Valencia, Baleares y Canarias lideran la creación empresarial en España: transporte y logística los principales sectores

La formación de empresas sigue por debajo de la media europea, muchas desaparecen en sus primeros años y la actividad se concentra en pocos territorios y sectores de menor productividad

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El logotipo de la empresa tecnológica española Indra en sus oficinas en Madrid, España. 23 de abril de 2024. (Reuters/Susana Vera)
El logotipo de la empresa tecnológica española Indra en sus oficinas en Madrid, España. 23 de abril de 2024. (Reuters/Susana Vera)

España ha alcanzado su mayor nivel de emprendimiento desde 2012, pero el avance convive con tres frenos estructurales: la creación de empresas sigue por debajo de la media europea, muchas nuevas sociedades desaparecen en sus primeros años y la actividad se concentra en unos pocos territorios y en sectores de menor productividad.

En 2023, la tasa de natalidad empresarial se ha situado en el 9,1%, mientras que en transporte y almacenamiento ha llegado al 11,8%, más de cinco puntos por encima de hace una década, según refleja el último estudio de CaixaBank Research. El repunte confirma un auge sostenido desde 2021, aunque todavía no recupera los máximos de 2014-2018, cuando la creación de empresas superó el 10%.

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La evolución del emprendimiento en la última década y media ha estado muy ligada al ciclo económico. Tras la crisis financiera de 2008-2013, predominó el emprendimiento por necesidad: la tasa de actividad emprendedora, que mide el porcentaje de adultos de entre 18 y 64 años implicados en iniciativas nacientes o nuevas, tocó techo con el 5,7% en 2012.

Con la recuperación del empleo asalariado, ese impulso se moderó hasta situarse en torno al 5,2% en 2016. Entre 2017 y 2019 volvió a repuntar, con niveles de entre el 6% y el 6,5%, en una fase más vinculada a la identificación de oportunidades de mercado y al arranque de una cultura de start-ups en las grandes ciudades.

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Carl Öhman, investigador especialista en legado digital, explica que al morir perdemos todos los derechos sobre nuestros datos. Las empresas tecnológicas se convierten en las propietarias de nuestra huella digital, enfrentando el dilema de qué hacer con ella.

Los sectores con más emprendimiento

La pandemia de 2020 interrumpió de forma brusca la apertura de nuevos negocios. La caída no derivó en un colapso mayor porque muchas empresas adaptaron su modelo mediante la digitalización y porque medidas de apoyo como los avales ICO amortiguaron el golpe. Desde 2021, la creación de empresas ha retomado una trayectoria ascendente. Aun así, el patrón sectorial sigue mostrando una economía dominada por los servicios, con diferencias muy marcadas entre ramas de actividad.

Las señales más favorables aparecen en los sectores ligados a la digitalización y a la economía 4.0. Información y comunicaciones, actividades tecnológicas e investigación y desarrollo registran elevadas tasas de creación y, además, abren más empresas de las que cierran, lo que apunta a una expansión neta del tejido productivo en esos ámbitos.

El caso más visible es el de la logística. Transporte y almacenamiento se ha consolidado como uno de los grandes motores del nuevo emprendimiento, impulsado por el comercio electrónico y por la reorganización de las cadenas de suministro. Ese dinamismo contrasta con la pérdida de peso del comercio mayorista y minorista en la creación de nuevas empresas. El desplazamiento del esfuerzo emprendedor desde la distribución comercial tradicional hacia actividades logísticas refleja un cambio estructural en la economía española.

El mapa territorial del emprendimiento

Gráfico de la tasa de natalidad empresarial en España por Comunidad Autónoma
Gráfico de la tasa de natalidad empresarial en España por Comunidad Autónoma (CaixaBank)

Las diferencias entre comunidades autónomas dibujan un mapa muy desigual. En 2023, Baleares, la Comunidad Valenciana y Canarias han liderado la creación empresarial, con tasas de entre el 10% y el 11%, casi el doble que las registradas en las regiones menos activas. Ese liderazgo responde al peso de los servicios de consumo y del turismo, actividades con barreras de entrada bajas y gran capacidad para generar pequeños negocios en las fases expansivas. Andalucía, Madrid, Murcia y Cataluña también se sitúan por encima de la media nacional.

En el extremo contrario aparecen La Rioja, Navarra, Castilla y León y Galicia, con tasas en torno al 6% y el 7%. Son territorios asociados a estructuras productivas más estables y más dependientes de sectores tradicionales. La brecha territorial implica que algunas comunidades crean empresas a un ritmo casi dos veces superior al de otras. En Baleares o Canarias, el boom turístico de 2022 y 2023 se ha traducido en una oleada de aperturas en hostelería, comercio y transporte, mientras buena parte del interior peninsular apenas ha generado nuevas sociedades por su menor demanda y población.

También hay diferencias en la capacidad de consolidación. Baleares, Comunidad Valenciana, Madrid, Andalucía, Canarias y Cataluña combinan mayor empuje emprendedor con tasas de mortalidad relativamente más contenidas, lo que se traduce en un crecimiento neto más favorable del tejido empresarial. La otra cara del fenómeno está en la hostelería y el ocio. Son sectores con una creación muy alta, pero también con cierres muy numerosos, lo que produce una rotación empresarial intensa: se abren muchas empresas y desaparecen muchas otras, con un saldo neto modesto pese al dinamismo inicial.

Ese patrón resume el reto de fondo del emprendimiento en España. El problema no es solo crear más empresas, sino conseguir que sobrevivan, se consoliden y se orienten hacia actividades de mayor valor añadido, en especial fuera de los polos tradicionales y más allá de los negocios de baja barrera de entrada.

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