
Los autos son cada vez más caros, el modelo más accesible al bolsillo de los argentinos tiene un precio de 3,6 millones de pesos. Pero no son solo los autos. Sus partes por separado también. Los neumáticos han superado proporcionalmente el costo de los propios vehículos, y cambiar cuatro cubiertas de rodado 15 requiere unos $ 140.000.
Los cuatro litros de un aceite semisintético de una marca generalista no bajan de $ 7.000. Cambiar una lámpara de luz baja implica gastar unos $ 2.000. En definitiva, cualquier gasto que haya que hacerle a un auto para reponer una rotura o hacer un service, es un golpe al bolsillo, porque además del costo del repuesto, hay que pagar la hora de trabajo del mecánico que lo hace. De modo que cuanto mejor se utilice un automóvil, mejor será para la economía de su propietario.
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En ese escenario, aunque estemos viviendo una época de auge de las cajas automáticas en los automóviles de última generación, la caja manual sigue siendo la que equipa a la mayoría de los vehículos que están circulando en las calles de la República Argentina y los países de la región. El tercer pedal es parte de la normalidad para los automovilistas, a punto tal que en los exámenes para obtener la licencia de conducir se deben hacer con autos equipados con palanca de cambios tradicional. Y para que una caja de cambios manual funcione bien, el estado del embrague es la clave.

Apretar el pedal de la izquierda es fundamental para mover el auto desde su posición de detenido, pero para que un embrague tenga mayor vida útil, es fundamental tener en cuenta que cuanto más tiempo lo tengamos presionado, peor será porque hay más fricción innecesaria y mayor desgaste.
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Error #1: El arranque
Muchas marcas han adoptado la exigencia de tener presionado el pedal del embrague o en su defecto el de freno, para habilitar el encendido del motor. Esto está bien y es aconsejable, porque si el auto hubiera quedado con el cambio puesto en alguna marcha, al dar arranque se movería, con el consiguiente riesgo de golpear a otro vehículo estacionado adelante o atrás.
Sin embargo, muchas personas se han acostumbrado a apretarlo hasta arrancar el auto y no soltarlo hasta el momento de ponerse en movimiento. Eso es lo que hay que evitar. La maniobra correcta es presionar el pedal, dar arranque al motor y una vez que ya está en marcha, asegurarse de tener el cambio en punto muerto y soltar el embrague. Incluso si se dará movimiento al auto enseguida, soltar en embrague mientras el motor regula al menos 30 segundos hasta lubricar correctamente todo el circuito, genera un ahorro de fricción.
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Error #2: Como pasar los cambios
Parece una tontería, algo mecánico que se hace automáticamente y sin pensar, pero hay una forma de pasar las marchas conservando la vida del embrague, y si se practica se convierte en una buena costumbre que genera beneficios para la mecánica.
La maniobra se suele hacer en tres pasos, primero se suelta el acelerador mientas se presiona el embrague, después se pasa de cambio con el pedal izquierdo presionado y finalmente se suelta el pedal del embrague mientras se vuelve a acelerar al mismo tiempo. Si esta maniobra se hace del mismo modo, pero en el momento de desembragar con el nuevo cambio ya colocado, se suelta primero el pedal izquierdo y una vez que se terminó de liberar el embrague recién se vuelve a acelerar, se evitará una fricción adicional.
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Error #3: Frenar y apretar el embrague
Una vez en marcha en el tránsito urbano, cada vez que por un semáforo, por un cruce de calles, por el flujo mismo del tráfico o por una detención previsible ocasionada por cualquier otro motivo, se debe reducir la velocidad a valores muy bajos o incluso a cero, es una conducta muy normal encontrar automovilistas que presionan en freno y el embrague simultáneamente.
El error es doble. Primero, no hay que tener miedo a que el motor se pare si frenamos y el cambio está puesto en una marcha. En todo caso, si la velocidad es muy baja y el cambio alto, por ejemplo estar en 3ra a 40 km/h, lo que hay que hacer es colocar un cambio bajo también, pero dejar el motor acoplado a las ruedas a través de la caja de cambios. Esto da seguridad a la maniobra y permite reaccionar más rápidamente si por algún motivo se debe volver a acelerar.
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En segundo lugar, dejar el cambio puesto pero con el embrague apretado, separa la caja de los giros del motor, por lo tanto se pierde esa seguridad y se gasta el embrague inútilmente, y si se requiere acelerar, habrá que soltar el embrague nuevamente, lo que genera un desgaste extra por patinamiento.

Error #4: Doblar con el pedal apretado
Conceptualmente es una conducta similar a la del punto anterior. Al llegar a una esquina en la que se pretende doblar o también a una rotonda que se debe recorrer, es muy frecuente ver que muchos conductores lo hacen con el mismo cambio en el que venían circulando, pero con el pedal del embrague apretado, es decir, dejando a las ruedas sin el soporte del motor.
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La maniobra no debería resultar peligrosa salvo si, por ejemplo, se encontrara una superficie resbaladiza en el transcurso de la curva que se está trazando. Esto puede ser agua, gasoil, tierra, o cualquier elemento que modifique la adherencia. Un auto con el embrague apretado es lo mismo que un auto en punto muerto, entonces podrá resbalar más fácilmente, porque las ruedas no tienen el freno del motor.
Pero más allá de este aspecto, doblar una esquina con el embrague apretado no es ni más ni menos que reducir la vida útil del elemento, porque mientas se mantiene en esa posición se lo está sometiendo a una fricción como las anteriormente descriptas.
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Error #5: Salidas en pendiente
La última mala costumbre que “quema el embrague” se produce cuando se debe salir desde cero en una subida. En las ciudades planas no son tan frecuentes, pero en los estacionamientos de más de un piso, en los túneles que pasan debajo de las vías del tren, o en las salidas de los garages suterraneos familiares, ocurre esta situación.
Lo peor que se puede hacer es hacer patinar el embrague dándole mucho acelerador y soltándo el pedal izquierdo lentamente. Es cierto que ese es el modo de asegurarse que el motor no se pare si se desacoplara el embrague sin la suficiente fuerza del motor, pero es ahí cuando se siente el típico olor a embrague quemado. El modo de evitarlo es colocar el freno de mano y hace la maniobra como si se estuviera en una superficie plana, y una vez que se siente que el auto se “agacha de atrás” como queriendo salir pero no lo hace porque está frenado, se suelta el freno de mano y el vehículo se moverá. No es difícil, es solo cuestión de práctica y nada más.
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La reflexión final tiene dos puntos fundamentales. El primero es que una maniobra en la que se usa mal el embrague puede parecer insignificante, pero el problema es que no se trata sólo de una maniobra sino de una forma de manejar. Si se hace el recorrido imaginario de un viaje corto, por el barrio quizás, que se realice con frecuencia como para llevar a los chicos a la escuela, y se cuentan la cantidad de cambios que se realizan y la cantidad de esquinas que se pasan, y se multiplican por 200, nos dará una mejor idea del desgaste que podemos causarle a ese elemento solamente en un año.
El segundo es el peor de todos. Un embrague completo, con mano de obra incluida, puede tener hoy en día un costo de entre $ 120.000 y $ 140.000 como minimo para un auto convencional. Quizás sea el mejor argumento para intentar prestar más atención al uso del tercer pedal de nuestro auto.
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