Con una previsión de crecimiento muy baja para 2022, Brasil suma malas noticias para el rebote económico

En alerta por el avance de la inflación, el Banco Central brasileño aplicó un restrictivo plan monetario que enfrió el fuerte rebote de su economía y ahora espera que crezca apenas 1%. El dato complica aún más las chances de la Argentina de sostener la recuperación

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Por cada punto porcentual de PBI que crece Brasil, la Argentina lo hace en 0,25%, ésa es la regla aproximada que aplican los economistas para mensurar el impacto del avance de la mayor economía de América latina en su vecina y principal socio comercial. Y, si se cumple la proyección que el Banco Central brasileño corrigió ayer por segunda vez en el año, ése sería todo el empuje que se recibirá de ese país en 2022. No más que eso, contrario a lo que se esperaba hasta hace un par de meses y a diferencia de lo que ocurrió durante la primera parte de este año.

En un marco de alta incertidumbre para la economía argentina, a pesar de los buenos números que muestra el nivel de actividad de este año, la noticia es otra mala señal para el ministro de Economía, Martín Guzmán. El funcionario proyecta que el rebote se sostendrá el año próximo con un crecimiento de 4%, una estimación cada vez más difícil de sostener. Es que, tanto por precios como por cantidad, la dinámica de las exportaciones argentinas, que el FMI definió como robusta, podría verse afectada el próximo año por un menor crecimiento de la economía brasileña, impactando en la industria automotriz, de alimentos y commodities.

Tras caer 4,1% en 2020, su peor registro en 24 años, la economía del país que preside Jair Bolsonaro inició hacia fines del año pasado un fuerte proceso de recuperación que benefició también a la economía argentina e hizo prever, durante los primeros meses de este año, una tasa mayor a 5% de crecimiento. Sin embargo, ese pronóstico optimista que alentaba también expectativas positivas para la actividad local, se fue diluyendo con el correr de los meses, en paralelo al avance alarmante de la inflación en el país vecino que llegó al 11% en los últimos doce meses.

Lejos del ritmo de aumento de precios que se registra en la Argentina, también en Brasil -como en muchos otros países del mundo- la inflación se convirtió en un problema central de la postpandemia. Hasta el mes pasado, el nivel de inflación alcanzaba a 8,24% y se espera que cierre el año en 10%, el mayor registro de los últimos seis años. En este contexto, la entidad brasileña impuso un endurecimiento de las condiciones monetarias, con una fuerte suba de la tasa de interés, lo que influyó en la desaceleración de la actividad. Como un espejo invertido, ese restrictivo plan aplicado en Brasil contiene, precisamente, el menú de medidas que hasta ahora el Gobierno argentino se resiste a implementar para frenar la inflación.

Pero la caída de la actividad no sólo se debió a las medidas adoptadas sino también al fuerte impacto del nuevo contexto internacional que, también por la vía de Brasil, impactará en la Argentina. “El aumento de las primas de riesgo y el endurecimiento más intenso de las condiciones financieras actúan sofocando la actividad económica”, argumentaron ayer por escrito los miembros del Directorio del Banco Central que elabora trimestralmente las proyecciones de las principales variables. Los técnicos brasileños redujeron así de 2,1% a 1% la pauta de crecimiento para el próximo año, lo que representa otro nubarrón en el panorama económico argentino.

“La desaceleración del crecimiento en Brasil va a traer una caída en las exportaciones. Por un lado, la industria automotriz es la que más se resiente pero también habrá caída en alimentos y algunos commodities que se le exportan”, explicó Gustavo Perego, director de la consultora Abeceb. “Por otro lado, está el riesgo de excedente de producción de Brasil, que empezará a presionar la balanza por mayores ventas hacia Argentina y toda la región. Eso terminará impactando en nuestro perfil de crecimiento”, sostuvo el economista.

En un informe reciente, la consultora advirtió sobre el deterioro del tipo de cambio bilateral. En rigor, Abeceb calculó que por el atraso del tipo de cambio real multilateral, la economía perdió 18% de competitividad durante 2021 pero, en términos bilaterales con Brasil, el deterioro implicaría una profundización del rojo comercial.

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