“Hola, ¿qué tal?“. Son las primeras palabras de Emmanuel Reyes Pla antes de la entrevista con Infobae. Con una sonrisa y gesto afable enseña la sala en la que entrena en las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento de Madrid. En medio de un ring y sacos de boxeo discurre la conversación y narra la odisea que le llevó hasta España, porque él es cubano de nacimiento. Fue en busca de un sueño, el de ser olímpico, algo que su padre siempre soñó para su hijo. Ya lo ha cumplido, pero ahora busca entrar en el Olimpo. En ese selecto grupo de deportistas que consiguieron colgarse una medalla de oro. Pone Los Ángeles como escenario para cumplirlo. Después pondrá fin a su aventura olímpica y pasará a centrarse en Mundiales y en el boxeo profesional.
Reyes Pla nació en Cuba, pero se marchó para seguir creciendo en el boxeo y llegar a los Juegos Olímpicos. De allí viajó a Rusia, después a Bielorrusia, a Austria y Alemania. Un campo de refugiados y la cárcel fueron el precio a pagar por intentar cruzar la frontera. El viaje a España, finalmente, fue tan sencillo como coger un avión para reunirse con parte de su familia, que vivía en Galicia. Allí empezó su nueva aventura en el mundo del boxeo, la que le ha llevado a cumplir el sueño de su padre de convertirse en olímpico y colgarse una medalla de bronce en los Juegos de París. Ahora mira a Los Ángeles en busca del oro.
-Pregunta: ¿Cuándo saliste de Cuba y por qué?
-Respuesta: Salí de Cuba por cumplir el sueño, el de ir a los Juegos Olímpicos. Allí no estaban dando la oportunidad de llegar ahí. Estaba consiguiendo buenos resultados, haciendo buenas competiciones, pero siempre, pero siempre había alguien en primera línea que tenía más experiencia que yo. Yo era joven, pero uno va creciendo y entonces decidí buscar la oportunidad en otro lado. Al final yo sé que tengo talento. Y como la mitad de mi familia estaba aquí en España, decidí venir. El único lugar que teníamos libre los cubanos para poder salir era Rusia. Entonces vuelo a Moscú, después a Bielorrusia y de ahí intenté cruzar a Polonia, pero había cerrado la frontera. Regresé a Moscú y volé a Austria. Ahí me tuvieron dos días en un cuarto en el aeropuerto y después me pasaron a un campo de refugiados.
-P: ¿Y qué hiciste?
-R: En el campo de refugiados estuve dos semanas y empecé a buscar autobuses para llegar y cruzar la frontera. Decidí salir un día por la mañana temprano, cogí un bus con destino a Alemania. Esa frontera la crucé sin problemas, pero de Alemania a Francia la guardia fronteriza paró el bus y yo no tenía documentos. Me mandaron al calabozo, me hicieron un juicio rápido y me mandaron para una prisión de migrantes. Y ahí estuve un mes y medio más o menos, esperando que Austria me pidiera de nuevo el regreso para atrás, porque había pedido el asilo en Austria. Volví al país austriaco, me dieron los papeles y me dijeron que fuera en bus al campo de refugiados.
-P: ¿Vuelta a empezar?
-R: Sí. Lo que yo no sabía es que cuando tú entras a la Comunidad Europea ya no te piden visado. Podía viajar sin problema, pero yo no lo sabía. Me la jugué y cogí un billete de avión y pensé: ‘Si me paran, que me paren, pero voy a intentar coger un avión’. Llegué al mostrador, me pidieron el pasaporte para ver que el nombre coincida con el del billete. Me dieron mi pasaje y pasé. En ese momento, pensaba en la vuelta que había dado cuando en una semana hubiera estado ya en España.
-P: ¿Y cuánto más o menos tardaste en todo ese recorrido?
-R: Desde que salí de Cuba, unos dos o tres meses, más o menos.
-P: ¿Por qué empezaste a hacer boxeo?
-R: Desde pequeño, mi papá me metió en el boxeo para aprender a defenderme, porque la escuela allí era un poco movida y había que prepararse bien, porque si no te caneaban duro. Después le fui cogiendo el gusto. Y cuando fui creciendo, vi que tenía cualidades, mi entrenador también. A mi papá le gusta el deporte y por eso fue deportista. También engañado, porque no sabía cómo era el deporte tampoco, ni todo lo que conlleva ser deportista, todo el sacrificio.

-P: ¿Cómo fueron los inicios en España? ¿Y el proceso de pedir la nacionalidad?
-R: Todo fue bien. Cuando llegué a Galicia [donde vive su familia] ya me había recomendado un gimnasio, que ahora es mi club. Empecé a entrenar con ellos poco a poco. Después me dieron el contacto de Rafa, de la Federación, del equipo nacional. Al final esa era mi meta: pertenecer al equipo nacional para poder ir a unos Juegos Olímpicos. Rafa contactó conmigo y me hicieron la típica prueba. No estaba físicamente bien en ese momento, pero en el boxeo la calidad siempre la tiene uno. Y Rafa me dijo: ‘Mira, a partir de ahora vas a pertenecer al equipo nacional. Vamos a movernos rápido para ver si podemos sacarte los papeles para que estés en Tokio’. Gracias a él, que miró a largo plazo y que puso todo el empeño para que me diera la nacionalidad. Se demoró un poco, porque al final hay deportes que tienen más privilegios que otros.
