Poco duró la expectativa de desaceleración en la caída de la actividad económica que el Indec midió provisoriamente para octubre en comparación con septiembre, porque las primeras estimaciones privadas para noviembre dieron cuenta no sólo de una baja de 6,5%, sino que fue la más intensa en 28 meses.

Es cierto que en la medición de la consultora Orlando Ferreres y Asociados gravitó decisivamente el efecto estadístico de comparar con el segundo pico más alto de actividad en más de 10 años.

"El resultado del undécimo mes estuvo fuertemente condicionado por la
dinámica industrial, segmento de la actividad que reportó una baja superior al 9%. Seguidamente, se destaca la contracción sufrida en el rubro comercial (bajó 10,8% respecto a noviembre de 2017), que se vio afectado principalmente por la baja en su rama mayorista, que padece no solo los menores niveles de producción nacional, sino también el menor ingreso de importaciones", destacan los economistas del estudio privado.

En la medición de la consultora Orlando Ferreres y Asociados gravitó decisivamente el efecto estadístico de comparar con el segundo pico más alto de actividad en más de 10 años

También la construcción volvió a posicionarse por tercer mes consecutivo en terreno negativo, cayendo en esta oportunidad 5,3% respecto a igual mes del año pasado.

Esos dos rubros, al no poder ser compensados con la incipiente reactivación de la rama agropecuaria, explicaron que la actividad comercial se colara entre los tres sectores más recesivos en noviembre.

Mientras que el severo desfase que se generó desde la brusca devaluación del peso entre el valor de las propiedades en dólares convertida a pesos y el de la cuota de un crédito hipotecario a largo plazo, hizo que la retracción del mercado inmobiliario se constituyera en el cuarto rubro más recesivo del último mes.

En el extremo opuesto, aunque con tasas muy modestas de suba, se ubicaron el agro, la actividad financiera y la industria  extractiva; y virtualmente se estancaron en el nivel del año anterior las ramas de los servicios públicos y privados y la administración pública.

La persistencia de altas tasas de interés que provoca la astringente política monetaria del Banco Central, junta a la limitada capacidad de las empresas para acordar aumentos de salarios para no afectar el nivel de empleo en sus plantas, habría determinado que también diciembre cierre con signo negativo, aunque con un cuadro claramente heterogéneo como el observado en noviembre, como también lo reflejó el relevamiento de expectativas laborales de la Secretaría de Empleo de la Nación.

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