El aceite de oliva ya no es español: los envasadores reemplazan el producto nacional por el tunecino

Tras una cosecha récord en el país africano, los embotelladores aprovechan para cubrir su necesidad de acopio, sustituyendo el producto marca España

Guardar
Google icon
FOTO DE ARCHIVO. Un trabajador agarra botellas de aceite de oliva en la cinta transportadora de llenado y envasado en la fábrica del productor español de aceite de oliva Dcoop en Antequera, España. 9 de abril de 2025. REUTERS/Jon Nazca
FOTO DE ARCHIVO. Un trabajador agarra botellas de aceite de oliva en la cinta transportadora de llenado y envasado en la fábrica del productor español de aceite de oliva Dcoop en Antequera, España. 9 de abril de 2025. REUTERS/Jon Nazca

Una campaña récord de más de 450.000 toneladas de aceite de oliva en Túnez ha añadido más presión a los agricultores españoles de este sector. Lo que debería ser una buena noticia para el campo no lo es para España, ya que los envasadores nacionales han decidido sustituir el producto de origen por el tunecino, manteniendo su cadena de suministro sin necesidad de comprar en origen a precios rentables para los productores.

Esta tendencia se recoge en el informe sobre el precio del aceite de oliva elaborado por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), donde señala que la cobertura activa de necesidades de acopio -de aceite tunecino- llevada a cabo por los envasadores españoles, sujetas a la normativa de la Unión Europea de calidad y trazabilidad, suponen una presión a la baja adicional para los productores locales.

PUBLICIDAD

El olivar no es un cultivo menor en España. En el territorio hay más de 2,7 millones de hectáreas de olivar, con más de 350.000 agricultores dedicados a su cultivo -señala el informe-. El más vulnerable a las maniobras de presión de los envasadores es el cultivo tradicional, en secano, pendiente y con mecanización limitada, ya que opera con márgenes estrechos dentro del mercado nacional.

La realidad para estas explotaciones es cultivar a pérdidas, ya que los precios en origen se sitúan por debajo del umbral de rentabilidad. Según COAG esta situación provoca que muchos productores se precipiten ala hora de vender su producto, porque necesitan liquidez, vendiendo a precios cada vez más bajos y presionando así, a la baja, al conjunto del sector.

PUBLICIDAD

Además, a nivel internacional, el peso del aceite de oliva español -en cuanto a producción- es notable. Durante la cosecha 2025/2026, España registró una producción de 1.371.938 toneladas (un 3% menos que la cosecha anterior), siendo la producción mundial para la misma cosecha de 3.440.000 toneladas, lo que da un baremo de medición del peso del cultivo español a nivel internacional.

Así se cosecha la aceituna en una de las almazaras más antiguas del mundo: un aceite de oliva virgen extra biodinámico y de premio

Las malas prácticas de los envasadores

No solo la importación de aceite de oliva procedente de Túnez al mercado español ha supuesto un golpe para el bolsillo de los productores españoles, que han registrado entre octubre de 2025 y abril de 2026 pérdidas de rentabilidad de más de 1.000 millones de euros, sino que diversas prácticas de los envasadores han añadido presión a los agricultores.

Según ha destacado COAG, en cuatro semanas, el aceite de oliva virgen extra ha perdido 30 centímetros por kilo en origen, mientras que el virgen ha caído casi 35 céntimos. Para el campo, teniendo en cuenta que esta campaña ha sido menor que la pasada, lo que genera una oferta menor, debería contar con unos precios más elevados en origen -siguiendo la lógica de oferta y demanda-. Pero el escenario actual sigue una lógica invertida.

La respuesta a esta cuestión se encuentra, para la Coordinadora, en la estructura del mercado, que presenta una asimetría de poder negociador, con pocos compradores frente a miles de productores y cooperativas, lo que da el poder del mercado a los envasadores, que siguen un patrón reconocible: acopio anticipado, pausa estratégica en la compra y presión psicológica contra los productores. De esta manera, se pone en entredicho la continuidad de los olivares españoles, una marca España reconocible a nivel mundial que trabaja, en ocasiones, a pérdidas.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD