
Aunque ya casi ha finalizado el verano, los días de playa, piscina y reuniones familiares se resisten cada vez más hasta finales de septiembre. Por lo que en este mes se seguirá disfrutando de grandes encuentros y, sobre todo, de grandes comidas. No obstante, entre las cervezas, los entrantes y el almuerzo copioso, al terminar la velada tenemos la barriga hinchada.
Como medida, la oferta de frutas y verduras coloridas y frescas se convierten en una opción irresistible. Entre ellas, la selección de sandía o melón es la elección habitual en hogares y restaurantes durante la temporada estival en España. Por este motivo, la nutricionista Júlia Farré ha desmentido una de las creencias populares sobre la decisión de consumir estas frutas al final de un banquete.
La nutricionista ha publicado un video en su cuenta de Instagram (@julia_farre_moya), donde ha descrito lo que ocurre cuando tenemos la intención de contrarrestar la pesadez de la comida. Tal y como ha comenzado: “A ver si te suena este panorama. Una reunión con amigos o con familia donde hay una comida copiosa, como puede ser una buena paella o una parrillada de carne”, arranca. Sin embargo, “luego aparece alguien a la hora del postre con una sandía y un melón y dice: ‘Algo de fruta para bajar la comida’”. A diferencia de lo que muchos piensan, esta idea está tan arraigada como equivocada.
Y es que, a pesar de que la fruta suele ser una opción bastante saludable, su consumo después de un menú abundante puede generar molestias digestivas, sobre todo en aquellas con un alto contenido de agua. Júlia Farré sostiene que “justamente elegir estas frutas como postre después de una comida copiosa no es lo más aconsejable porque van a empeorar tu digestión y te pueden provocar acidez y gases”, ha afirmado.
En su mensaje, la experta remarca que: “Como nutricionista no te recomiendo hacer esta combinación”. La prioridad, según Farré, debería ser buscar alternativas menos propensas a producir malestar gastrointestinal tras comidas copiosas. Así, en cualquier caso, siempre es recomendable evitar estos ejemplares en comidas o cenas contundentes.
¿Cuándo es recomendable tomar sandía y melón?

Ante la recomendación de la experta, lo mejor es incluir tanto la sandía como el melón en el desayuno o como tentempié entre horas. Y es que, su consumo al final es inevitable para paliar el calor de verano, gracias a su contenido en agua que supera el 90%, lo que las convierte en un aliado clave para la hidratación. Además, ambas son refrescantes y saciantes, ayudando a calmar el apetito de forma natural y saludable. Del mismo modo, cumplen una función depurativa, favoreciendo la eliminación de toxinas y ayudando a reducir la retención de líquidos gracias a su aporte de fibra, según Cash Fresh.
En el aspecto nutricional, la sandía y el melón aportan electrolitos como potasio y magnesio, indispensables para la función muscular y nerviosa, lo que resulta especialmente útil para quienes practican deportes o están expuestos a altas temperaturas. En concreto, la sandía se caracteriza por su contenido en licopeno, un antioxidante vinculado a la salud cardiovascular, mientras que el melón es una fuente destacada de vitamina C y betacarotenos, ambos con propiedades antioxidantes. De este modo, una ración de melón puede cubrir hasta la mitad de las necesidades diarias de vitamina.
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