
Las calles del centro de Madrid se han vuelto a teñir de morado este 8 de marzo con las miles de personas, en su mayoría mujeres, que han salido a reivindicar el papel del feminismo frente a las distintas formas de violencia machista y a defender los derechos conquistados. Con cánticos como “Que viva la lucha de las mujeres”, “Feministas antifascistas”, “Tocan a una, tocan a todas” o “Sola, borracha, quiero llegar a casa”, las manifestantes han exigido una “igualdad real” y el fin de los feminicidios —que suman 10 en lo que va del año—, además de denunciar la falta de corresponsabilidad en los cuidados, la brecha salarial o la discriminación hacia mujeres migrantes y racializadas, entre otras demandas.
La multitudinaria marcha convocada por la Comisión 8M, que ha comenzado a las 12 horas desde Atocha para finalizar junto a la estación del Metro Sevilla, se ha celebrado bajo el lema ‘Feministas antifascistas. Somos más en todas partes’, en respuesta al avance de los discursos de extrema derecha y la proliferación de las posturas antifeministas, en un contexto internacional atravesado por conflictos armados, genocidios y crisis humanitarias. El grito contra la guerra ha recorrido toda la manifestación, que ha avanzado muy lentamente ante la multitud de personas presentes.
Lucía, de 31 años, ha acudido a la marcha junto a sus amigas porque “aún hay muchas desigualdades que forman parte de la vida cotidiana” y cree que hay que “salir juntas a la calle para recordarlo” y pedir que esta realidad cambie. Cerca de ellas, también se manifestaba otro grupo de chicas jóvenes que se han mostrado especialmente indignadas con la persistencia de la violencia contra las mujeres. “Las medidas institucionales siguen siendo insuficientes para prevenir la violencia machista y proteger a las víctimas y, teniendo en cuenta que en lo que llevamos de año ya hay 10 mujeres asesinadas, debería haber más recursos y más medios para tratar de evitarlo”, dice Almudena, una trabajadora social de 27 años.

La marcha en Madrid, que se ha dividido ya por quinto año consecutivo, evidenciando la brecha que atraviesa el movimiento en torno a cuestiones como los derechos de las personas trans o la prostitución, ha ido haciendo paradas en diferentes puntos, dedicados a Palestina y el antimilitarismo, al antirracismo y la regularización de personas extranjeras, a los derechos sexuales y reproductivos, así como a las disidencias, el desarrollo de la ley trans y las subvenciones frente al Ministerio de Igualdad.
Entre las participantes también ha estado presente Azar, una mujer iraní, que denuncia la situación que enfrentan las mujeres en su país. “Siempre somos nosotras, las mujeres, quienes más sufrimos”, afirma, mientras muestra su rechazo el régimen teocrático de los ayatolás. Y sobre las mujeres iraníes se ha pronunciado la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que les ha mostrado su apoyo.
“Hoy también estamos movilizándonos en solidaridad con las mujeres iraníes. Nos proclamamos en defensa de la paz y de todas las mujeres del mundo. No hay democracia si no hay democracia feminista. Adelante, mucho optimismo y mucha paz en el mundo”, ha señalado Díaz durante su participación en la marcha de la Comisión 8M. Junto a ella, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido el feminismo como el movimiento más transformador de nuestra sociedad y que tiene un objetivo común, independientemente de las sensibilidades: la igualdad, los derechos y la libertad de las mujeres.
Por su parte, los colectivos que defienden el derecho a una vivienda digna también han recordado que las mujeres son quienes sufren más desahucios y las que sostienen, principalmente, los cuidados.
Contra el auge de la extrema derecha
También son muchas las personas que en la marcha han expresado su indignación frente al auge de la extrema derecha, tanto en España —donde Vox niega la violencia de género como un fenómeno estructural específico y propone cambios o derogaciones en leyes de igualdad—, como en otros países, con líderes políticos de ultraderecha que han consolidado el antifeminismo como uno de sus ejes políticos y que buscan eliminar derechos consolidados, como el acceso al aborto.
Manifestación del 8M en Madrid
Preocupa especialmente la normalización de esos discursos antifeministas en el debate público, que cala sobre todo entre los jóvenes. De hecho, un estudio reciente de FAD Juventud indica que solo el 38% de los jóvenes en España se declara feminista, frente al 50% de hace cuatro años, y que casi la mitad de los encuestados considera el feminismo como una herramienta utilizada para la manipulación política.

“Me preocupa que cada vez se escuchen más discursos que ridiculizan el feminismo o niegan problemas como la violencia machista. Parece que algunos derechos que pensábamos que ya estaban consolidados ahora se cuestionan otra vez”, lamenta Natalia, de 37 años. Por eso cree que, hoy más que nunca, es importante salir a la calle para recordar que “la igualdad no debería ser algo discutible”. “No se trata solo de lo que pasa ahora, sino de evitar retrocesos, porque muchas de las cosas que hoy damos por normales se han conseguido con movilización”, añade junto al grupo de amigas con las que ha acudido a la marcha.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirma este Día Internacional de la Mujer que no permitirá que “el odio sustituya a los derechos” y no se normalizará “la desigualdad”, y llama a “no dar un paso atrás” en los avances conseguidos en igualdad, que “no son fruto de la casualidad”, sino del “esfuerzo y empuje del movimiento feminista”
Críticas a Isabel Díaz Ayuso
Otro de los reclamos presentes en la manifestación ha sido la defensa del derecho al aborto, donde se han podido leer lemas contra la privatización de la sanidad impulsada por el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso, como “Aborto libre y en la pública. Ayuso vete tú” o “Ayuso machista, Madrid es feminista”. Las manifestantes también han entonado un abucheo contra el Ayuntamiento de la capital, han denunciado los “fondos buitres” y han criticado la “inacción de los poderes públicos negacionistas”.
Durante la marcha, las participantes también han coreado lemas para recordar a las mujeres asesinadas por la violencia machista al grito de “no son muertas, son asesinadas”. Asimismo han denunciado la discriminación que sufren las mujeres migrantes, reclamando que no sean perseguidas por carecer de documentación regularizada o por llevar hiyab.
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