“La parquización combina parasoles de bambú y una vegetación muy particular que está presente en todo el ‘Alley’ y en un segundo nivel, como el High Line neoyorquino”
“La parquización combina parasoles de bambú y una vegetación muy particular que está presente en todo el ‘Alley’ y en un segundo nivel, como el High Line neoyorquino”

Ubicado en una de las áreas más privilegiadas de la Ciudad de Buenos Aires, sobre las calles Sánchez de Bustamante y Billinghurst a una cuadra de Av. del Libertador, el proyecto de viviendas multifamiliares estará conformado por dos semitorres conectadas por un pasaje adoquinado que atraviesa la manzana y contará con acceso desde ambas calles, lo que hace que sea una propuesta única ya que no existe otra con sus características.

"El proyecto es la diferencia entre construir un edificio de departamentos o crear un espacio donde a la gente le guste vivir. Fusiona de una manera única el empuje y la dinámica de una metrópoli como Buenos Aires, con el encanto de los pasajes parisinos", comentó Martín Urgoiti, socio de Jack Green, la compañía especializada en el desarrollo de edificios sustentables e innovadores.

El diseño está a cargo del estudio internacional AS Architecture Studio, uno de los más prestigiosos de París, que cuenta en su portfolio con obras como el Parlamento Europeo, el Instituto del Mundo Árabe y el Parque Tecnológico de Shanghái. AS define la arquitectura como un arte comprometido con la sociedad, la construcción del hábitat en el marco, fundado en el trabajo en grupo y el saber común. La voluntad de sobrepasar la individualización en beneficio del diálogo y de la confrontación de ideas, de transformar los saberes individuales en un potencial creativo multiplicador.

“Desde el principio, la práctica cree en las virtudes del intercambio, el cruce de ideas, el esfuerzo común, el conocimiento compartido y el entusiasmo.  Creemos en una arquitectura socialmente comprometida”, explican los fundadores del estudio en su página web.
“Desde el principio, la práctica cree en las virtudes del intercambio, el cruce de ideas, el esfuerzo común, el conocimiento compartido y el entusiasmo.  Creemos en una arquitectura socialmente comprometida”, explican los fundadores del estudio en su página web.

Para ellos este enfoque "se nutre de los numerosos logros mundiales alcanzados en los últimos cuarenta años y de una atención constante a la calidad de los espacios públicos y los nuevos usos, donde la ciudad ecológica es una cuestión de investigación fundamental".

El complejo estará conformado por tres cuerpos diferenciados: el edificio Sánchez de Bustamante; el edificio Billinghurst y un pasaje urbano que los une. Los departamentos serán de uno, dos y tres ambientes y la mayoría de las unidades contarán con espacios de entre 45 y 130 metros cuadrados.

“El trabajo articulado entre los distintos actores vinculados al proyecto nos permitió alcanzar un objetivo siempre difícil de lograr: hacer que lo sofisticado se vea simple”.

En el pasaje de planta baja se consolidan nueve unidades de townhouses (pequeñas casas) y por encima de éstas un corredor de biodiversidad; en este espacio de altura se ubicarán la mayoría de los amenities: pileta descubierta, gimnasio, cocina comunitaria y espacio de co-working, invitando a los habitantes a caminar y disfrutar de estas zonas compartidas.

El proyecto también cuenta con la certificación EDGE en sustentabilidad otorgada por el Banco Mundial
El proyecto también cuenta con la certificación EDGE en sustentabilidad otorgada por el Banco Mundial

Otro de los aspectos innovadores del proyecto es el de concebir parte de su arquitectura y paisaje como un bien común que permita a los habitantes de la manzana y de la ciudad mejorar sus condiciones de vida y hábitat. Esta estrategia reside básicamente en generar espacios verdes en cuatro niveles: 1) en el pasaje de planta baja, 2) en el corredor del segundo piso 3) en los balcones de los departamentos y 4) en las terrazas de los edificios.

Todos los trabajos de parquización están a cargo de Clara Billoch, reconocida paisajista experta en jardinería, y aportan al reverdecimiento de la ciudad, al control de dióxido de carbono, contribuyen a retener agua de lluvia y colaboran en combatir el fenómeno de Isla de Calor que aqueja a ciudades de mayor densidad. El proyecto también cuenta con la certificación EDGE en sustentabilidad otorgada por el Banco Mundial.

"Es nuestro primer proyecto residencial. Compramos los terrenos en una subasta nacional de AABE (Agencia de Administración de Bienes del Estado). Antiguamente el terreno formaba parte de una terminal de colectivos, a eso se le atribuye su distribución. Lo llamamos 'Alley' porque los terrenos atraviesan la manzana y eso nos permitió generar un pasaje", aseveró en diálogo con Infobae Diego Zappella, socio de la compañía desarrolladora.

Además de priorizar la sustentabilidad para generar proyectos que respeten el medio ambiente, buscan que el diseño y la calidad sean de excelencia para generar valor
Además de priorizar la sustentabilidad para generar proyectos que respeten el medio ambiente, buscan que el diseño y la calidad sean de excelencia para generar valor

Para Zapella los espacios comunes invitan a compartir la vida. Las fachadas de los edificios serán muy diferentes a todo lo visto en la ciudad y al mismo tiempo serán funcionales para que las unidades tengan una calidad de uso superlativa.

Ambos socios generan proyectos diseñados por estudios de arquitectura reconocidos y premiados internacionalmente para emprender obras icónicas y diferenciales en el país. Además de priorizar la sustentabilidad para generar proyectos que respeten el medio ambiente, buscan que el diseño y la calidad sean de excelencia para generar valor.

“Quisimos darle prioridad a la conexión entre las personas. En Alley todo se conecta, ambas calles por el pasaje, los residentes por los espacios comunitarios, la naturaleza con la urbanidad, y lo cotidiano con la sustentabilidad”.

"Es un tinglado de 140 metros de largo. Aunque quisiéramos replicar el proyecto en otro lugar, no podríamos hacerlo. La parquización combina parasoles de bambú y una vegetación muy particular que está presente en todo el 'Alley' y en un segundo nivel, como el High Line neoyorquino. La paisajista supo interpretar el proyecto a la perfección. Se plantarán aproximadamente 25 especies y cerca de 5 mil plantas de mínimo mantenimiento y cuidado", concluyó Urgoiti.

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