
Tras el impulso que el mercado automotor había cobrado desde fines del 2020, cuando estalló la brecha cambiaria, los datos de patentamientos de abril mostraron una brusca desaceleración y la tendencia se sostuvo durante los primeros quince días de mayo.
Según afirman los concesionarios, el mes arrancó con una demanda muy tranquila, en un contexto de precios que sigue subiendo al ritmo de la inflación a pesar de que el dólar oficial está retrasado y con la segunda ola de covid-19 que impuso nuevas restricciones a la actividad comercial y provocó menor circulación de personas. Los amagues del aumento de los dólares alternativos de semanas atrás y la incertidumbre sobre su evolución también habrían provocado un freno en el ritmo de adquisición de vehículos que se venía observando hasta marzo.
Mientras que en abril se patentaron 32.200 unidades 0 km, 12,7% menos que en marzo-, para este mes se espera una nueva caída en las ventas a unas 30.000 máquinas. “Mayo arrancó violentamente tranquilo, producto de que hay menor circulación, los precios aumentaron y también hay un condimento que es que los concesionarios tienen poco stock y lo defienden”, remarcó a Infobae el presidente de la Asociación de Concesionarios de la Argentina (Acara), Ricardo Salomé.
Cuando Acara presentó los datos de abril planteó que avizoraba una desaceleración del mercado respecto del “buen impulso inicial del primer trimestre”, aunque consideraba que las cifras seguían siendo buenas, más si se tienen en cuenta los “imprevistos de aprovisionamiento de unidades y de circulación de clientes, producto de la pandemia”.
Desde la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa) coincidieron en que bajó la euforia que existía en el mercado desde fines del año pasado y que ahora se empieza a percibir una demanda “más genuina”.
Esta menor demanda, sumada a que el Gobierno estableció para las terminales un cupo trimestral para las importaciones -lo que permite una mayor previsibilidad para la terminal y para el concesionario- hicieron que las entregas de los vehículos vendidos se vaya regularizando. Meses atrás, las demoras llegaban a los seis meses en algunos casos, mientras que hoy esos tiempos de espera ocurren quizá en algún vehículo muy demandado o en modelos importados que por análisis de rentabilidad la automotriz haya decidido espaciar su ingreso al país. Los dólares son escasos y cada terminal lo reparte entre piezas y vehículos.
En los casos de vehículos nacionales, como las pick up por ejemplo, además de la fuerte demanda que existe de ese tipo de vehículos, las dificultades que algunas terminales han tenido para cumplir con sus planes de producción por falta de personal debido al aumento de los contagios de covid-19 y por problemas de falta de piezas a nivel global también generan demoras en las entregas.
“Hay un tema con el faltante de semiconductores a nivel global que no nos va a permitir incrementar aún más la producción”, dijeron desde Toyota, al tiempo que remarcaron que para los modelos más demandados, como la SW4, la Hilux, el Corolla Cross y el Corolla, los tiempos de espera son de 6 meses. En los vehículos compactos, en tanto, el plazo baja a los 3 meses.

En cuanto a los precios, desde Acara remarcaron que en dos meses aumentaron 12% y que en lo que va del año llevan 20%. En la comparación interanual, el incremento llega al 53%, 12% por encima del tipo de cambio oficial. Esta presión será mayor a partir del 1° de junio, cuando aumentará la base para la aplicación del impuesto interno (subirá de $2,48 millones a $2,8 millones). Según los concesionarios, “llegó el momento en que los comerciantes tendrán que volver a hacer descuentos”.
Mercado de autopartes
El problema de la falta de dólares y restricción a las importaciones también afecta al mercado de reposición de repuestos. Cuando el auto deja de estar en garantía, lo que sucede a los tres años de comprado 0 kilómetro o primeros 100.000 km, al romperse o gastarse una pieza, es cada vez más difícil reponerla. Los importadores, mayoristas y comercializadores de este negocio advierten que cada vez hay más incertidumbre sobre la disponibilidad de partes. Y si hay pocas, los precios vuelan.
“Desde hace un tiempo se frenaron las SIMI (Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones) y van entregando autorizaciones a cuentagotas, intentando que seas menores que las del año pasado. El Gobierno cree que por la crisis no es necesario importar tantos repuestos, pero nosotros le retrucamos que con la restricción del uso del transporte público y la cantidad de tiempo que estuvieron los autos parados, las baterías y los neumáticos, por ejemplo, sufrieron un gran deterioro”, aseguró a Infobae el gerente de la Cámara de Comerciantes en Repuestos del Automotor (CCRA), Roberto Minesas.

A su vez, el asesor en comercio exterior de CCRA, Jorge Fernández, remarcó que “gran parte de los repuestos que se necesitan en la larga vida de un auto son importados” y que si bien “hay muchas cosas que se fabrican en el país, algunas piezas son específicas de ese auto y vienen del exterior”. “Las empresas que se dedican a esto tienen una gran incertidumbre. No sólo les autorizan importar por mucho menos de lo que piden, sino que no hay un canal de comunicación abierto, por lo que si una SIMI se vence, no tienen forma de pedir la renovación”, se quedó Fernández.
Lo más complicado para un consumidor es buscar piezas específicas de un modelo, y más si no tiene un parque tan importante en la Argentina. En el caso de una pastilla de freno, por ejemplo, “es un repuesto estándar. El taller sabe cuáles son las equivalencias en las distintas marcas y si no tiene una, puede tener otra que sirva. El problema se presenta cuando hay que cambiar la óptica o el faro”, explicó el también despachante de aduanas.
Desde la Cámara de Importadores (CIRA) manifestaron que los problemas más importantes de abastecimiento se están registrando con baterías y neumáticos, aunque también hay demoras en la aprobación de permisos para importar radiadores, algunas piezas de suspensión y tren delantero, piezas internas de motor, como aros y pistones; y frenos y llantas, tanto de servicio pesado como de automóviles y camionetas.
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