Máxima de Holanda sorprende con una tiara histórica y un vestido de volantes: su guiño a la Feria de Sevilla, donde se enamoró del rey Guillermo Alejandro

La monarca ha lucido una prenda con toques flamencos en la cena del Cuerpo Diplomático de Ámsterdam, justo en la semana en la que se está celebrando la Feria de Abril

Guardar
Máxima de Holanda homenajea la Feria de Sevilla con un vestido de volantes y lo combina con una tiara histórica (Grosby)
Máxima de Holanda homenajea la Feria de Sevilla con un vestido de volantes y lo combina con una tiara histórica (Grosby)

La presencia de Máxima de Holanda en la cena del Cuerpo Diplomático de Ámsterdam ha coincidido con la celebración de la Feria de Abril de Sevilla, un evento que no solo marcó un capítulo decisivo en su vida al propiciar su primer encuentro con el rey Guillermo Alejandro, sino que ha servido de inspiración evidente su atuendo. Casualmente, la reina ha rescatado un vestido de volantes, una elección que podría rendir homenaje directo a aquella feria sevillana donde surgió el vínculo que la convertiría en reina.

Durante esta recepción oficial en el Palacio Real de Ámsterdam, la reina Máxima ha optado por un vestido de gala en tonos fucsia y rojo, confeccionado por Edouard Vermeulen de Natan, un diseño que estrenó en 2007 durante la celebración del 40 cumpleaños del entonces príncipe Guillermo Alejandro.

Desde esa fecha, esta prenda con falda de volantes y bordados artísticos se ha convertido en uno de sus esenciales de fondo de armario, reapareciendo en eventos como la boda de la condesa Leonie von Waldburg-Zeil-Hohenems y el conde Caspar von Matuschka en 2024.

Máxima de Holanda homenajea la Feria de Sevilla con un vestido de volantes y lo combina con una tiara histórica (Grosby)
Máxima de Holanda homenajea la Feria de Sevilla con un vestido de volantes y lo combina con una tiara histórica (Grosby)

Máxima de Holanda recuerda la Feria de Sevilla

La decisión de Máxima de Holanda de volver a lucir este vestido de volantes surge en plena efervescencia de la Feria de Abril sevillana, escenario donde el príncipe heredero de Países Bajos coincidió en 1999 con la joven Máxima Zorreguieta, entonces economista en Nueva York con fuerte afinidad por la cultura española. Ese encuentro inicial en la caseta del Real Club de Andalucía ha sido evocado habitualmente como el germen de su relación.

Ahora, casi tres décadas después, la presencia de la reina durante un acto protocolario coincide de forma simbólica con las fechas en las que se conmemora esa feria. El regreso de este diseño sin tirantes y con una pronunciada falda de volantes, detalles intrínsecos al imaginario tradicional andaluz, cobra especial significado por la vinculación de Máxima de los Países Bajos con la capital hispalense.

Los reyes de Holanda y sus hijas en la Feria de Sevilla en el año 2019. (23/Lagencia Grosby)
Los reyes de Holanda y sus hijas en la Feria de Sevilla en el año 2019. (Grosby)

La tiara histórica de Máxima de Holanda

Junto a la prenda de claras reminiscencias flamencas, ha lucido sobre su cabeza la célebre tiara ‘Cola de Pavo Real’, cuya historia se remonta a 1897, cuando la reina Emma de Waldeck-Pyrmont encargó a la firma Johann Eduard Schürmann & Co. la transformación de los antiguos rubíes de la reina Sofía de Wurtemberg en una pieza emblemática de la dinastía.

La tiara, que evoca visualmente la cola desplegada de un pavo real, se ha transmitido a lo largo de varias generaciones de la familia real neerlandesa. La pieza fue propiedad sucesivamente de las reinas Guillermina y Juliana, quien incluso la llevó como gargantilla en su investidura. Después de ser cedida a la princesa Irene, la tiara no se volvió a lucir en público hasta su reaparición en 2009 sobre la cabeza de Máxima, consolidándose entonces como uno de los elementos más identificativos de su joyero personal.

Letizia y Máxima de Holanda han visitado un proyecto enfocado a jóvenes y han asistido a un coloquio en el marco del festival de cine español en la capital neerlandesa

Desde su viaje a Estados Unidos, donde fueron recibidos en la Casa Blanca en un encuentro con la familia Trump, los reyes han continuado con sus obligaciones regias en Países Bajos, entre ellas la tradicional cena diplomática. Durante el acto, Guillermo Alejandro subrayó la importancia de la cooperación internacional y el papel de los diplomáticos, mientras la elección estética de la reina Máxima centraba la atención.