-P: Y llegó a tiempo.
-R: Sí, muy pegado a los Juegos, que yo pensaba que no iba a llegar, pero sí.
-P: Hasta ese momento, ¿por quién peleabas?
-R: Por la Unión Europea, que me dejaban pelear. A mí me servía para mantenerme y buscar la forma. Y la verdad es que estaba sacando resultados y gracias a Dios que llegó a un momento justo.
-P: ¿Qué tal en Tokio?
-R: Tokio fue la primera Olimpiada. Estaba el Covid y fue muy atípica. No había público. Pero al final eran unos Juegos. Los estadios estaban vacíos, pero era un estadio espectacular. Cuando llegamos ahí ya, yo pensé: ‘He cumplido un sueño, la primera parte del sueño que tenía estaba cumplida, que era llegar a una olimpiada. Esto es algo que agradezco a España, a Rafa y a la Federación Española por el trabajo que hicieron. Y a España abrirme las puertas y permitirme representarla a nivel internacional, ser un español más y levantar la bandera.
-P: Sacaste un diploma.
-R: Sí, pero podíamos haber hecho más. Yo sé que podíamos haber hecho más.
-P: Allí ya dejaste claro que estarías en París.
-R: Yo sabía que había que prepararse bien para una Olimpiada, el doble o el triple de lo que te preparas siempre. Mi objetivo era llegar a unos Juegos y conseguir una medalla olímpica. Y mi otra meta era poderle dejar a mi papá ya el legado de decir: ‘Mira, tengo un hijo que fue olímpico’. Él me ha visto ser olímpico. Ya he cumplido con eso, ya puedo morirme tranquilo. París yo creo que estaba hecha para nosotros, porque en Tokio pudimos hacer más y nos quedamos con la espinita, pero en París dijimos: ‘Vamos a 100%, aquí nosotros sabemos que nos miramos de tú a tú con los primeros del mundo, somos parte del top mundial, así que París se nos va a quedar pequeño’. Y efectivamente.

-P: ¿Y Los Ángeles?
-R: Los Ángeles, gracias a Dios, vamos tranquilos. Yo ya he estado en dos Juegos. Hay que ir poco a poco porque el deporte al final es muy duro y más el boxeo, que es muy lesivo. En el transcurso de toda mi carrera he ido aprendiendo a gestionarme las cargas para poder llegar a los lugares más importantes bien. Y eso es Los Ángeles. Yo creo que hemos empezado con buen pie, en la preparación y las competiciones. Ahora nos vamos a Brasil, una competición de preparación, después tenemos otra en China y después tenemos los Mediterráneos y los Europeos, que es lo importante de este año. Entonces, hay que ir poco a poco para llegar bien al año que viene, que son los clasificatorios. Creo que Los Ángeles para mí será como el ponerle el punto final a toda la carrera que he hecho a nivel amateur. Y si Dios quiere, con la medalla de oro para retirarme bien allí.
-P: ¿Retirarte del boxeo?
-R: Retirarme de los Juegos Olímpicos. Puedo seguir yendo a mundiales, pero ya los Juegos Olímpicos es estar entrenando a un nivel que es muy duro. Yo ya tengo una cierta edad, tengo 33 años, y la edad va pasando factura y vienen los jóvenes también. Ese es el objetivo, irme con esa medalla, si Dios quiere. Y después empezar a mirar la parte profesional, que es la otra parte del boxeo. También seguir ayudando al equipo en lo que se pueda, con la experiencia que uno ha cogido, transmitírsela a los jóvenes que vayan subiendo.
-P: Después de todos estos años, ¿qué diferencias notas entre el boxeo de España y el de Cuba?
-R: El boxeo de Cuba es como más técnico, más movido, más de pierna, de contraataque. El boxeo europeo, como siempre se ha conocido, es el más fuerte. Es un boxeo más de pegada, más parado. Yo venía de un lugar donde el boxeo, como te digo, era más movido, más técnico. Al llegar aquí, ya tenía noción de cómo era Europa, porque había competido con gente de este lado y sabía que era gente fuerte. Entonces, lo que hice fue combinar los dos estilos, llevarlo a mi ritmo, a mi forma deportiva.
-P: ¿Qué significan para ti el boxeo y España?
-R: El boxeo para mí es mi familia. Ha sido poder sacar adelante a mi familia. Empecé para aprender a defenderme, porque mi papá me metió para eso, pero ya cuando cogí uso y razón, mi pensamiento fue sacar a mi familia adelante. Mi papá, que es el principal artífice de todo lo que soy ahora. Siempre me ha aconsejado, siempre que ha andado conmigo para arriba y para abajo en el boxeo. Es el que me apoyaba 100%. Mi papá siempre estaba ahí. Y en mi mente siempre está mi familia. Yo siempre me levantaba de madrugada con él a ver las Olimpiadas y le decía: ‘Un día vamos a estar ahí’. Ese era mi sueño. Mi familia se lo merece entera, pero mi papá es el que siempre ha estado ahí. Y España es donde he vuelto a nacer. Me ha abierto las puertas. Estoy súper orgulloso de ser español, aunque venga de otro país, pero soy como otro español más. Le agradezco todo lo que han hecho conmigo, las oportunidades que me han dado. Cada vez que me subo arriba del ring y puedo levantar la bandera en lo más alto, eso para mí es un orgullo.
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