El secretario y el ministro de Hacienda, Rodrigo Pena y Nicolás Dujovne, destacan la mejora del ingreso real de los sectores más relegados en el promedio de los dos últimos años
El secretario y el ministro de Hacienda, Rodrigo Pena y Nicolás Dujovne, destacan la mejora del ingreso real de los sectores más relegados en el promedio de los dos últimos años

En un año en que la inflación se duplicó y la economía pasó de crecer modestamente a caer moderadamente, pero con una brecha negativa de más de 5 puntos porcentuales en términos del PBI, y cercano a 10% en el caso del consumo de las familias, no sorprendió que el ingreso medio de los hogares acusara un generalizado retroceso, luego de la recuperación que registrara el año previo.

Así se desprende de los datos de Distribución del Ingreso entre la población, por tramos segmentados de 10% de los habitantes de los 31 aglomerados urbanos que, a través de la Encuesta Permanente de Hogares trimestral, el Indec relevó a un área que nuclea a poco más de 27,8 millones de personas, para el período julio a septiembre último. La actualización con la información correspondiente al cierre de 2018 se prevé para fines de marzo próximo.

Y si bien, por la suspensión de la serie para el último tramo de 2015 y todo 2016 no se cuenta con la estadística para poder hacer un balance de los primeros tres años de Cambiemos, en el Ministerio de Hacienda, prepararon un informe con la estimación de la Distribución del Ingreso al tercer trimestre de 2016, al cual tuvo acceso Infobae, y reveló que desde entonces se acumuló una baja promedio en valores ajustados por inflación de esos períodos de 1,6%, que se desagregó en mejoras en los niveles inferiores y deterioro en poco más de un cuarto de la población con capacidad de generar recursos más altos que el promedio.

La creciente ayuda a los sectores de menores ingresos con la extensión de los planes sociales posibilitó que mantuvieran una mejora real del 4% respecto de 2016, pese a sufrir una caída de hasta 12% en el último año, también ajustada por inflación

La razón de esa brecha en esos años se atribuyó al "aumento del gasto para la protección social, que permitió atenuar el impacto de los últimos shocks en los sectores de menores ingresos. Si se toman los valores per cápita familiares (IPCF) promedios por deciles y se descuentan los efectos inflacionarios del período, se obtienen que los 3 deciles (30%) de la población de menores recursos fueron los que más aumentaron sus disponibilidades monetarias en términos reales, un 4,3 por ciento".

Por el contrario, el 30% del extremo con mayores recursos tuvo una caída real del 3,5% en sus ingresos, con un tope medio de pérdida para el 10% más acomodado de 7,6% respecto del nivel de dos años antes.

En Hacienda resaltan el doble efecto del aumento de la población beneficiaria de las transferencias del Estado a los sectores de menores recursos por la vía de la Asignación Universal por Hijo (AUH), asignaciones familiares, pensiones no contributivas, y monotributo social, principalmente), y la vigencia del régimen de movilidad jubilatoria que en 2017 se actualizó semestralmente, y desde 2018 en forma trimestral, aunque manteniendo un rezago de seis meses en la variación de los índices de inflación y salarios que se toman en cuenta.

En el Gobierno resaltan el doble efecto del aumento de la población beneficiaria de las transferencias del Estado a los sectores de menores recursos por la vía de la Asignación Universal por Hijo (AUH), asignaciones familiares, pensiones no contributivas, y monotributo social

De ahí que concluyen los técnicos de Hacienda que "el coeficiente de Gini, una medida estandarizada de la desigualdad, mostró una disminución de 0,03 puntos, confirmando una mejora en la distribución del ingreso", porque cuanto más se acerca a cero, más equitativo se considera el reparto de la generación de riqueza por parte del conjunto de los factores de producción.

Un buen 2017 y un 2018 para el olvido

Sin embargo, como puede apreciarse en la tabla del Informe de Hacienda, que Infobae completó con los datos intermedios, correspondiente a 2017, sobre la misma base de la EPH del Indec, en 2018 se observó un severo recorte de los beneficios que recibieron los sectores de menores recursos, entre un 12% para el décimo más pobre y de 7% a 6% el resto, con excepción del noveno decil que acusó una baja cercana a 10 por ciento.

La causa de semejante deterioro de los ingresos reales fue que la mayor parte de esas franjas de la población percibe recursos monetarios a través de subsidios que al actualizarse con un rezago de seis meses en un período en el que la inflación se aceleró del 2% mensual a más de 6% en septiembre, sufrieron una aguda contracción de su capacidad de gasto en el período julio a septiembre.

Por el contrario, hasta septiembre de 2018, de la serie del Indec surge que el extremo superior de mayor ingreso de la población urbana, que a diferencia de las franjas opuestas tiene menores habitantes a cargo, había registrado una mejora en términos reales de 8 por ciento.

En 2018 los sectores de menores recursos perdieron hasta 12% su capacidad de gasto respecto del año anterior, mientras que la franja extrema superior recuperó un 8% en valores reales

La expectativa que se tiene en Hacienda es que si la inflación afirma la tendencia a la desaceleración de la tasa mensual que se observa desde octubre, a partir del ajuste de la movilidad jubilatoria, y por extensión de la mayor parte de las asignaciones familiares, como la AUH, desde junio próximo, comenzaría a recuperarse el ingreso real de los sectores más rezagados.

Sin embargo, no son pocos los economistas que alertan que el sistema de actualización móvil de las jubilaciones que ingresaron al sistema a través de moratorias muy generosas, como los planes asistenciales a cargo de la Anses, en un escenario de desinflación, provocará un creciente desfinanciamiento del sistema de la seguridad social, porque no podrá sostenerse con salarios que ajusten con la inflación presente y proyectada en descenso.

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