Silvio Carrario es reconocido en el fútbol argentino no solo por las dotes que demostró como delantero, sino por haber pasado por casi 20 equipos en toda su carrera profesional. En una nueva edición del clásico segmento Versus del programa Líbero en TyC Sports, el ex jugador contó algunas anécdotas inéditas y compartió algunos datos poco conocidos de su trayectoria.

El ex delantero contó que, de no haber sido futbolista, hubiera trabajado en la imprenta de su padre en Corral de Bustos, Córdoba, y recordó aquellos días en que, a pesar de ser “reacio” al agua, trabajó como bañero en su pueblo natal.

Consultado sobre cómo nació el apodo de Tweety -como el canario amarillo de los dibujitos animados-, Carrario indicó que se lo puso el relator Marcelo Araujo el día de su debut con la camiseta de Racing. “Fui a la peluquería, me pegué una tintura y quedé rubio, rubio, rubio”, dijo entre risas.

Carrario, que de chico era hincha de Boca, cumplió su sueño de jugar en el Xeneize con Carlos Bilardo como entrenador. Con el Doctor, el ex atacante vivió una insólita situación durante una concentración. “Estábamos comienzo pizza con cerveza en una habitación y de repente salió de adentro del placard”, rememoró.

A la hora de hablar de otros entrenadores con los que compartió, hizo referencia con cariño a Pedro Marchetta y sobre Gregorio Pérez, no solo reveló que llegaron a agarrarse a trompadas, sino que fue tajante: “Estaba siempre enojado, parecía que desayunaba con mier...”

Un dato no conocido de su paso por Racing fue su pelea a golpes de puño con el arquero Nacho González. “Lo lesioné por tres partidos”, reveló el cordobés. Y, con humor, agregó: “Le quebré los nudillos, lo cag... a carazos. No me lo podía sacar de encima”. “Con el Flaco (Jorge) Vivaldo también, lo bueno es que no tiene manos”, bromeó.

Finalmente, Carrario reconoció que, tras su paso por Racing, estuvo cerca de jugar en Independiente. “Hubiera ido”, sostuvo, sin lugar a dudas.

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