En 2018, casi la mitad de la devaluación no se trasladó a los precios minoristas (iStock)
En 2018, casi la mitad de la devaluación no se trasladó a los precios minoristas (iStock)

La presión cambiaria volvió en marzo, y el dólar pegó un salto de 5,3% en lo que va del mes y cerró la semana en $41,2 el mayorista y $42,2 en el Banco Nación, pese a que el Banco Central absorbió pesos, convalidó una suba de tasas e intervino en el mercado de futuros.

De esta forma, vuelve a preocupar el traslado a precios de la suba del tipo de cambio, en un trimestre en que ya se estaba acelerando la inflación a niveles de hasta un 4% mensual. Según los analistas consultados, la suba de los precios de la energía y medicina prepaga será inexorable. Pero el traslado de la devaluación al resto de los bienes y servicios dependerá de que lo permita la recesión y de la persistencia en la suba del tipo de cambio.

De hecho, el año pasado quedó cerca de la mitad de la devaluación sin trasladar a los precios minoristas. Y el tipo de cambio retrocedió $1,3 después de haber alcanzado un récord histórico el jueves.

"Lo más importante de la variación del tipo de cambio nominal para su impacto en la inflación es que sea persistente, ya que buena parte de la suba de ayer no se sostuvo hoy", dijo Gabriel Caamaño Gómez, economista de la consultora Ledesma. "No es que sube el dólar un día y suben los precios por ese día. Tiene que alcanzar un nuevo nivel en torno al cual fluctuar. Ese nuevo nivel, por ahora, parecería ser $41. Veremos si lo sostiene", explicó.

¿Esa volatilidad puede presionar sobre los precios? "Suma incertidumbre, más en la actividad. Pero puede impulsar algún comportamiento defensivo que contribuya a sumar algo de presión por el lado de la inflación", indicó Caamaño Gómez.

Bienes de exportación, como la carne, ya sintieron la presión alcista
Bienes de exportación, como la carne, ya sintieron la presión alcista

Los bienes que más sufrirán la presión alcista del dólar son los exportables e importables, especialmente la energía y los alimentos que se comercializan en el exterior, como ya se reflejó en algunos cortes de carne y las harinas.

"El salto en el tipo de cambio va a afectar a los precios en la medida en que el dólar se consolide en un nuevo piso, pero dado que el aumento se dio en un contexto internacional negativo y que aun hay que esperar las liquidaciones del agro y el próximo desembolso del FMI, es posible que esa suba se revierta y el impacto sea bajo", coincidió Nicolás Crespo, economista de Elypsis, que espera una inflación de un 4% en febrero.

No es que sube el dólar un día y suben los precios por ese día. Tiene que alcanzar un nuevo nivel en torno al cual fluctuar. Ese nuevo nivel, por ahora, parecería ser 41 pesos (Caamaño Gómez)

"En un escenario alternativo, donde el dólar consolide la suba y se encuentre en línea con los futuros de Rofex, vamos a ver un impacto importante en la inflación, que aun no tenemos estimado", agregó Crespo.

La fuerte devaluación del año pasado se trasladó en un 43% a los minoristas y en un 60% a los mayoristas, según coinciden los privados, debido a que los consumidores no convalidan la suba de precios.

El salto en el tipo de cambio va a afectar a los precios en la medida en que el dólar se consolide en un nuevo piso (Crespo)

"Creo que se va a mantener porque la recesión es más fuerte de lo que se estuvo viendo. La suba del dólar va a afectar más a las expectativas, por los efectos sobre la demanda de dinero", dijo Fernando Baer, economista de Quantum Finanzas. "Cuánto pueda trasladarse a precios tiene que ver con cómo evoluciona el poder de compra y los salarios", agregó.

En este contexto, los privados ya habían elevado la inflación anual al 31,9% este año, según el relevamiento que realiza el Banco Central, y por ahora se mantiene.

"La actividad es clave. La recesión te frena el pasaje a precios", coincidió Guido Lorenzo, economista de LCG.

Gustavo Lopetegui, secretario de Energía (Hacienda)
Gustavo Lopetegui, secretario de Energía (Hacienda)

Entiende que el traslado a los precios de las naftas y tarifas de electricidad y gas será del 100%, de todas maneras. "No los frena la actividad", dijo Lorenzo. Prevé un aumento del 31,6% en el gas para abril y otro aumento después de octubre. Un alza de 26% en febrero y 14% en marzo en electricidad, y dos aumentos más en mayo y agosto próximos. Un aumento del 27% en la factura de agua. Y cuatro aumentos en el año para las facturas de medicina prepaga, porque incluyen componentes importado en equipamiento y materiales.

Según trascendió hoy desde Energía, la suba de gas que se anunciará este mes no superaría el 30%, como se habían anunciado. Pero prefieren esperar hasta saber el promedio del dólar de la primera quincena de marzo que es el que define parte del precio del gas y del aumento para abril.

"El traslado a precios en el resto de los bienes dependerá de cuánto respire la actividad, pero con este nivel de tasas de interés, no lo veo", agregó Lorenzo.

Recordó que falta trasladar 20 puntos de la devaluación del año pasado, porque el promedio de traslado es de un 60%, y ahora se agrega la de este año.

Seguí leyendo: