Gastón Caminata: "En Ostende dejamos de hacer la limpieza de la playa porque no hay qué limpiar"

El director de Big Human Wave se autodefine como un “despertólogo ambiental”. Tras lanzar su primer libro, promueve una campaña para “limpiar el mundo” y busca poner fin de los sorbetes en las playas

Se autodefine como un "despertólogo ambiental". El mote le sienta perfecto: a donde va, Gastón Caminata contagia alegría y desparrama optimismo. Hace ocho años fundó desde la ciudad costera de Ostende la ONG Big Human Wave, con la que consiguió la prohibición de bolsas plásticas en Pinamar, realizó varias campañas para limpiar la playa y está promoviendo el fin de los sorbetes. Ahora acaba de publicar su primer libro, La mejor inversión es el ambiente.

– ¿Cómo arrancó Big Human Wave?

– Empezamos haciendo limpieza de playas, después comenzamos a dar charlas, a colocar carteles, activar en redes sociales, y ahí nos empezamos a dar cuenta de que el ser humano es parte del ambiente. Buscamos el efecto contagio.

– Ustedes impulsaron la prohibición de entrega de bolsas de plástico. ¿Cómo fue ese proceso?

– En el 2012 nos acercamos al Concejo deliberante, les mostrarnos unos videos, dimos charlas y logramos que lo voten. Pero pensaban que nadie les iba a hacer casos. Sin embargo, la mitad de los supermercados aceptó, y la gente al principio protestaba un poco, pero al poco tiempo empezaron a decir "está bien que no den bolsas".

– ¿Cómo son las campañas de limpieza que realizan?

– Hoy vamos a hacer una limpieza mundial de lo que cada uno quiera: playas, ríos, lagunas, de lo que vos quieras. ¿Qué hay que hacer? Agarrás un celular, mostrás dónde estás, agarrás una colilla y la tirás, un pedacito de papel o lo que sea, cortás el video, de cinco segundos, vas a tu red social y lo publicás con el hashtag #limpiemoselmundo, y etiquetás a tres amigos, porque lo que queremos es el efecto dominó.

– Lo escuché decir una vez que la mejor limpieza es la que no se necesita. ¿Lo consiguieron en algún lado?

– En Ostende dejamos de hacer limpieza de playas, porque no hay qué limpiar. Hace unos años, en 200 metros de playa llenábamos la camioneta de basura, ahora en 200 metros te sobra una mano para agarrar lo que tenés que recoger.

– ¿Qué cambió? ¿O qué hizo que la situación cambie?

– Campañas en la vía pública, charlas con chicos, ir con el megáfono, hablar con la gente, hacer olas humanas. En enero hubo más de 3 mil personas que hicieron la ola por el medio ambiente y se pusieron a limpiar la playa. Esas son cosas que salen del corazón, porque pensamos con el corazón y no con la cabeza, que es puro ego.

– Hubo un incendio forestal reciente en Valeria del Mar, que supongo que lo deben haber vivido de cerca.

– Sí. ¿Qué hicimos? Nos fuimos a Coto y le pedimos que por más que no haya ordenanza en Madariaga (como sí la hay en Pinamar y Villa Gesell), no vendan pirotecnia. Y lo aceptaron. También hicimos una gran fiesta para juntar plata para recuperar un camión de bomberos que se incendió.

– Mencionaba las charlas con los chicos, que se contagian muy rápido. Pero, ¿qué pasa con los adultos? ¿Es una causa perdida o hay que insistir?

La mejor inversión es el ambiente, mi libro, está hecho para adultos. La inversión no es como en mi ciudad, que quieren hacer un barrio para 14 mil personas sobre un humedal. Invertir en ambiente quiere decir invertir: invertir nuestro tiempo, nuestro dinero. ¿Pero cómo lo hago? Para eso hice el libro. Hay muchas maneras.

– ¿A qué se refiere cuando habla de invertir? ¿Es un tema social o también económico?

– Yo hablo de tiempo y dinero. El tiempo es lo que no se puede pagar. Y el dinero es esfuerzo. El libro me llevó dos años. También está digital en Amabook. Lo viví intensamente, sin parar, pero también aprendí a ser paciente. Hoy que está listo creo que te lo podés leer en dos tardecitas de lluvia o de playa.

– Das algunos tips concretos en el libro para el ciudadano común.

– Comer menos carne, ahorrar luz, tratar a los residuos de manera inteligente, comprar poco packaging, la verdura y fruta orgánica ponerla en un costado de tu casa, dejar de fumar o fumar menos, hacer alguna limpieza. Poner la materia ambiente dentro de la currícula escolar va a ser un cambio radical. Y que el gobierno exija que las empresas sean mucho más sustentables.

– Una de sus últimas campañas que hicieron busca que no se entreguen más sorbetes. ¿Cómo les fue?

– Los políticos tienen ganas y los comercios ya antes de que haya ordenanza municipal ya dejaron de dar sorbetes por amor. Nosotros lo único que encontramos en cantidad en las playas son sorbetes y colillas de cigarrillos. Las colillas las podés tirar adentro de una botella. Es un tip sencillo.

¿El fumador tira la colilla por costumbre o desconocimiento?

– Creo que es una mezcla de desconocimiento con falta de amor y un ego tremendo que no le interesa dejar sin agua a sus nietos.

– En los últimos años en las ciudades se ve menos basura. Hubo un cambio cultural. Sin embargo, la enorme mayoría de los fumadores sigue tirando las colillas al suelo. ¿Por qué?

La colilla es el ítem más encontrado en cantidad, en números. Y después, plásticos de todo tipo. A los océanos le tiramos ocho mil millones de toneladas de plástico al año, el 30% de los corales están muertos, tenemos que tratar mejor al agua.

– Hasta "islas" de plástico hay.

– Sí, entre Hawái y California hay una isla del tamaño de Europa de pedazos de plástico, donde en algunos lugares hay cien partes de plástico por cada parte de plancton.