
En diciembre de 2020, la utilización de la capacidad instalada en la industria exhibió un nivel promedio de 58,4%, casi dos puntos porcentuales superior al registrado en diciembre de 2019 (56,9%), equivalente a un grado de subutilización del máximo potencial fabril de más del 40%, según el sondeo habitual del Indec.
El informe de la oficina oficial de estadística destaca: “Los bloques sectoriales que presentan niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al nivel general fueron en diciembre: industrias metálicas básicas 73,5%, refinación del petróleo 72,0%, productos minerales no metálicos 69,2%, sustancias y productos químicos 63,7% y papel y cartón 62,6%”. Mientras que, por contrario, estaban por “debajo del nivel general: productos alimenticios y bebidas 56,9%, edición e impresión 52,1%, metalmecánica excepto automotores 49,7%, productos de caucho y plástico 49,5%, productos del tabaco 46,7%, productos textiles 42,4% e industria automotriz 41 por ciento”.
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De los 12 grandes agregados de la actividad fabril por parte del Indec, en diciembre 7 mostraron niveles de actividad más altos que al comienzo del gobierno de Alberto Fernández, fueron los casos de la rama automotriz; productos minerales no metálicos (para la construcción); metalmecánica; metálica básica; edición e impresión; productos del caucho y plástico; y textiles. En conjunto, representan el 33,8% del valor agregado por el total del sector manufacturero.
Se trata de sectores favorecidos por “el crecimiento interanual de la fabricación de maquinaria agropecuaria y de aparatos de uso doméstico; la sustitución de importaciones que alimentó el control de cambios y el régimen de aprobación de compra de divisas para ingresar al país bienes de consumo durable, como automotores; y el auge de la demanda de cemento, ladrillos huecos y placas de yeso, para refacciones y ampliaciones en el hogar; principalmente.
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En cambio, cayeron desde el nivel de aquel momento las ramas dedicadas a la refinanciación de petróleo; elaboración de sustancias y productos químicos; producción de papel y cartón; alimentos y bebidas; y manufacturas del tabaco, las cuales en términos agregados aportan el 45,5% del PBI de la industria.
En este grupo, el Indec resalta: “Gravitó negativamente el menor nivel de molienda de oleaginosas. En efecto, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, los niveles de molienda de soja y girasol registran caídas de 71% y 88%, respectivamente, en comparación con diciembre de 2019. Durante la mayor parte del mes bajo análisis, la actividad de la industria aceitera estuvo afectada por problemas sindicales, que generaron serias contingencias en el normal funcionamiento de las plantas de molienda”.
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Por el nivel de concentración empresaria, en unos casos, y de atomización extrema, en otros, el Indec no desagrega el desempeño mes a mes de los fabricantes que en conjunto generan poco más del 20% de la actividad del total de las manufacturas. Comprende a la industria de la madera y corcho; muebles y colchones; prendas de vestir, cuero y calzado; equipos y aparatos de informática, televisión y comunicaciones, y componentes electrónicos; e instrumentos ópticos y de precisión, entre otras.
Expectativas para el primer trimestre
Las previsiones netas del conjunto de las empresas registradas en la economía con más de 10 personas en relación a la contratación de empleados en los próximos tres meses resultaron negativas en 0,4 puntos porcentuales, luego de haber registrado la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo dos meses con proyecciones expansivas.
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Cabe remarcar que este indicador resulta de la diferencia entre la proporción de empresas que esperan aumentar sus dotaciones y aquellas que esperan disminuirla. De 8,2% del total que declaró que harán cambios en sus dotaciones en el primer trimestre de 2021, poco más de la mitad, 4,3% del total, espera reducir la nómina, y el 3,9% restante presupuestó que la aumentará.
En el caso puntual de la actividad manufacturera, el Indec detectó para ese período 16,6% de los casos con expectativas de incremento y 10,5% de recorte, arrojó un saldo positivo de 6,1% del total.
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Pero, en contrapartida, en términos de intensidad laboral, el resultado fue levemente negativo, habida cuenta que 19,1% de los establecimientos anticipó que aumentará la cantidad de horas trabajadas del personal afectado al proceso productivo en comparación con el primer trimestre de 2020, y 19,7% estimó que las reducirá.
Un saldo negativo arrojó también la diferencia entre las empresas que presupuestó que intensificará el uso de la capacidad instalada: 21% de los casos, y las que, por el contrario, prevén que la disminuirá: 23,4 por ciento.
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