Carlos Cenalmor, psiquiatra, sobre la motivación: “Tu sistema dopaminérgico se acostumbra a lo fácil”

El experto explica cómo afecta la dopamina a tu constancia y cuál es la clave para no abandonar los objetivos que te has propuesto

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Carlos Cenalmor hablando de la dopamina. (@dr.carloscenalmor)

Proponerte nuevos desafíos, como puede ser ir al gimnasio, leer más o aprender una nueva habilidad, es algo muy habitual. Sin embargo, en la mayoría de los casos terminamos abandonando por falta de motivación, una herramienta muy útil en estos casos.

No obstante, en muchas ocasiones la sobrevaloramos e incluso dependemos demasiado de ella. Carlos Cenalmor, psiquiatra que publica contenido en redes sociales, ha profundizado sobre esta cuestión en uno de los últimos vídeos que ha subido a su cuenta de TikTok (@dr.carloscenalmor).

Según explica el especialista, uno de los principales errores es entender la motivación como algo mágico, que aparece de manera espontánea y que, solo cuando está presente, nos permite cambiar hábitos o iniciar nuevos proyectos.

Esta idea, que está muy extendida, hace que muchas personas pospongan decisiones importantes a la espera de sentirse preparadas, cuando en realidad ese estado no suele llegar por sí solo.

La influencia de la dopamina en la motivación

El psiquiatra relaciona esta percepción con el funcionamiento del sistema dopaminérgico del cerebro, responsable tanto de la sensación de motivación como del placer asociado a la consecución de objetivos.

En el contexto actual, marcado por el uso constante del móvil, las redes sociales y otros estímulos inmediatos, el cerebro se acostumbra a recibir recompensas rápidas que no requieren ningún esfuerzo. Acostumbrarse a recibir esta respuesta termina alterando la forma en la que respondemos ante retos que exigen constancia y dedicación.

El problema no reside en disfrutar de dichos estímulos, sino en que el cerebro acaba priorizando lo inmediato frente a lo que implica un proceso más largo. Cuando una persona intenta cambiar algún hábito que requiere constancia, como hacer ejercicio de forma regular o desarrollar un proyecto personal, la falta de una recompensa instantánea provoca rechazo, cansancio mental e incluso frustración.

De este modo, no es que no exista motivación, sino que el sistema encargado de generarla se ha habituado a recompensas demasiado accesibles. A esta situación se suma otro factor clave: el estrés.

En periodos prolongados de alta exigencia laboral o personal, el sistema dopaminérgico puede verse saturado. Tras jornadas intensas, el cerebro llega agotado a los momentos de descanso, lo que dificulta disfrutar de actividades que, en un principio, te gustan. Esta combinación de estrés y sobreestimulación reduce aún más la capacidad de desconectar, lo que conduce también a la frustración.

Cómo conseguir ser constante

Para dejar de depender de la motivación, la clave está en construir constancia a partir de acciones pequeñas que se conviertan en rutina. Establecer objetivos realistas ayuda a no generar expectativas inalcanzables.

La mentalidad con la que afrontamos este proceso también es fundamental. No se trata de hacer todo perfecto, sino de ser capaz de cumplir lo que te propones, y un ejemplo de ello es el gimnasio. Si estableces que vas a entrenar cuatro días, es importante cumplir, aunque un día entrenes mal o con menos intensidad.

Otro elemento fundamental para ganar constancia es establecer horarios claros. Decidir de antemano cuándo se va a realizar una actividad evita aplazarla continuamente. Si el hábito tiene un espacio fijo en el día, se convierte en una parte más de la rutina y no depende tanto de las ganas o del cansancio.