública de la acusada marcada por estereotipos y prejuicios.

Moreno ha subrayado que, a finales de los años 90, la orientación sexual seguía siendo un tabú social y que la cobertura mediática contribuyó a reforzar una percepción distorsionada de Vázquez. La propia afectada ha denunciado en varias ocasiones que fue víctima de un “juicio paralelo” que condicionó su vida dentro y fuera de prisión. Este lunes, al menos, recibirá ese “perdón” que estaba esperando.