
El dólar libre cerró ayer ofrecido y con ganancia de un peso, a $178 para la venta, en zona de máximos de 2021. El billete informal, que viene de ganar un 7% en junio, anota en lo que va de julio una ganancia de 5,9% o diez pesos.
La divisa emprendió a partir de abril un sendero de franca alza que, según los analistas, podría afianzarse a medida que se aproxime la fecha de las elecciones legislativas del 14 de noviembre próximo.
El pasado 7 de abril, el dólar “blue” tocó un piso de precios de 2021 en los $139. Desde entonces -poco más de tres meses- acumula una ganancia de 28,1 por ciento.
Sin embargo, en el recorrido de 2021 el billete informal anota un alza de precios de apenas 10 pesos o 7,2%, cuando la inflación acumulada en el período superó el 25 por ciento.
Asimismo, en una comparación interanual, el “blue” registra un alza de 36,9% desde los $130 del 16 de julio del año pasado, también con un retraso de unos 13 puntos respecto de la inflación acumulada en doce meses.
Aunque el dólar informal todavía está lejos de la barrera que implica el récord histórico de $195 del 23 de octubre del año pasado, esa evolución reciente a un ritmo inferior al de la inflación da margen para una aceleración de los precios del billete en el segmento paralelo en los próximos meses.
La semana pasada, en el marco de una disertación por el 44.° aniversario de la Fundación Mediterránea, el economista Carlos Melconian advirtió que el Gobierno no debería “atrasar groseramente el tipo de cambio, porque después le va a saltar como resorte” y vaticinó que “hacia fin de año, la brecha cambiaria se expresará en un dólar real de entre 190 y 200 pesos, aunque el Gobierno busca cumplir con el tipo de cambio oficial del presupuesto de 102 pesos”.
“Creo que para las elecciones el dólar libre tiene que estar bien por arriba de los 200 pesos o más; podría acercarse a finales de año a los 250 pesos”, afirmó Aldo Abram, director ejecutivo en Libertad y Progreso, aunque aclaró que “el dólar blue en realidad es el que menos conviene seguir porque es el más volátil, recomiendo seguir el dólar Bolsa y el contado con liquidación. El otro es un mercado muy chico”.
“Hay varios factores que justifican que todos los dólares libres y el blue en particular tienen una tendencia alcista, con muchas oscilaciones. Por un lado va a haber un Banco Central que probablemente tienda a emitir más de lo que ha emitido hasta ahora para financiar al Gobierno, emita más para financiar y mover la economía, con lo cual ya estamos hablando de depreciar nuestra moneda, porque cuando la moneda se deprecia donde primero se va a ver es en los dólares libres”, refirió Abram.
“Si se suma una enorme incertidumbre, que va a ser creciente hacia adelante por el tema electoral, y si a eso se agregan los problemas que hay en términos de lograr un acuerdo con el FMI, todo eso genera muchas dudas y por lo tanto hacen que la demanda de pesos baje -y baje su valor entonces- y el tipo de cambio libre suba, más allá de que la fuga de capitales se incrementa, ayuda a esta suba y potencia esta demanda de dólares”, dijo el director de Libertad y Progreso.
“Como el Banco Central tiene cada vez menos posibilidad de comprar dólares de exportaciones, eso está implicando cierta limitación a la hora de operar en los mercados financieros libres, pues compra dólares a los exportadores a $96 y los vende en la Bolsa a $165, con lo cual está haciendo una diferencia de alrededor de 70 pesos. Si siguen aumentando las restricciones, cada vez va a ser más difícil pasar por vía legal de pesos a dólares y nadie va a querer quedarse con los pesos a la espera de que pierdan poder adquisitivo, entonces queda el mercado informal del dólar blue; lamentablemente se va a potenciar al alza del dólar blue sobre los dólares financieros a futuro”, describió Aldo Abram.
Hay que recordar que el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central en base a datos aportados por consultoras, prevé una inflación de 48% para todo 2021. Si el dólar libre se limitara a replicar esa tasa de inflación, podría alcanzar los $245 a fin de año, desde los $166 del cierre del 2020.
Amílcar Collante, fundador y economista jefe del Centro de Estudios Económicos del Sur (CeSur) dijo a Infobae que “la cotización va subiendo de a poco y se va acercando a los niveles vistos en octubre del año pasado. Obviamente, eso actualizado a los precios de hoy es un dólar mucho más alto; esas son las resistencias psicológicas”.
Collante enfatizó que “todo el marco regulatorio, esta segmentación o el ‘cepo al cepo’ lo único que agrega es otro tipo de cambio o un número más para ver en pantalla, pero al fin y al cabo si siguen las mismas cuestiones de fondo, como la emisión y la falta de dólares, ahí lo que se va a ver es que algún dólar va a hacer punta: puede ser el dólar alternativo como el ‘blue’ y va a marcar esa temperatura de la situación cambiaria. Sobre los que tenga intervención el Gobierno obviamente van a estar un poco más abajo, pero en algún momento esto es como una olla a presión: alguno va a hacer punta si siguen los desequilibrios”.
“El Gobierno tiene municiones para gastar; igual, queda un trecho muy largo hasta noviembre. Hasta las elecciones es muy largo el camino y si se pone a intervenir muy fuerte como hasta ahora, ahí le van a ‘contar las costillas’”, apuntó el experto de CeSur.
Federico De Cristo, economista del IAE de la Universidad Austral, observó que “se sostiene que el aumento de precios acumulado debía en algún momento reflejarse en el cambio paralelo”, aunque “el cambio paralelo resulta muy elevado si se mide en términos de poder adquisitivo, es decir, en el rango de 160 a 170 pesos por dólar Argentina resulta barata, tanto en términos históricos como en términos comparativos con otros países del mundo”.
De Cristo consideró que “este nivel de tipo de cambio paralelo resulta bajo si se piensa el contexto que estamos viviendo y la perspectiva pesimista hacia el futuro: imposibilidad de acceder al mercado voluntario de deuda para enfrentar los vencimientos en divisas de bonos y de líneas de organismos multilaterales de crédito”.
“Actualmente no vivimos una época normal, sino un momento donde la presión cambiaria es más elevada: si bien la cuenta corriente resulta positiva, no alcanza para financiar la salida de capitales y mucho menos los vencimientos netos de deuda. Para evitar una aún mayor disparada del dólar (o desplome del peso), el Gobierno limita los movimientos de capitales mediante medidas que llamamos el ‘cepo’ cambiario”, refirió el economista del IAE Business School.
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