El encuentro entre Paraguay y Turquía estuvo marcado por la expulsión de Miguel Almirón por taparse la boca mientras hablaba con un rival. En un duelo trascendental para el futuro de ambas selecciones en el Grupo D del Mundial 2026, el volante de la Albirroja se convirtió en el primer jugador que recibió la tarjeta roja luego de cubrirse sus labios mientras mantenía un diálogo directo con un futbolista del otro equipo. La acción, que fue inspirada en el caso Prestianni-Vinicius, se convalidó tras una revisión en el VAR.
Turquía fue el encargado de manejar la posesión de la pelota ante un combinado sudamericano que se plantó en su propio campo para cerrar los espacios y golpear de contraataque. El cuadro paraguayo también optó por un desarrollo del juego físico, donde predominó la fricción en las pelotas divididas y las discusiones entre los jugadores. De hecho, hubo un clima de tensión desde el inicio hasta el final del duelo.
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Con el resultado 1-0 a favor de Paraguay tras el tanto de Matías Galarza Fonda, la jugada que marcó un punto de inflexión llegó a los 48 minutos del primer tiempo tras una gresca que se formó por un encuentro entre Isidro Pitta y Merih Demiral. En medio de la discusión, Miguel Almirón se tapó la boca mientras hablaba con un rival, algo que la FIFA prohibió luego de la polémica que se generó con Gianluca Prestianni y Vinícius Júnior.
El qatarí Khamis Al Marri llamó al árbitro de campo, Iván Barton Cisneros, a revisar la situación en la cabina del VAR. El salvadoreño siguió el protocolo y, al divisar que el volante se cubrió la boca mientras hablaba con un jugador de Turquía, le mostró la tarjeta roja directa. El ambiente en el Estadio de la Bahía de San Francisco estaba tan caldeado que las discusiones siguieron en el cierre del primer tiempo.
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¡ALMIRÓN EXPULSADO POR TAPARSE LA BOCA!
— DSPORTS (@DSports) June 20, 2026
Paraguay se quedó con 10 jugadores tras ocultar sus labios mientras le dijo algo a Mert Müldür.
Primera vez que se aplica la nueva regla.#MundialEnDSPORTS #FIFAWorldCup pic.twitter.com/mJcQAl42nd
Según marca el protocolo, la terna arbitral accionó correctamente. El VAR observó a un jugador tapándose la boca mientras hablaba con un rival, por lo que llamó al árbitro a hacer un OFR (Revisión a pie de campo) para que él decida. La situación no es factual, sino que el colegiado decide si encuadra con ese gesto para expulsarlo.
De acuerdo con la prueba, Iván Barton Cisneros juzgó que la acción tuvo total identidad para proceder a la expulsión de Almirón. El que debe juzgar el contexto de la situación y si encuadra en el espíritu de la regla es el árbitro, por eso él tiene que ver la acción. El VAR solo identifica el gesto y él decide.
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Hay que remarcar que esta modificación, al igual que el accionar del VAR, puede actuar con el balón detenido. Esta iniciativa propuesta por la FIFA fue aprobada en una sesión especial de la IFAB celebrada en Vancouver (Canadá) el 28 de abril. “Jugadores que se tapen la boca cuando se encaren a los adversarios: a discreción del organizador de la competición, se podrá sancionar con tarjeta roja a los jugadores que se tapen la boca cuando se encaren a un adversario”, detalló la página oficial de la FIFA. Además, se dejó constancia que se iba a implementar en la Copa del Mundo.
Tras la decisión, Gianni Infantino anunció los cambios desde su cuenta de Instagram: “En una Reunión Especial de la International Football Association Board (IFAB) en Vancouver, Canadá, se tomaron decisiones clave para proteger la integridad de nuestro deporte y asegurar que el respeto mutuo siga rigiendo el fútbol en todos los niveles”.
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En una entrevista con Sky News, el propio Infantino explicó los motivos para tomar medidas. “Si un jugador se tapa la boca y dice algo, y eso tiene una consecuencia racista, entonces tiene que ser expulsado”. El presidente de la FIFA añadió que “debe existir la presunción de que dijo algo que no debería haber dicho, de lo contrario no habría tenido que taparse la boca”.
El incidente que desencadenó la medida por la que fue expulsado Miguel Almirón se produjo el 17 de febrero de 2026 en el Estadio da Luz, cuando el Benfica recibió al Real Madrid en la ida de los dieciseisavos de final de la UEFA Champions League. Durante el partido, Vinicius Junior denunció ante el árbitro Francois Letexier haber recibido insultos racistas por parte de Prestianni. El protocolo de la FIFA para casos de racismo se activó de inmediato, con la detención del juego durante ocho minutos. Sin embargo, el jugador argentino se cubrió la boca mientras hablaba con el delantero brasileño, por lo que no hubo evidencias de sus dichos en la transmisión oficial.
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Tras la denuncia, la UEFA abrió una investigación a cargo de un inspector de Ética y Disciplina. En sus conclusiones, el organismo europeo determinó que no existían pruebas suficientes para sancionar a Prestianni por insultos racistas, pero sí identificó expresiones homofóbicas en su conducta, lo que derivó en la suspensión de seis partidos en competencias internacionales. Según la información publicada por ESPN, el propio Prestianni admitió en su testimonio haber llamado a Vinicius “maricón” y no “mono”.
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