Así funciona el nuevo sistema antiatropello que incorporarán los autobuses de Madrid

La Empresa Municipal de Transportes prueba en la capital un sistema capaz de detectar peatones y situaciones de riesgo en puntos ciegos cuando el autobús está detenido

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Un autobús de la EMT frente al palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid (Europa Press)
Un autobús de la EMT frente al palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid (Europa Press)

Madrid ha puesto ya en circulación el primer autobús urbano equipado con un sistema antiatropello exterior capaz de anticiparse a situaciones de riesgo que hasta ahora quedaban fuera del alcance de los conductores. La iniciativa, impulsada por la Empresa Municipal de Transportes (EMT), forma parte de una prueba piloto que se ampliará en las próximas semanas con la incorporación de un segundo vehículo antes de evaluar su implantación a mayor escala.

El dispositivo, conocido como EAS por sus siglas en inglés, entra en acción cuando el autobús se encuentra detenido y su volumen —una constante en este tipo de vehículos— se convierte en un obstáculo visual para peatones y conductores. Es en ese instante, en ese punto ciego compartido, donde se concentran algunos de los escenarios más propicios para el atropello.

Presentado por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, el sistema introduce una capa adicional de vigilancia en el entorno inmediato del autobús sin requerir intervención humana. Su lógica es sencilla en la formulación, pero compleja en su ejecución: detectar antes de que el riesgo se materialice.

Un sistema que “ve” donde el conductor no llega

La arquitectura del EAS descansa sobre un conjunto de sensores que monitorizan de forma constante dos zonas críticas en la conducción de un autobús: el frontal y el lateral izquierdo. Son áreas donde confluyen peatones que cruzan confiando en una visibilidad inexistente y vehículos que avanzan por carriles contiguos sin percibir lo que sucede al otro lado del autobús.

Cuando el sistema identifica una posible situación de peligro, activa de manera automática un protocolo de alerta dual. Por un lado, advierte al peatón mediante señales luminosas y acústicas instaladas en el exterior del vehículo. Por otro, lanza avisos visuales dirigidos al conductor que se aproxima por el carril adyacente. El objetivo es sincronizar la percepción del riesgo entre todos los implicados antes de que sea demasiado tarde.

Dos autobuses de las líneas 147 y 133 de la Empresa Municipal de Transportes madrileña (EMT).
Dos autobuses de las líneas 147 y 133 de la Empresa Municipal de Transportes madrileña (EMT).

El EAS no se limita a detectar, gradúa la amenaza. Distingue entre un peligro potencial —señalizado con luz ámbar intermitente— y un riesgo inminente, marcado en rojo. La ausencia de peligro, en cambio, mantiene el sistema en silencio. Este código cromático, directo y sin ambigüedades, responde a la voluntad de crear un lenguaje universal que pueda ser interpretado de forma inmediata.

La tecnología ha sido desarrollada por la firma Citylife, que ha apostado por combinar pictogramas reconocibles con señales acústicas de fácil identificación. La vocación del sistema es, desde su concepción, exportable: que funcione igual en Madrid que en cualquier otra ciudad, con independencia del modelo de autobús o del contexto urbano.

Una de sus principales aportaciones reside en su precisión espacial. No se limita a alertar de un riesgo genérico, lo localiza exactamente en el punto donde se produce, una característica especialmente relevante en vehículos de gran longitud, donde la distancia entre el conductor y determinados ángulos muertos puede ser considerable. Todo ello, además, sin necesidad de activación manual ni supervisión constante.

Tecnología, normativa y relevo en la conducción

La introducción de este sistema no es un hecho aislado, sino la continuación de una línea de trabajo que el Ayuntamiento de Madrid viene desarrollando en los últimos años para reforzar la seguridad en el transporte público. En 2023, EMT Madrid ya había ensayado soluciones de asistencia a la conducción que permitieron reducir puntos ciegos en decenas de vehículos de su flota, anticipándose incluso a la normativa europea que exige este tipo de tecnologías en los nuevos autobuses.

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Ese mismo compromiso se traslada al ámbito humano. La EMT ha abierto un proceso de selección para incorporar nuevos conductores con el objetivo de compensar las jubilaciones y garantizar la continuidad del servicio. Los aspirantes deberán acreditar el permiso de conducción de clase D, el Certificado de Aptitud Profesional (CAP) en vigor y experiencia previa en transporte de viajeros, además de superar pruebas teóricas, prácticas y un reconocimiento médico.