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En plan de "asfixia monetaria" que comenzó a implementar el Banco Central para contener al dólar rápidamente impactó en la actividad de las empresas. Sucede que los bancos aumentaron en forma automática el costo del crédito a niveles cercanos al 75% anual en pesos, para operaciones de cortísimo plazo como adelantos en cuenta corriente y descuento de cheques.

Según la propia información divulgada por el BCRA, en estos primeros días del mes la banca subió casi 5 puntos lo que cobra a las empresas por adelantos en cuenta. Pasó de poco más del 69% al 74,3%, aunque las empresas de segunda línea pagan hasta diez puntos más. Junto con el descuento de cheques, se trata de la modalidad de financiamiento más utilizada por las PYME. Claro que ahora resulta casi prohibitivo conseguir capital de trabajo por esta vía.

El nuevo aumento de las tasas está en línea con el ajuste que también implemento el Central, a través de la colocación de Leliq, las letras de liquidez con las que absorbe pesos de los bancos. Además, como hubo un aumento de encajes de tres puntos se retiraron unos $ 60.000 millones del mercado en pocas horas.

El plan de expansión monetaria cero que comenzó a implementar el Central implica un fuerte aumento de las tasas de interés y al mismo tiempo un crédito mucho más escaso, tanto para individuos como para empresas

Por lo tanto, el escenario para las empresas es el peor de los últimos tiempos, en términos de costos de financiamiento. Deben pagar tasas cada vez más altas, pero al mismo tiempo el crédito se volvió mucho más escaso. Esto se refleja también en un aumento de los cheques rechazados, que también se van volviendo moneda corriente y de a poco comienza a reflejarse en las cifras oficiales. El propio titular del Central, Guido Sandleris, reconoció que "espera un aumento" en los niveles de morosidad del sistema.

El presidente del Banco Central, Guido Sandleris
El presidente del Banco Central, Guido Sandleris

Para las empresas el efecto negativo es doble. No sólo deben pagar más para descontar documentos o financiarse con adelantos, sino que además sufren una fuerte caída de las ventas. La situación se verifica prácticamente en casi todos los rubros de actividad.

Las supertasas que paga el Central pero que también se trasladaron al sector productivo tendrán como consecuencia un mayor enfriamiento de la actividad. El costo de una profundización de la recesión parecería ser inevitable en la búsqueda de conseguir la estabilidad del tipo de cambio. Ayer, por lo pronto, estos niveles de rendimientos en pesos ayudaron para que la divisa caiga más de 4%.

El temor que existe en el sector empresario es que la cadena de pagos se vea todavía más resentida luego del deterioro que ya se produjo en los últimos meses. Hay mucho menos financiamiento de parte de las empresas a proveedores y muchas hasta dejaron de vender a determinados clientes si no cobran en efectivo.

Para empresas que deben financiarse a tasas que superan el 75% y pueden llegar al 100% anual en pesos, se vuelve cada vez más difícil manejarse en el día a día. Y no hay muchas alternativas. La idea del equipo económico es que lentamente los empresarios opten por salir a vender dólares en vez de pagar tasas astronómicas en pesos. Pero ese proceso por ahora no se está dando, porque nadie está seguro de que el tipo de cambio no retome su sendero al alza.

Por otra parte, otros mecanismos de financiamiento como los fideicomisos financieros prácticamente han desaparecido del mapa. Y a estos niveles de tasa será difícil que haya nuevas colocaciones en el mercado, al menos en el corto plazo.

Las tasas arriba del 70% que está pagando el Central por colocar Leliq también aumentará significativamente el peso de los intereses de la deuda. Aunque se está achicando el stock  de títulos por el rescate de Lebac, semejantes rendimientos obligarán a una emisión de pesos muy fuerte por parte del BCRA y la necesidad de absorberlos posteriormente, lo que obligará a la larga a emitir más deuda.