
El ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas dijo estar “preocupado por la situación de los precios”, y aseguró que se trabaja para que la inflación vaya hacia la baja y llegar con ofertas de alimentos más accesibles para los sectores con menores ingresos. Además, consideró que el aumento de los precios internacionales “genera presión” en los valores de los productos comestibles.
“Estamos preocupados por la situación de los precios”, dijo este mediodía el ministro en diálogo con la prensa en Casa de Gobierno, y afirmó que los programas que se implementan “son programas de ayuda” pero “no resuelven la inflación pero sí contribuyen a generar una oferta más barata”.
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Recordó que “el Gobierno anterior dijo que esto era un problema fácil de resolver” y agregó: “Lo dijo Mauricio Macri apenas arrancó, que se resolvía con política monetaria restrictiva, subió la tasa de interés por las nubes y lo que ocurrió es que Macri dejó el país con el doble de la inflación que recibió”.
“Claramente tenemos que hacer cosas distintas, esto es una política macroeconómica que está a cargo del Ministerio de Economía, que justamente va en la dirección de ir ordenando la tremendamente desordenada macro que nos dejó Macri”, indicó Kulfas. En este sentido, señaló que la “suba internacional de commodities genera presión” sobre los precios de los alimentos a nivel local.
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De cara a los datos de inflación de abril que difundirá mañana el Indec, afirmó: “Estamos esperando una inflación que vaya hacia la baja, estamos esperando una reducción de la inflación, vamos a esperar el dato del Indec y a seguir trabajando desde lo macro en generar una expectativa a la baja de la inflación”.
No es la primera vez que economistas ligados al oficialismo plantean su preocupación por un impacto local de un aumento en los commodities. El propio Kulfas hace un mes, luego de que se conociera el número de inflación de marzo, había asegurado que “es una situación difícil porque tuvimos un primer trimestre de inflación muy alta. Tengamos en cuenta que se generó una aceleración de los precios internacionales, por ejemplo las materias primas aumentaron 14% en el primer trimestre y acumulan una suba del 34% desde septiembre del año pasado”.
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El ministro de Economía Martín Guzmán, por su parte, había asegurado que el aumento de los precios de los commodities estaba relacionado con la dinámica que impuso la pandemia, con un aumento de la demanda de alimentos a nivel mundial. “Para Argentina puede ser una oportunidad, pero queremos que ese shock no sea regresivo”, había asegurado en una charla en Chaco el jefe del Palacio de Hacienda.
Además, Guzmán había advertido que si el Estado “no hace nada, lo que termina ocurriendo es que el aumento de precios internacionales de commodities, que es en principio positivo para la economía, termina siendo regresivo” para la gente. Explicó que “el resto de la sociedad termina enfrentando precios más altos para todo lo que está asociado a esos commodities”.
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Además, el ministro de Economía dijo que el Estado “busca gestionar para que el sector pueda vender a precio internacional, pero que haya abastecimiento asegurado en el mercado interno a precios que no reflejen la inflación mundial”.
Tanto Kulfas como Guzmán, de todas formas, remarcaron en distintas oportunidades el lado positivo de una suba de los precios internacionales. “El efecto positivo es porque hay exportaciones con mayor valor en dólares”, remarcó Kulfas. “Es bueno para el país porque genera más dólares, porque significa más reservas para el Banco Central y más divisas que el país necesita porque recordemos que empezamos el gobierno con un desequilibrio muy grande del mercado de cambios”, comentó. Para el ministro de Economía, en tanto, “le permite al país contar con más divisas y robustecer su posición externa”.
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Desde el sector del Frente de Todos que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner, la diputada nacional Fernanda Vallejos había afirmado algunos meses que la condición de país exportador de alimentos de la Argentina es “una desgracia” y “una maldición”, por el impacto que tienen en el ámbito local los movimientos de los precios internacionales.
“Tenemos la maldición de exportar alimentos, de modo que los precios internos son tensionados por la dinámica internacional. Es imperioso desacoplar precios internacionales y domésticos, ya que los domésticos deben regirse por la capacidad de compra (en pesos) de los argentinos”, señaló Vallejos en su cuenta de Twitter.
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