El truco de los chefs para cocinar la cebolla y que no pique: una técnica en dos pasos

Habitual en el mundo de la restauración, esta práctica implica dos ingredientes además de la cebolla y permite suavizar la agresividad del sabor

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Un hombre llora al cortar cebolla, lo que puede solucionarse con las indicaciones de varios profesionales culinarios. / Getty Images

¿Tus llantos son inmunes a Titanic (James Cameron, 1997), pero no puedes superar el momento de trocear una cebolla? El empleo de un método muy sencillo por parte de los chefs profesionales ha permitido neutralizar el sabor picante de la cebolla en crudo. Esta técnica, que consiste en someter la hortaliza a un tratamiento previo antes de añadirla al plato, ha transformado la forma de incorporar la cebolla en la cocina sin que pierda su carácter esencial. El periódico digital ElNacional.cat ha expuesto los detalles de este proceso, que lleva años recurriéndose en el mundillo de la restauración.

El procedimiento implica sumergir la cebolla cortada en un bol con agua muy fría y añadir una pequeña cantidad de vinagre o unas gotas de limón, dejando que repose durante diez minutos, lo que reduce de manera significativa la agresividad de su sabor. Esta práctica permite que la cebolla deje de dominar en exceso ensaladas, bocadillos o guarniciones, facilitando su incorporación en recetas en las que de otro modo podría resultar demasiado invasiva.

Según ha explicado ElNacional.cat, esta combinación permite que los compuestos responsables de su sabor picante y penetrante —los compuestos sulfurados— se diluyan en buena parte en el agua, lo que disminuye su intensidad. La presencia de ácido colabora, a su vez, en equilibrar el perfil de sabor y suavizar aún más el conjunto. Tras este proceso, la cebolla conserva su personalidad, pero lo hace de una forma mucho más amable y fácil de incorporar a otros ingredientes.

Cómo suavizar el sabor de la cebolla en platos frescos

El medio catalán ha detallado en su diario digital que este truco, lejos de limitarse a afectar únicamente al sabor, incide también en la textura de la cebolla. El contacto con agua fría incrementa la firmeza de la hortaliza y le otorga un punto crujiente muy interesante en boca. Esta evolución contribuye a que la experiencia del plato resulte más satisfactoria, en especial en preparaciones frescas: como puede ser en ensaladas, la cebolla deja de eclipsar los demás componentes y se convierte en un complemento equilibrado.

¿Puede utilizarse esta técnica con todo tipo de cebollas? La respuesta es sí: este truco sirve tanto para cebollas blancas, amarillas o moradas, y su aplicación se adapta sin dificultad a diferentes recetas. En las cocinas profesionales, ha sido adoptada precisamente por su capacidad de mejorar los resultados sin introducir complejidad ni alterar radicalmente sus toques sobre otros alimentos.

Descubre la fascinante reacción química que te hace llorar al cortar una cebolla. A través de una pegadiza canción, te explicamos el mecanismo de defensa de este vegetal y por qué produce un gas que irrita tus ojos.

La fuente catalana recuerda que no es necesario excluir la cebolla de la dieta por culpa de su sabor demasiado fuerte. Un gesto tan sencillo como sumergirla en agua fría con un toque ácido puede mejorar notablemente su integración en cualquier preparación. ElNacional.cat señala que esta técnica, ampliamente extendida entre los chefs profesionales, constituye uno de aquellos recursos básicos capaces de mejorar sensiblemente cualquier plato sin esfuerzo añadido. Además de que facilita la tarea más allá de ponerse unas gafas de buceo, tal y como se comentan en algunos blogs de sabiduría popular.